EUROCINE 2015: CONVERSANDO CON EL CINEASTA JOSEPH MORDER

Entregado: 18-10-2015 / Aprobado: 30-10-2015

 

El cineasta documentalista Joseph Morder fue invitado por la Universidad Casa Grande (UCG) en el marco del festival anual de EUROCINE 2015, organizado por la carrera de Audiovisuales y Multimedia de la Facultad de Comunicación. De origen polaco, vivió su infancia en Guayaquil y luego se trasladó a Francia. Dentro de su producción prolífica se encuentran los documentales Memorias de un judío tropical, Me gustaría compartir la primavera tropical, El árbol muerto, Autobiografía y La duquesa de Varsovia. A continuación, entregamos una conversación con Morder donde participaron la Canciller de la UCG Marcia Gilbert, la Rectora de la UCG Audelia High, la Vicerrectora de la UCG Tina Zerega y el profesor y dramaturgo Eduardo Muñoa de la UCG.

María M. Zerega: Usted dijo que cuando era pequeño no había cómo guardar los recuerdos, y la gente se esforzaba en producir imágenes para hacerlo. Ahora se hace sin esfuerzo, y la resistencia que hay es a imprimir menos imágenes. Como usted afirma, estamos en la época de las imágenes.

Joseph Morder: Yo pienso que hoy la imagen se ha democratizado, porque hacer una imagen no cuesta nada. Por eso, primero es vivir y disfrutar, para luego crear las imágenes e imprimirlas. Me gusta decir que yo filmo ideas secundarias, como la conferencia de hoy, la que contaré esta noche en el hotel. Esa es mi imagen secundaria. Primero vivo mi sentimiento y luego lo expreso en mi grabación.

Eduardo Muñoa: Hace poco se publicó una foto bastante interesante sobre un evento, donde se veía un grupo de personas observando sus celulares, y solo una ancianita estaba atenta a lo que ocurría en el lugar. Obsesionados en sacar fotos con los celulares, sustituyen con la imagen, la memoria.

Joseph Morder: Es interesante cuando yo comparto la foto del evento, y veo que no es lo que exactamente me interesa ver. Cuando estuve en Quito, todos estaban con sus celulares, y podrían llamarme viejo estúpido porque quería decirles que dejen el celular por un segundo, porque estaban perdiéndose cosas importantes. Esas sensaciones, son una cosa de la sociedad.

Eduardo Muñoa: Hay una relación entre su idea de la imagen y la idea del ritmo, porque es desigual la duración de sus películas. ¿Cómo podemos ver o disfrutar la reconstrucción de la imagen a través del ritmo?

Joseph Morder: A mí me gusta todo tipo de películas, para mí lo importante es hacer lo que me guste. Poder coger una cámara y hacer una imagen de cuando yo era niño, era muy complicado por su alto costo. No tengo nada registrado de mi niñez, sólo una grabación mía cantando el himno cuando mis padres organizaron una fiesta. Y de ahí, solo fotos en una fiesta con mi hermano, las cuales veo con felicidad en Francia. En la radio hice un programa sobre el tema y en esas grabaciones reconocí mi voz, que ya no existe.

Marcia Gilbert: Cuando usted vivió acá, no experimentó el peso de la persecución judía, como usted dice en su película. Usted no lo vivó, ni la del niño Jesús.

Joseph Morder: Eso me hace reír, no lo viví y la historia del niño Jesús nunca la sentí.

Audelia High: ¿Cuándo llego usted acá? Yo llegué en agosto del 62.

Joseph Morder: Yo también, pero en unos meses antes, ahí nos cruzamos.

Marcia Gilbert: Usted viajó a Francia y, ¿dónde exactamente estaba en París? A mí me causó un sentimiento muy especial su situación. Recordaba mi vida en París, y cómo allá recordaba a Guayaquil. Yo iba al mercado a comprar hojas de eucalipto y las quemaba en un cenicerito, hasta que creyeron que había un incendio, pero lo que yo quería era recordar.

Joseph Morder: Cada uno recuerda su propia historia, hayan estado o no en Ecuador.

Audelia High: Lo que me acuerdo fue mi llegada a Guayaquil, cuando yo estaba aquí soltera y todos íbamos a fiestas, a un club, nos encontrábamos con gente extranjera, nos quedábamos conversando.

Eduardo Muñoa: Usted sale de Guayaquil, una ciudad relativamente nueva, con toda la luz del trópico y llega a París con otra luz, siendo una ciudad vieja. ¿Cómo vivió el tránsito de mirar el mundo de otra manera?

Joseph Morder: Para mí fue como una ruptura. Antes del viaje, yo ya tenía una visión de París. Cuando llegué, me sorprendí que en los pisos no había baños y los baños estaban en el piso donde uno no podía sentarse; era rarísimo. No fui al baño durante cuatro años. Fue un choque en todo.

María M. Tina Zerega: Recuerdo que en su documental usted en un momento dice una línea y empieza a recorrer su casa, y al final de su documental dice: “Yo nunca debí irme, si aquí lo tengo todo”. Yo lo vi con alumnos, y ellos decían que, “¿cómo era posible si querían irse?”

Joseph Morder: Yo creo que nunca me fui. Tengo una obsesión. Mi hermano es cuatro años menor que yo y nació acá. Hasta ese momento yo vivía en el departamento de mis abuelos, antes de que murieran. Tenía un departamento tropical allá, así como dicen, un alma gemela, porque era como tener un pedazo de aquí, allá.

Eduardo Muñoa: Alguien que hace un diario filmado; siento que su idea del presente es algo que siempre continúa, uno siempre está describiendo y releyendo el presente.

Joseph Morder: Hay que reescribir el pasado, un pueblo sin pasado es un pueblo sin futuro. No recuerdo quién lo dijo, pero me identifico con esa frase, me gusta. No quería venir por el pasado solamente, sino para conocer gente y evolucionar.

Marcia Gilbert: El Estado nos ha presionado durante los últimos siete años, llenando papeles. Acá nuestros jóvenes han realizado varios documentales, pero aún no tenemos la audacia de hacer cine, y es porque, como dije, hemos estado ocupados en satisfacer las exigencias del Estado.

Eduardo Muñoa: Tenemos un graduado que realizó un documental sobre hacer teatro en Guayaquil, otro hizo sobre las personas que se travisten, entonces, nos percatamos de cómo nuestros jóvenes quieren mostrar algo de lo que no se habla, esa mirada emocional.

Joseph Morder: Yo veo que los jóvenes de ahora evolucionan con la tecnología.

Marcia Gilbert: Hay otro documental realizado por un graduado sobre una paciente baletista que de repente empieza a dar clases de baile dentro del hospital psiquiátrico, y se lo permitieron.

Joseph Morder: En Francia había un movimiento de cine psiquiátrico, haciendo terapias, música y danza, y me encantaba.

Marcia Gilbert: Yo vi una película en Francia, de unos chicos de un hospital que se escaparon y que fueron a un estadio para ver la matanza durante la guerra. Es una terrible ficción, que provoca la pregunta: ¿quién es más loco?

Audelia High: Yo me acordaba de la persona que puso el aviso en la biblioteca de New York: “Si usted está buscando un país que sí lo quiere…” Era un libro sobre Ecuador. Decía que no tenía para pagar su viaje, y solicitaba un pasaje…

Marcia Gilbert: Sí, y él se hizo millonario acá. La realidad nunca será como se la planifica, a mí me parece interesante desde que leí el asunto de la agenda o del diario privado.

Audelia High: Hay otro hombre que vino a comprar cosas acá, y trabajar con la mujer. Instaló la Pepsi Cola, y cuando murió, dejó una gran cantidad de dinero para continuar con las bellas artes. El hijo vino después y entregó el dinero al Municipio.

Joseph Morder: Yo estoy buscando fotos. ¿Ustedes recuerdan el café Costa, que quedaba en la Av. 9 de Octubre? Ya no lo he visto. Me encantaría ver fotos de Guayaquil antiguo.

Eduardo Muñoa: Con esta vida tan variada, ¿qué siente usted sobre las nacionalidades, sobre el patriotismo, cómo se identifica?

Joseph Morder: Yo me identifico como un hombre que vivió en Guayaquil y soy del mundo. Soy un ser cosmopolita, soy una persona que me gusta diferenciar.

De esta manera, Joseph Morder cerró con broche de oro la conversación.

 

DESTACADOS:

  • Yo pienso que hoy la imagen se ha democratizado, porque hacer una imagen no cuesta nada – J. Morder
  • Esa es mi imagen secundaria. Primero vivo mi sentimiento y luego lo expreso en mi grabación – Morder
  • Vi una película en Francia que provoca la pregunta: ¿quién es más loco? – Marcia Gilbert

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