LA INCLUSIÓN ES TRABAJO EN EQUIPO

Entregado: 30/05/2014 Aprobado: 12/06/2014 Ilustración: Ricardo Tay Lee Lama

Entrevista a Stella Caniza de Páez

Educadora y máster en Integración de Personas con Discapacidad de la Universidad de Salamanca. Docente de la Licenciatura de Educación Especial de la Universidad de San Martin, Argentina.

Ventanales aprovechó la oportunidad de la visita a Guayaquil, en marzo de este año, de Stella Caniza, cumpliendo un compromiso académico en la Universidad Católica Santiago de Guayaquil, para que nos transmita sus reflexiones sobre el tema de la inclusión y discapacidad, que tiene estrecha relación con la carrera de Educación Inicial de la Facultad de Ecología Humana de la Universidad Casa Grande. Sus interesantes argumentaciones merecen nuestra atención.

 

J.A: ¿Bajo qué perspectiva usted aborda el tema de la integración y la discapacidad?

S.C: Evidentemente, la perspectiva internacional es transformar, la tradicionalmente llamada Educación Especial, brindada de forma exclusiva en escuelas especializadas, a una conversión hacia la educación inclusiva en general, reconociendo el derecho de todas las personas, incluso de los alumnos con discapacidad de educarse en escuelas de todos los niveles y modalidades de la educación, incluso el universitario.

 

J.A: ¿Eso requiere de algún tipo de especialización en las escuelas regulares?

S.C: En realidad, más que la especialización, es la convicción que esta perspectiva es producto del trabajo de un equipo interdisciplinario. No es que cada profesor de escuela regular tenga que especializarse en el tema, ni que, necesariamente, todas las escuelas deben tener dentro de su planta funcional equipos de psicólogos, psicopedagogos y profesores de educación especial. Lo que se plantea es posibilitar la participación de estos educadores especializados en todas las escuelas, y que el maestro regular esté preparado a trabajar en equipo.

 

J.A: Muchas veces sucede que los padres de familia se preocupan que disminuya la calidad educativa, si hay niños con alguna discapacidad intelectual en la escuela.

S.C: Esto fue una preocupación o una fantasía desde el inicio de estos procesos, que ya llevan varias décadas. Descubrí que, en los albores de la educación universitaria, allá por el siglo XIII, ya había alumnos con discapacidad incluidos y había un servicio o un aula especial para que estos alumnos tuvieran apoyo. En el siglo XV ya están descritos, tanto en los inicios de la Sorbona como en los inicios de la Universidad de Colonia, la graduación de personas, particularmente con discapacidad visual.

Un equipo que trabaja seriamente, lejos de bajar la calidad para todos los estudiantes, en realidad los beneficia a todos, porque no se trata de rebajar contenidos o la calidad de la enseñanza. El equipo de apoyo arma, para el alumno puntual, las adecuaciones curriculares necesarias, sin afectar la calidad de la oferta. La enseñanza de valores, de buenas costumbres, de solidaridad, de respeto al otro, influye para que un niño sepa que hay algunos compañeros que tienen más dificultades y que él mismo los puede ayudar, beneficiándose él mismo. Si las cosas se hacen bien, no hay por qué preocuparse.

 

J.A: ¿La filantropía, la compasión, dificultan esa manera de encarar la situación?

S.C: Eso también hay que cambiarlo. Si nosotros transmitimos la certeza que todos los seres humanos somos diferentes, esta diversidad tiene que ser conocida y respetada. Antes nos decían que tenían que ser grupos homogéneos para que aprendan mejor, pero en realidad, la homogeneidad no existe.

Siempre hubo en un grupo escolar la diversidad: los más inteligentes, los que tienen más dificultades, los que preferían una materia u otra. Lo que pasa es que no nos ocupábamos de atender a cada uno, respetando su singularidad. Les poníamos una nota, sin que el proceso de construcción del aprendizaje se hubiera tenido en cuenta.

La diversidad es un valor y la única igualdad que aceptamos es la igualdad en dignidad, todos somos dignamente iguales, por todo lo demás somos totalmente diferentes, así que acá no se trata de conmiseración, ni de caridad.

Además, que después de un proceso de décadas de trabajo, en el año 2006 las Naciones Unidas promulgaron la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Los países miembros entre ellos Argentina y Ecuador, en el 2008, hicieron propia la convención, por lo tanto, es una norma legal de valor jurídico–constitucional. Esto es una herramienta a utilizar. Seguro que no se va a lograr de la noche a la mañana, pero es un proceso que está en marcha desde hace décadas. Uno de los efectos de la convención es que cualquier norma que se le oponga, tiene que ser cambiada. Es decir, en todas las áreas del saber humano, esto tiene que estar presente y se va haciendo poco a poco.

Hoy di una vuelta a la plaza, frente a la catedral, vi que había personas con discapacidad, en situación de pedir limosna. Esto ya no debería pasar. Ya no podemos decir que para estas personas no hay muchas posibilidades de cambiarle la vida.

 

J.A: Ahí también hay un nivel de decisión subjetiva de esa persona con discapacidad…

S.C: Sí, hoy son adultos que piensan que su vida va a estar sostenida por la caridad del público, pero también pensemos que cuando esas personas eran niños con qué condiciones se encontraron.

 

J.A: Pero hay otros casos en los que, más bien, han estado en una situación muy vulnerable y han salido adelante…

S.C: Por eso. Sigue dependiendo de cada uno, porque el futuro de todos nosotros lo construimos cada uno cotidianamente y hay personas que han tenido la fuerza de superar sus dificultades y seguir adelante. Por eso tenemos alumnos con discapacidad en las universidades y en cambio hay otros que están pidiendo limosna. Evidentemente, hay una cuestión que tiene que ver con lo personal, pero también tiene que ver con lo que la comunidad ofrece.

La Organización Mundial de la Salud ha redefinido redefine el concepto de discapacidad: La discapacidad es el resultado de la interacción entre una persona portadora de una deficiencia y su comunidad: ¿Qué le favorece el entorno o qué le dificulta? El resultado de esa relación es el grado de discapacidad o de autonomía. Esto empieza en la infancia, del diagnóstico que se da a los padres de su niño, de cómo sigue la vida de ese niño en la escuela, y después, en la posibilidad o no de integrarse al mundo del trabajo y convertirse en un adulto ciudadano, aunque para lograrlo necesite más apoyo que otros.

 

EXTRAÍDOS:

  • La diversidad es un valor y la única igualdad que aceptamos es la igualdad en dignidad, todos somos dignamente iguales.

 

Descubrí que, en los albores de la educación universitaria, allá por el siglo XIII, ya había alumnos con discapacidad incluidos y había un servicio o un aula especial para que estos alumnos tuvieran apoyo.

Stella Caniza 1

Escrito por

Nos reservamos el derecho de publicar comentarios.

No existen comentarios aún.

Deja tu comentario