AL EMPATE CALCETA

Entregado: 18-05-2016 / Aprobado: 20-05-2016



Columna jueves 21 de abril de 2016


 

Por Enrique Rojas S.

Director de la Dirección de Innovación y Creatividad Pedagógica y docente de la Universidad Casa Grande (UCG). Fue decano de la Facultad de Comunicación Social de la UCG. Actual presidente de The Change Lab. Es consultor y conferencista en Comunicación.

[email protected] / @rojas_ecuador

Era 1955, la selección de fútbol de Calceta jugaba en Bahía de Caráquez contra el equipo local por la final del torneo manabita de fútbol. Calceta perdía 11 a 0 contra los dueños de casa. Faltando dos minutos para la finalización del partido, Darío Montesdeoca anotó el gol del descuento de los visitantes, y en ese momento, Justino Loor, conocido como el “Mayor Tufiño”, se levantó y gritó a todo pulmón: “Al empate Calceta”.

 

Esta frase, que en su momento causó mucha gracia en los presentes, quedó inmortalizada en Manabí, y luego en todo el Ecuador, como un símbolo de la fortaleza para enfrentar las situaciones adversas.

 

Hoy Calceta y otras ciudades del país están perdiendo otro partido, contra la vida, contra la esperanza. Fue tan de pronto como se nos vino todo encima. El terror, la angustia, incertidumbre, compasión, solidaridad y la sensación de luto permanente.

 

El sismo nos despertó, nos hizo salir de las pantallas y volver a vernos en las calles, hombro con hombro, colaborando cada uno desde su espacio y sus posibilidades.

Ese movimiento prolongado y feroz de la tierra nos devolvió la mirada sobre nuestra fragilidad.

 

Soy de esos que decían que sólo nos une la selección, pero hoy la realidad me enrostra otra verdad que a veces pasa desapercibida: ser ecuatoriano es mucho más que 11 jugadores o paisajes maravillosos; somos gente de un país pequeño dividido por la geografía y las costumbres, pero que siempre ha sabido unirse y levantarse, una y otra vez, ante cada catástrofe o circunstancia adversa. Somos corazón y sangre aguerrida, decidida, que se cuida y protege cuando el otro nos necesita.

 

Lamentablemente, lo olvidamos rápido, y pasada la emergencia, volvemos a nuestras divisiones, a la desconfianza y las agendas personales. Eso no puede pasar ahora; una vez que hemos asumido las dolorosas pérdidas humanas, materiales y emocionales, viene el largo camino de la reconstrucción física y social.

 

Con un país trizado y remecido, no importan los colaboradores de selfie, los políticos que buscan pantalla, que hacen ‘turismo de catástrofe’, las marcas que viralizan su aporte…mientras sigan ayudando. Todos nos necesitamos ahora. Los juicios morales van en otro saco.

 

La historia de este sábado 16 de abril quedará para siempre en nuestra memoria, pero a diferencia de 1955, esta vez Calceta no va a perder.

 

En Calceta, Pedernales, Manta, Portoviejo, Jama, Canoa, Rocafuerte y todo el país, hay dolor, miedo y una pena eterna, pero no ha sonado el pitazo final, somos ecuatorianos, ya lo hemos hecho antes, vamos a dar vuelta este duro partido. Con la fuerza que se está demostrando en las calles, con el empuje de los goles de último minuto, con la garra que no nos deja caer, vamos a cambiar el resultado de este encuentro. ¡Al empate Calceta, al empate Ecuador!

 

*Publicado en el diario El Universo el jueves 21 de abril de 2016. Reproducción autorizada por el autor.

 

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