CONVERSANDO SOBRE LA CALIDAD EN LA EDUCACIÓN

Entregado: 12-05-2016 / Aprobado: 15-05-2016

Conversando sobre la calidad en la educación

Por Gilda Macías Carmignani

Magíster en Docencia superior (Universidad Casa grande). Especialista en Gestión Universitaria (Universidad de Sevilla) y Asesora en Planificación y Desarrollo (ICCO, Holanda). Ha sido coordinadora de Pedagogía Terapéutica (Universidad de Guayaquil) y del programa Aprendamos, directora de FASINARM, decana de la Facultad de Ecología Humana y directora de planificación de la (UCG), presidenta de varias redes, y miembro de varios directorios de la sociedad civil. Articulista del diario Expreso.

En varias ciudades del país se han venido conformando grupos de reflexión sobre el tema Universidad y sociedad. En Guayaquil, docentes de la UCG y Universidad Católica nos encontramos debatiendo ideas que pudieran concretarse en propuestas de cambio, en el marco de una reforma universitaria en Ecuador.

En la reunión de inicio del grupo de Guayaquil (agosto, 2015) surgió la necesidad de construir una nueva definición del rol de las universidades en tiempos de evaluación y acreditación. Como integrantes de la comunidad educativa, habíamos atravesado tales procesos desde el 2009, por lo que coincidimos en identificar situaciones derivadas de estos, los cuales podrían afectar el espíritu fundacional y la capacidad de innovación institucional.

El retiro forzado de docentes experimentados sin títulos de maestría o PhD, el abandono del anudamiento central entre docente y estudiante, la desconsideración de la investigación en las ciencias humanas, el debilitamiento de la producción intelectual, los cambios sin tregua en las reglas de juego, la desvalorización del peso de universidades privadas, entre otras, nos llevaron a pensar que la universidad ha perdido su incidencia social y es conveniente recuperarla de una manera distinta.

En la búsqueda de una noción común que nos permitiera reflexionar sobre un primer tema, escogimos la Calidad en la educación superior, y nos comprometimos a compartir unos primeros pensamientos individuales. Es en ese contexto, comparto el siguiente texto.

Calidad, de ‘kalos’, palabra griega que alude a lo bueno y apto, parece ser una cualidad femenina. Tiene algo del goce de la mujer: es no localizable, no cuantificable, no decible. Entonces, ¿cómo definir calidad sin lesionar su significación?,  ¿es posible objetivar la subjetividad propia del consumo individual, de aquello que se entiende comúnmente por calidad? A riesgo de hacerlo, quizás sería necesario colectivizar las comprensiones de lo que calidad sugiere e ir develándolas de a poco, para arribar a una definición que la tangibilice. Por lo pronto, entiendo calidad educativa, como una abstracción singular que la pedagogía puede acercar o alejar en su concreción.

¿Qué la acerca?

– Las condiciones que se establecen para despertar curiosidad, sorpresa, enganche, conflicto cognitivo, incomodidad productiva, deseo de aprender en los estudiantes. 

– La disposición para perder la inmunidad y abdicar creencias y valores, deseo de aprender de los docentes.

– La visión de que los actos educativos ocurren en las relaciones disimétricas entre docentes y alumnos, y como señala Meirieu (1997), de una manera necesaria, provisional y en orden a la emergencia de un sujeto.

– La intervención mediada de la docencia para acompañar a los alumnos en un saber hacer frente a los desencuentros originados por la pérdida de referentes, sentidos y certezas en una sociedad hipermoderna; una sociedad de la decepción (Lipovestky 2008).


¿Qué la aleja? 

– La comprensión de la calidad educativa como una práctica docente orientada a una transmisión y repetición del saber desde una cultura proteccionista e instrumentalizada.

– Un estado congelado de la creatividad y conformismo con la repetición de formatos y acciones socialmente instaladas, sin cuestionamiento alguno: la rosa solo se pinta de rojo.

– Instituciones y personas que no se animan a demostrar su perplejidad por no saber cómo abordar la docencia.

 

¿Qué es impostergable?

– Reubicarnos como actores, construyendo vínculos de otro orden desde la convicción de que debemos “buscar en forma constante y de manera renovada la vía para interpelar la inteligencia en el otro” (Meirieu, 2013, p.12).

– Definir, asumir, mantener y defender nuestras posiciones sobre los abordajes pedagógicos como componentes claves de la identidad institucional.

 

Referencias bibliográficas

 

Lipovetsky, Gilles (2008). La sociedad de la decepción. Barcelona: Editorial Anagrama.

Macias, Gilda. La universidad al debate. Diario Expreso, Guayaquil, 24 de agosto 2015, página editorial.

Meirieu, Philippe. Praxis pédagogique et pensée de la pédagogie. Revue française de pédagogie,Vol. 120, No. 1,1997, pp. 25-37 (http://www.persee.fr/doc/rfp_0556-7807_1997_num_120_1_1153, consulta 3/05/16)

Meirieu, Philippe. La opción de educar y la responsabilidad pedagógica. Conferencia dictada en Buenos Aires el 30 de octubre 2013 (www.educ.ar/sitios/educar/recursos/ver?id=121626, consulta 4/05/16)

 

 

 

 

Escrito por

Comentarios cerrados.