TEATRO ES LO QUE SE HACE ANTES DE IR A CENAR

Entregado: 27-08-2015 / Aprobado 15-09-2015

Conferencia de Javier Daulte en Casa Grande

Por Giancarlo Castro

El teatro tiene la facultad de englobar varias ramas del arte en una sola propuesta. La música, la poesía, la literatura y el diseño son algunas de las artes que circundan al teatro, que para algunos es un arte total. Javier Daulte, reconocido dramaturgo argentino con una amplia carrera, ofreció una conferencia el 15 de julio en la Universidad Casa Grande, donde habló de sus experiencias y las ideas que tiene sobre el teatro.

La conferencia inició con la biografía sobre la carrera de Javier Daulte, quien nació en Buenos Aires en 1963. Es guionista, dramaturgo y director de teatro, que ha llevado sus obras a España, México y Venezuela. Entre las más destacadas están: La escala Humana, Caperucita Roja y Una relación pornográfica. En 2011 en Argentina, recibió el Premio Konex como mejor director de teatro de la década.

Daulte comenzó la conferencia abordando los inicios de su carrera en el teatro, que comenzó a los 14 años y coincidió con la última dictadura militar argentina (1976 – 1983). En ese momento la censura era muy rígida con los contenidos que se reproducían en los medios de comunicación, el cine y la música. Sin embargo, Daulte vio en el teatro un espacio de creación y denuncia: “El teatro –expuso– era un lugar donde de algún modo se veía resistencia, donde uno oía cosas que aparentemente no se podían oír. El teatro era capaz de burlar la censura; usando metáforas, alegorías y simbología en sus obras”.

Javier recordó varios episodios de cómo se trabajaba el teatro en la dictadura, que siempre estaba al borde de la censura y la violencia: “Se realizaban tres actos por día, con los mejores actores y directores. Las entradas fueron sumamente baratas. Una vez se puso una bomba en el teatro. (…) Los empresarios teatrales, les ofrecieron a estos ‘teatristas’ continuar a pesar del hecho de la bomba. Y así se siguió haciendo teatro abierto, y se sentía la emoción de las obras”. Daulte hacía referencia al movimiento teatral llamado Teatro Abierto, que tuvo bastante relevancia por sus obras de contenido social y denuncia, que incomodaban a la dictadura. Teatro Abierto además contaba con el apoyo del premio Nobel de la Paz, el argentino Adolfo Pérez Esquivel y el escritor Ernesto Sábato.

Sin embargo, Javier Daulte se mostró bastante crítico al momento de sacar conclusiones a futuro de lo que para él significó este movimiento. Según él, la necesidad de un teatro abierto provocó que el criterio y la calidad en las obras se redujeran. Señaló que, “el 90 % de la obras de teatro abierto que yo aplaudí de pie, han sido pésimas, malísimas. El contexto cambió. Cuando vuelve la democracia, pasa que eso que solo podías decir en el teatro, ahora ya se podía decir en televisión abiertamente. Entonces el teatro perdió el rumbo”.

Tomando en cuenta esto, Daulte notó que las obras de ese momento en su mayoría tenían como tema central la tragedia y la denuncia social. Por esta razón comenta que se le hizo difícil tener lugar en la escena al comienzo de su carrera, debido al canon que se profesaba en la época: “Teatro es lo que se hace antes de hacer la revolución”, a lo que irónicamente reinventó como, “Teatro es lo que se hace antes de ir a cenar”. Porque para él, en el teatro también debía haber espacio para el humor.

A pesar de esto, Daulte más adelante despertó el interés de varios directores de teatro de la época. En ese momento estaba dedicado a escribir obras para teatro y Criminales fue una de las primeras que tuvo éxito. Esta obra era una comedia que tenía como tema central a dos psicoanalistas. “Todo comienza cuando un psicoanalista va a ver el otro psicoanalista y se dicen mutuamente ‘creo que mi paciente quiere matar al tuyo’ (…) Para 1997 lo que pasó con Criminales, es que cuando un país recupera su libertad, el teatro y el arte recuperan su valor”.

Antes de dar paso a las preguntas, Javier comentó sobre la utilidad que para él tiene el teatro y qué lo diferencia del cine o la televisión. “Uno va al teatro y se encuentra con otras personas, uno hace lazo social. Ver la película no genera ese lazo, la televisión tampoco. (…) Lo que yo entiendo de la obra, ese es su contenido. Ese es el significado que, por ejemplo, tuvo Shakespeare”. Uno va al teatro a ser golpeado, concluyó diciendo.

Luego respondió varias preguntas. Primero habló sobre el montaje y su proceso creativo. “Cuando empiezo a ensayar, empiezo a montar. Creo mucho en tratar de crear un criterio. Por lo general trato de no entender del todo la obra, el proceso de creación se da el último día de creación. Y si leyendo la obra la entiendo, no es dramaturgia”. Continuando con el proceso creativo, Daulte cerró la conferencia y habló de la inspiración, tomando en cuenta una pregunta del público. “Es un estado de ánimo la inspiración, y en el arte puede producirse en una situación de alegría. Si hay algo con lo que no se puede crear es la depresión, con ella no se puede hacer nada. Pero cuando digo la alegría, no significa vivir bien y eso. Cuando uno ve una manifestación artística, eso representa que alguien pudo desprenderse de su drama en particular”.

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