RELACIÓN ESCUELAS – MUNDO UNIVERSITARIO

Entregado: 30-20-2014 / Aprobado: 5-11-204

Por el Dr. Abelardo García Calderón

Doctor Honoris Causa de Iberoamérica en Honor a la Calidad Educativa y Magíster en Gestión Educativa otorgados por el Consejo Iberoamericano en Honor a la Calidad Educativa. Magíster del Programa de Alta Dirección Empresarial, del Instituto de Desarrollo Empresarial. Licenciado en Ciencias de la Educación en la Universidad Católica Santiago de Guayaquil (UCSG). Fue subsecretario de educación del Guayas 1984-1986. Se le otorgó varias condecoraciones al Mérito Educativo. Actual director general de la Unidad Educativa Bilingüe Instituto Particular Abdón Calderón. Profesor honorario de la Universidad Casa Grande, 2014.

El ideal de todo proceso educativo sería el encontrar absoluta integración entre los distintos niveles del quehacer educativo, comenzando desde la etapa inicial en el jardín de infantes, hasta la culminación con los procesos profesionalizantes de pregrado y postgrado.

Entre nosotros ese ideal siempre ha sido tarea difícil, pues antes que políticas de estado, universales, generales; el Ministerio de Educación ha ido trabajando a partir de inspiraciones personales de las autoridades en turno quienes en diversas ocasiones, resolvían en base de sus personales anhelos y deseos, de sus experiencias vivenciales, entiéndase éxitos y fracasos escolares y/o de las recomendaciones de asesores ministeriales que, retirados de la trinchera educativa: el aula; orientan a partir de las ocurrencias burocratizadas en el escritorio.

En ese contexto poca ilación se encuentra en el proyecto educativo ecuatoriano, ahora mismo mientras la educación toda gira hacia el cómo enseñar y el cómo aprender, hacia la lógica del pensamiento, hacia la capacidad interpretativa del alumno, el Ministerio ha puesto énfasis en el currículo, en el manejo y aprendizaje de un conocimiento obligatorio que llega a los límites de prohibir cualquier modificación de la única malla horaria que se ha permitido.

Tal vez en las instituciones que hayan introducido propios proyectos de innovación curricular, puede encontrase mayor capacidad de enlace al momento de compartir expectativas y objetivos, cuando se entiende que se educa para la vida, cuando se entiende que el aprendizaje va más allá de la acumulación del conocimiento, cuando se vive escolarmente a partir de la búsqueda permanente de nuevas respuestas y del desarrollar la imaginación, la criticidad y la creatividad del alumno, se está apuntando en la línea que hoy la profesionalización y la misma vida demandan.

Mientras los tiempos actuales apuntan hacia la libertad, hacia la pluralidad del pensamiento, el Ministerio de Educación Ecuatoriano en contravía va hacia la obligatoriedad de lo común, hacia la exigencia puntual de lo que se aprendió, hacia la unicidad de la enseñanza lo que sin duda, resulta más que un riesgo, un divorcio, de lo que la universidad contemporánea reclama como insumo intelectual de los bachilleres que recibe.

Acaso la universidad también debe girar su pensamiento y su actuar para clarificar ante autoridades educativas, ante instituciones de bachillerato y primarias sobre sus requerimientos y necesidades, el profesional del Siglo XXI no es el mismo que se construyó en el pasado siglo y es evidente que deben realizarse las gestiones de cambio para trabajar todos bajo una misma orientación, definiendo con claridad el perfil del ser humano que se busca desarrollar y las características claras del profesional que ha de sobrellevar la etapa de la postmodernidad.

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