¿HOGAR DE CRISTO REPRESENTA UNA FORMA ALTERNATIVA DECOLONIAL DE MICROFINANZAS?

Entregado: 31-10-2014 / Aprobado: 6-11-2014

Por M.A. Bradley Hilgert

Bradley Hilgert, M.A., Graduate Teaching Associate, Departamento de Español y Portugués de The Ohio State University.

Este trabajo es fruto de una serie de entrevistas con unas mujeres-socias de la Fundación Hogar de Cristo. Resalta las formas en que la institución, con su programa de microcréditos, promueve un desarrollo diferente que puede ser considerado decolonial.

This work is the result of a series of interviews women-clients of the Foundation Hogar de Cristo. It highlights the ways in which the institution, with its microfinance program, promotes an alternative development that can be considered decolonial.

La Fundación Hogar de Cristo (en adelante, HdC) es bien conocida por sus casas de caña. Pero también ofrecen productos de microcréditos para mujeres vulnerables desde el año 2002. El producto financiero de HdC utiliza la metodología Grameen, porque sólo prestan dinero a mujeres excluidas del sistema financiero tradicional cuando forman parte de una agrupación de entre 10 y 30 socias. Los préstamos empiezan con una cantidad de $150 y llegan hasta $600. La tasa de interés es de 15% para las seis semanas del crédito. Conjuntamente con el préstamo, las socias reciben una capacitación técnica para enseñarles cómo funciona el préstamo, y una capacitación cultural para fomentar valores como la responsabilidad, equidad de género, autoestima y solidaridad.

El autor conoció el HdC como voluntario en el año 2006, y a partir de esta experiencia se interesó por entender mejor su programa de microfinanzas. Se quería saber si el HdC seguía el modelo de desarrollo tradicional o si ofrecía una alternativa nueva y tal vez decolonial. Entonces, para una tesis de maestría en The Ohio State University realizó más de 70 entrevistas con mujeres-socias del HdC. A continuación, se delinea brevemente las conclusiones.

Las voces de las socias señalaron tres logros fundamentales. EL 92.9% de ellas afirmaron que los préstamos conllevaron cambios positivos. Por ejemplo, una observó que “en mi vida todo ha cambiado. Ya le digo, hasta en mi modo de vivir”. El segundo punto destacado era la conjugación de una mayor concientización y un aumento en la auto-estima. “Una se siente más liberada, digamos, tiene otra clase de igual o más superior que el hombre”, declaró una socia, haciendo así eco del 81.7% de las mujeres que indicaban un cambio positivo en su auto-percepción, y del 91.1% de las socias que habían logrado una mejora en las relaciones de género de su hogar. Finalmente, las historias personales de las socias evidenciaban un marco de acción centrada en la mujer, es decir, el HdC aspira a deconstruir el patriarcado y la opresión de la mujer.

Estos tres puntos que sobresalieron en las entrevistas llevaron a concluir que, aunque no ha sido completamente realizado, hay un movimiento dentro del HdC que pretende revertir las lógicas del pasado, un esfuerzo por desorbitarse del sistema-mundo moderno/colonial.[i] Entonces, se define al proyecto de HdC como alternativo, siguiendo la definición que brindan Boaventura de Sousa Santos y César Rodríguez (2002), cuando postulan que las alternativas económicas emancipadoras rompen con tres de las características fundamentales de las economías capitalistas: 1) la producción sistemática de desigualdades de recursos y poder; 2) la reproducción de la sociedad patriarcal; y 3) la construcción de personas simultáneamente como fuentes de enriquecimiento y como amenazas. Los testimonios de las socias verifican que HdC rechaza estas características y que proponen un modelo que va en otra dirección. El préstamo de HdC es el medio que les permite a las socias a desarrollar sociabilidades y habilidades no-capitalistas—como la solidaridad y la colaboración en vez de la competencia—para así empezar a transformar sus vidas e imaginar futuros distintos.

Al decir que HdC representa una alternativa al desarrollo, no se está proponiendo que ofrece una ruptura limpia con el capitalismo. Pero sí hay una potencia emancipadora en las propuestas de sus proyectos. Lo que se quiere sugerir es que, en los proyectos de HdC, se puede encontrar una potencia emancipadora, en cuanto busca establecer relaciones humanas fuera del capitalismo. El HdC se mueve en esta dirección por su forma de expandir la medida del éxito de las intervenciones para incluir los aspectos no tangibles. Como indicó Giovanny Vera, el director de campo del HdC, lo que se busca es entablar relaciones con la gente excluida, que se basa en “el cariño, el carisma, el agradecimiento, la calidez” (entrevista personal, 18 de julio de 2012).

Con la transformación de la auto-estima, el aumento de bienestar, las mejoras en la educación de los hijos y los cambios en los imaginarios de género que se escuchó de las palabras de las mismas socias del HdC, se puede afirmar que el HdC está generando una serie de beneficios no económicos, que ayudan a sus socias y a sus comunidades a hacer frente a las opresiones del sistema-mundo moderno/colonial. El HdC es un programa de asistencia que muchos podrían llamar idealistas, pero que ellos mismos consideran una alternativa al desarrollo. De esta manera, se encontraron en las voces de las mujeres favorecidas por los préstamos de dicha institución, una constatación de lo que los teóricos llaman respuestas a la colonialidad del poder.

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Obras citadas

 

De Sousa Santos, B. y Rodríguez, C. (Eds.). (2011). Producir para vivir: los caminos de la producción no capitalista. México, D.F: Fondo De Cultura Económica (FCE).

[i] Walter Mignolo (2000) define el concepto del sistema-mundo moderno/colonial en su Local Histories/Global Designs: Coloniality, Subatlern Knowledges, and Border Thinking. Princeton: Princeton University Press. Esto se basa en el trabajo de Anibal Quijano (2000) “Coloniality of Power, Eurocentrism, and Latin America.” En: Nepantla: Views from South. Durham: Duke University Press, 532-80.

Este trabajo fue patrocinado por la Oficina de Asuntos Internacionales (OIA) de The Ohio State University y por la beca Tinker del Centro de los Estudios Latinoamericanos (CLAS) de The Ohio State University.

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