CREAR ESPACIOS DE ESCUCHA

Entrevista a María Cristina Aguirre
 
Por Juan de Althaus 
 
María Cristina Aguirre, psicoanalista lacaniana, dictó un seminario sobre La juventud hoy en la Maestría de Educación Superior de la UCG en el 2011. Sus respuestas a las preguntas de Ventanales nos dan algunas luces sobre los cambios que experimentan las nuevas generaciones.

¿Cuál fue la idea central de su seminario?

Sobre los parámetros con que los jóvenes de hoy tienen que moverse y desenvolverse en esta sociedad. Tomando las enseñanzas de Freud, Lacan y de Jacques-Alain Miller, podríamos orientarnos a partir de los cambios introducidos por el dominio del discurso de la ciencia en la época actual.

Son los efectos de la gran producción de objetos de consumo, la globalización, la segregación, la decadencia de la función del nombre del padre, la vacilación de los ideales, las nuevas formas de familia y cómo todo esto causa efectos en el sujeto, en su comunidad, en la familia y en la patología contemporánea.

¿Qué efectos tienen sobre los jóvenes?

Hemos pasado de un sistema en el cual predominaba lo universal, el para todos, a las excepciones particulares. Con el discurso de la ciencia nos movemos ahora con el parámetro de lo particular, de lo individual. No es que esté ni bien ni mal, sino que son las coordenadas de nuestra época.

Si a esto le añades la globalización del mercado, que produce poblaciones masivas de migrantes, éstos van dejando detrás a los hijos que quedan en manos de familiares o de padres sustitutos que se ocupan más o menos bien de ellos. A cambio de mejorar el nivel de vida económico, se realiza una ausencia total del vínculo familiar y afectivo en casi todos los casos.

Esto proviene de lo que Lacan hablaba, de la ciencia sin Ley. Los parámetros no están determinados por lo que es claramente autorizado y por lo que es prohibido, que eran los sistemas que funcionaban con el todo de la Ley.

Ahora con el discurso de la ciencia funcionas con los parámetros de lo posible y lo imposible. La ciencia va conquistando nuevas fronteras cuyos límites no están introducidos por reglas específicas de lo que se debe hacer y de lo que no se debe hacer.

Entonces, cada día va apareciendo la figura del Otro que no existe con la decadencia de la función paterna, y se crean más Comités de Ética para restringir los avances sin cabeza y sin moral de la ciencia.

¿Por qué la ciencia introduce lo particular?

Porque sale del registro de lo universal, del para todos igual. Esto es paradójico, porque desde el punto de vista del psicoanálisis, nosotros hablamos del uno por uno, con respecto a la subjetividad.

La ciencia es como otra dimensión, en el sentido de que todo vale y funciona según el gusto de cada uno. Si vas a una cadena de bares de ensaladas puedes escoger los ingredientes que quieras, pero al mismo tiempo estás conectado con otro sistema que es el de las redes sociales globales y masivas. Son al mismo tiempo inmediatos y particulares, sin mediación. Entonces tienes individuos aislados fuera de las redes sociales antiguas como una comunidad de trabajo, familiar o social.

¿Y en este tipo de redes la dimensión física del individuo no entra en juego?

Yo creo que sí entra en juego, pero de otra manera, a través del predominio de la imagen, por lo que deberían ser los ideales de belleza, y por el otro, está su cara obscena como la pornografía. Hemos visto los escándalos y sus graves consecuencias. El límite entre lo público y lo privado va desapareciendo, el velo del pudor se esfuma. Los semblantes no nos sirven para velar el horror del cuerpo que goza sin límites.

¿A qué te refieres con los semblantes?

Los semblantes, tal como lo desarrolla Miller, son formados en base a lo simbólico y lo imaginario, que nos sirven para velar el horror de lo real. A través de la palabra, del lenguaje y de las imágenes podemos ir articulando conceptos.

 ¿A qué te refieres con el horror de lo real?

Es el real sin velo, es el real crudo, sin el trámite, sin el manejo de lo simbólico y de lo imaginario.

¿Es lo mismo que el concepto de realidad?

Lacan introduce una diferencia entre lo que es la realidad y lo real. La realidad ya es un trámite de lo que existe mediante lo imaginario y lo simbólico. La definición que Lacan da sobre lo real es: lo imposible de decir o lo imposible de soportar.

¿Es una situación de emergencia de lo real hoy?

Sí, yo pienso que cada día es más difícil utilizar los semblantes para velar lo real. Antes eso nos venía impuesto por la autoridad. El amo de los discursos antiguos nos daba las órdenes de cómo hacer todo. Hoy en día, con la caída de la función paterna, con la decadencia del nombre del padre, con la época del Otro que no existe, ya no recibimos esos manuales de conducta de cómo hacer.

¿Puedes explicar qué significa el Otro que no existe?

La frase del Otro que no existe, fue inventada por Miller. El concepto del Otro –con mayúscula–– es un concepto lacaniano, que ha pasado por diferentes períodos y ha servido para explicar diferentes cosas. Se trata de un referente de esa antigua autoridad paterna, en el sentido de una función de legislación, de orden, de clasificación de lo simbólico. Vivimos en una época en la que lo simbólico está amenazado, por falta de regulación.

El planteamiento psicoanalítico es: Si hay ese Otro que no existe hoy en día, ¿cómo podemos hacer para crear, inventar, hacernos un Otro a la medida de lo que plantea Miller? No un Otro de la época del amo o de la autoridad parental, sino a la medida, que nos sirva en nuestra pequeña comunidad, en nuestro pequeño grupo o en el mundo en el que nos desarrollamos. Que nos sirva para hacer frente a lo insoportable de lo real. Los discursos para Lacan son formas de organizar los lazos sociales.

¿Pero la religión sí tiene un éxito renovado ante esta situación?

Pero lo que plantea Miller es que ya no es la religión clásica, sino más bien, múltiples religiones que surgen, muchas más sectas. Podría ser que una respuesta de la sociedad frente a la caída de los ideales sea este surgimiento de lo múltiple. Es decir, hay estos aislamientos internos. En el auto con los vidrios cerrados, con los audífonos, vivimos en ciudadelas cerradas. Vemos una especie de auto segregación entre las grandes segregaciones. Si no entras dentro del sistema de la sociedad, dentro del sistema de producir, poco a poco vas siendo expulsado. Antes la sociedad daba un lugar al vagabundo y al mendigo. Eran criticados y discriminados, pero no segregados.

Actualmente es como lo que expele la fuerza centrífuga. Te quedas sin recursos al no estar inscrito en el sistema, por mucho que sea un Estado benefactor que te dé alojamiento o comida. Hay gente que ya ha sido excluida completamente de ese circuito de beneficios.

¿Eso significa que en esta época, las nuevas generaciones no tienen muchas alternativas y se aferran a los objetos de consumo?

Pero eso tiene un límite y probablemente los angustie más, porque deben cambiar constantemente por las exigencias del mercado y los avances de la tecnología. Entonces, el esfuerzo es realmente inmenso, como para que tengan que inventarse esos referentes.

¿No es esto un desafío?, ¿no depende de cada uno?

Depende de cada uno, pero también depende de la función o de la profesión nuestra. Cada uno desde el punto de vista de la sociología, desde el punto de vista de la educación, desde el punto de vista del psicoanálisis. ¿Cómo podemos prestar un apoyo para que eso se pueda dar, para que cada uno vaya inventándose un Otro que exista, que les sirva de referencia?

Porque si salimos del parámetro del Otro al cual nos podemos referir, Lacan dice que nos quedamos entrampados en un eje imaginario, es decir, en una lucha mortífera entre yo y mi semejante. Si no tenemos algo que nos introduzca a lo simbólico, que introduzca parámetros, que introduzca a la mediación entre ese yo con mi semejante, se produce esta lucha agresiva a muerte. Eso es lo que está en la base de la violencia actual. La violencia pasada era más organizada, había enfrentamientos más regulados entre comunidades. Pero hoy en día, si tú me sacas una pistola, yo también saco una y nos matamos.

¿Las generaciones anteriores deben profesional y personalmente buscar nuevas maneras de vincularse con esta juventud?

Exactamente, nuevas formas de vínculo social. ¿Cómo podemos facilitar eso, sin necesidad de tener que recurrir a la figura del dictador? ¿Cómo utilizar todo lo que se está dando en nuestra época para facilitar estos nuevos vínculos sociales?

Ahí hay un campo abierto. ¿Cómo introducir espacios de escucha en distintos ámbitos, cómo introducir mediaciones en el sentido de pautas, de tiempo de pensar, que no sea solamente reactivo y la acción inmediata?

Creo que la dificultad es que no vamos a llegar a un “así tenemos que hacerlo todos”. Eso no se puede reconstruir. ¿Cómo puede funcionar la Universidad Casa Grande en Guayaquil, en la sociedad ecuatoriana, latinoamericana y cómo todo esto puede funcionar?

Yo les daba el ejemplo de una ciudad pequeña en los EE.UU. que, por decisión de la comunidad, un día a la semana no hay prácticas después de la escuela. Es decir, permitirle tanto a los niños como a los adultos poder estar en su casa a las cinco de la tarde para poder tener al menos un día a la semana, un tiempo para compartir, sin necesidad de estar corriendo en esta vida agitada. Esto se puede hacer en una comunidad pequeña, pero no podría funcionar a nivel global.

Las respuestas pueden darse a partir de lo particular, que es lo que domina en nuestra época. ¿Cómo podemos hacer de lo particular algo creativo? Hacer algo que permita alojar el deseo, entendido como aquello que me permite establecer un vínculo con el Otro. Es decir, si yo quiero algo tengo que pasar por relacionarme con otras personas, tengo que negociar, conversar. No es inmediato. El deseo pasa a través de la demanda. Desde el punto de vista lacaniano es el resto que queda de la demanda y la demanda pasa a través de este Otro, por eso esos conceptos están unidos. Tal vez lo que se opone al deseo es el concepto del goce, del exceso de satisfacción, de su cumplimiento inmediato.

 

 

Escrito por

Nos reservamos el derecho de publicar comentarios.

No existen comentarios aún.

Deja tu comentario