EL ARCHIVO JAIME ROLDÓS AGUILERA SE CONSOLIDA CON UN GALARDÓN

Entregado: 30-11-2015 / Aprobado 01-12-2015

Por Catherine Yánez

Estudió Periodismo luego de haber declinado una ingeniería química y dar por terminada su relación con el bachillerato físico-matemático. Ganadora Etecom 2012; Premio al Periodismo Alberto Borges, Ecuavisa 2013; Mejor promedio de su carrera en la promoción 2014; Proyecto de tesis ganador en el área de educación de Galardones Nacionales 2015.

Cuando uno termina una tesis lo que menos se quiere es regresar a ella. En mi caso, las malas noches parecían terminarse: con las habilidades de cinco personas más, dos multimedias, un diseñador, una cientista política y dos periodistas (en este último oficio me incluyo yo), el Archivo Multimedial Jaime Roldós Aguilera (JRA) entró en funciones digitales desde diciembre del 2014. Aquí debió concluir todo, pero no. El desafío volvió en julio, el concurso Galardones Nacionales tocó a la puerta con un correo. Debíamos atender la llamada y entrar.

Un premio sirvió de motor: los que resulten ganadores tendrán becas para maestrías en cualquier parte del mundo. ¡Bingo! No había que pensarlo más. ¿A quién le iba a sonar mal la recuperación de la memoria histórica y la dinamización virtual del patrimonio documental? A nadie. Meterle confianza al proyecto que se construyó durante un año fue vital. Lo siguiente era convencer al ex grupo e ir contra el tiempo. Si uno se fijaba bien en los requisitos, se veía conseguible. ¡Y vaya, lo que conseguimos!

A pesar de habernos inscrito el último día, faltando apenas tres horas para el cierre, logramos resumir nuestro archivo en 10 páginas, escaneamos documentos oficiales de tres de los integrantes –tuvimos que reducirnos por reglas del SENESCYT- conseguimos cartas que nos certificaban como estudiantes de Casa Grande, nos la firmaron casi al término del horario de oficina. La espera se extendió por un mes y las buenas noticias no pararon de llegar.

La primera feria a la que acudimos fue en Guayaquil. Los apuros y sofocaciones bajo la carpa, cobrarían sentido después. De los más de 300 proyectos evaluados, el nuestro había pasado a la etapa final. ¡Increíble! Parecía un mundial científico con sede en Quito, donde la elocuencia en las exposiciones lo era todo.

Fueron días de respiración agitada. Nuestro stand era desarmable, así que caminar entre las calles abarrotadas del centro histórico, se volvió un reto físico. Al final del segundo día, cuando la premiación se abrió paso, el Archivo JRA se llevó el Galardón en la categoría de educación. Lo habíamos hecho y aún nos seguimos pellizcando. El patrimonio se digitaliza.

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