EL APRENDIZAJE A PARTIR DE LA AUTOCRÍTICA

Entregado: 30-05-2015 / Aprobado: 05-06-2015

 Proyectos de Aplicación Profesional (PAP) 2014

Por José Miguel Cabrera Kozisek

Licenciado en Comunicación Social con mención en Diseño Gráfico, periodista Profesional con mención en Cultura, profesor de Periodismo de la UCG, editor asociado de GKillCity.com, asistente de edición en Ventanales-UCG, ex reportero de Cultura de diario El Telégrafo

El componente lúdico es una pieza integral del proceso de aprendizaje. Los Proyectos de Aplicación Profesional (PAP) –equivalentes a la tesis de grado– echan mano de este principio. Los PAP son una experiencia práctica desarrollada bajo la lógica del juego. La idea, según dice José Miguel Campi, coordinador de los PAP, es: “Yo aprendo cuando la paso bien, cuando mi aprendizaje tiene unas lógicas horizontales, y cuando estoy en capacidad de hacer o de crear algo”. Y es que en un mundo en que cualquier información se puede encontrar en internet, la experiencia marca la diferencia.

A los PAP los gobiernan tres principios: 1. Los integrantes de cada grupo deben venir de carreras diferentes; 2. Los proyectos deben ayudar a mejorar la vida de la gente para la que están pensados; y 3. Deben ser innovadores.

Los proyectos son reales y se mantienen en el tiempo: aplicaciones, libros y revistas digitales que están disponibles en App Store y Google Play; archivos históricos que se pueden consultar en internet; un festival de cine y una página que recoge historias de poblaciones vulnerables. Es decir, son una contribución al portafolio de los estudiantes, y aporta con la experiencia del trabajo interdisciplinario. Es una experiencia de lo más cercana al mundo laboral, donde nadie escoge con quien trabajar, y sirve para desencadenar la autocrítica: aquí los estudiantes vienen a equivocarse, porque ser consciente de los errores propios es también una forma de aprendizaje. Tomar nota de los errores requiere ver el trabajo como si no fuera propio, y lograr distanciarse de esa forma “es una cosa gigantesca”, dice Campi, que tiene su oficina en el Departamento de Innovación de la Universidad Casa Grande (UCG), también conocido como La casa del error.

Zoom, Marcillo, iBooks UCG

Aplicaciones para repensar

  • iBook UCG: Andrea Galarza, Melissa García, Andrea Guerrero, Marcelo Neira, Rogger Pesantes, Hsiulin Wong.
  • Zoom: Carlos Allauca, Ivana Smolij, Samira Barrera, César Moncayo, Israel Susá, Lupe Pilay.

Cuatro aplicaciones para tablets y teléfonos inteligentes forman parte de los PAP 2014: Una revista, un libro digital, un videojuego y un servicio de información comercial que le dieron un sentido creativo a aprender, conocer y pensar.

Según datos de la Fundación GAMMA (Grupo de Apoyo al Movimiento de Mujeres del Azuay), el 67% de la televisión ecuatoriana produce estigmas a la mujer. Zoom es una revista digital sobre el género en la televisión, disponible para descarga en App Store y Google Play. La publicación propone una mirada crítica hacia la forma en que se abordan los temas de género en la televisión.Personas como la abogada y activista Silvia Buendía, el productor de televisión Xavier Pimentel, el actor David Reinoso o la actriz y presentadora trans Doménica Menessini ofrecen sus puntos de vista sobre el género en la TV.

Zoom no es un proyecto nuevo. Su primer número, lanzado en noviembre de 2014, es en realidad el resultado de un proceso de investigación y ejecución que empezó en 2012, cuando se realizó una investigación sobre género y televisión que ahora descansa en la biblioteca de la UCG. Al siguiente año, la investigación se trasladó a un formato PDF, con la intención de volverlo un producto más consumible. Pero para los tiempos que corren, un PDF no es tan bueno como una revista digital parasmartphones y tablets, interactiva y descargable. El formato de lectura debía responder a las nuevas lógicas de consumos de medios, y fue así que Zoom se convirtió en una revista digital que se pregunta cómo aporta la televisión a una construcción social, a quienes representan los programas de locales, y cómo romper los estereotipos.

 

 

Otro PAP que resultó de la evolución de un proyecto ya existente es Marcillo. En 2011, la UCG se fijó en Miraflores, el barrio donde está asentada. Más de 20 años después de ser fundada, su interacción con el sector era muy poca. Fue entonces que diseñó el programa Piensa en grande, Miraflores, una serie de capacitaciones para los dueños de pequeñas y medianas empresas situadas en el sector, donde existen unos 120 negocios, desde locales comerciales, hasta peluquerías, ferreterías y talleres de equipos electrónicos. Así, los estudiantescomparten lo que han aprendido con la gente del sector, en miras de mejorar sus negocios. Una forma de devolverle algo al barrio que acogió a la Universidad. Pero aún había formas de estrechar más el vínculo.

Desde los PAP, un grupo pensó en una forma de conectar a los alumnos de la UCG con Miraflores: para los locales del barrio, los más de 1.500 estudiantes son un grupo objetivo interesante, pero la interacción era limitada. Entonces, surgió la pregunta: ¿por qué no vamos a Miraflores? Y una de las principales razones es que los alumnos “no tienen idea de qué ofrece el sector”, explica Fidel López Murrieta, uno de los estudiantes que trabajó en el desarrollo de la app, en una entrevista radial. Así nació la idea que la app informara sobre los negocios que hay en el sector. Se la nombró Marcillo, que deviene de un nombre más que conocido en la UCG: Luis Marcillo es el más antiguo asistente de servicios generales de la institución, una especie de manager de la logística al que acude la comunidad universitaria cuando necesita a alguien que les facilite la vida: Necesita una computadora, el infocus falla, no funciona el internet. A Marcillo lo conocen como un todólogo, o “el salvador”. En cierta forma, Marcillo hace que las cosas pasen.

En resumen, lo que hace la app Marcillo es –precisamente– facilitar lo que necesita la comunidad universitaria, a través de un servicio que incluye información de las pequeñas y medianas empresas de Miraflores: horarios, teléfonos, cuentas de redes sociales, páginas web, ubicación, servicios a domicilio y beneficios exclusivos para la comunidad universitaria de 21 locales.

 

Y aunque las dos aplicaciones anteriores intentaron alejarse de lo políticamente correcto para explotar su potencial, hay una tercera app que sí se decantó por el entorno académico y que aprovecha iBooks, uno de los servicios de Apple. Llamado iBooks UCG, este PAP fue desarrollado pensando en dos premisas: las leyes de Ecuador impulsan el desarrollo tecnológico en el país y las tendencias de hiperconsumo de la información coinciden con los hábitos de los estudiantes de la UCG.

Como era el primer iBook creado para la UCG, debía servir para alumnos de todas las carreras, y la materia que cumplía con ese requisito era Lengua I. Entonces el iBook fue basado en el libro Guía didáctica del idioma I, cuya autoría pertenece a Mgtr. Sandra Guerrero, coordinadora del área de Lengua de la UCG.

El iBook, que quería tener una personalidad ­­–entre otras cosas– sencilla, amigable, inteligente y geek, fue trabajado con un diseño plano, sin texturas ni distracciones, con márgenes amplios e íconos minimalistas, y con el cian sólido como color primario (complementario del naranja de la UCG). El libro está lleno de ejemplos y ejercicios relacionados con el arte y la cultura pop: El uso correcto del lenguaje es necesario incluso a la hora de opinar sobre algo tan cotidiano como una canción popular.

Archivo Multimedia Jaime Roldós Aguilera

Archivar es recordar

Catherine Yánez, Jossué Ortega, Julieta Herrería, Carlos Luis Trujillo, Alejandro Dueñas, Oscar Calle.

En Ecuador, a la figura de Jaime Roldós Aguilera se la valora y respeta, pero “no como deberíamos”, según Billy Navarrete, director del Comité Permanente de Defensa de los Derechos Humanos (CDH) del Guayas.En la Historia que se enseña en la secundaria, Roldós aparece como una especie de presidente bisagra, que ganó las elecciones del retorno a la democracia en 1979 y murió en 1981. Poco se habla de sus proyectos en materia de derechos humanos, que incluían la creación de una estrategia de intervención diplomática para proteger a las víctimas de las dictaduras militares que en ese tiempo estaban regadas por toda América Latina. La historia de Roldós es nutrida, como demuestra el documental de Manolo Sarmiento y Lisandra Rivera, La muerte de Jaime Roldós (2013), a pesar que en Guayaquil solo el 35% de los estudiantes sabe quién fue este personaje.

Uno de los PAP de 2014, el Archivo Jaime Roldós Aguilera, es una página web que incluye hemeroteca, discursos, entrevistas, imágenes, audios, perfiles, contexto político e investigación sobre la muerte de Roldós. Es un intento de recuperar una memoria histórica que el Ecuador como país no debe perder.

 

 

Kuman Online

Mercy Narea, Vanessa Landín, Astrid Antepara, Claudia Azúa, Andrea Farah, Letty Gallardo, Harry Leyton.

Tiene un propósito parecido, pero su objetivo está más bien en las microhistorias de gente que pertenece a poblaciones vulnerables. Este banco audiovisual de memorias se planteó desde el principio exponer realidades humanas. El nombre de la página resultó de la unión de la palabra quichua “kunan” (‘presente’) y la angolsajona “human” (‘humano’). Es un portal web que tiene el mismo espíritu que la página de Facebook Humans of New York.

En Kuman Online hay autores de todo tipo: trabajadoras sexuales en ejercicio o retiradas, comunidad LGBTI, afroamericana, de distintas etnias o niveles socioeconómicos. “Los medios pretenden ser un espejo de la realidad, pero no todo el mundo tiene chance de participar”, explica Campi. Y ese es el punto: No todos quieren escuchar al otro. “Las personas no se identifican porque no se conocen”, explica el video de presentación del proyecto. El grupo que desarrolló Kumanllegó a la conclusión de que el problema está en las etiquetas sociales y los prejuicios. Por ello, el atributo diferenciador de la página es la presentación de los autores: los lectores no saben quién escribe hasta que termina el relato. Es decir, las historias se leen sin etiquetas.

Pensada originalmente para personas de la tercera edad, el proyecto debió cambiar cuando el asilo de ancianos que apoyaba el proyecto pidió censurar algunas de las historias, contadas con una franqueza radical. Aquello era perder la esencia, y Kuman tuvo que cambiar a lo que es ahora: un espacio para todos los tipos de grupos discriminados.

 

 

Titirivon,

El juego, ese método de aprendizaje

Javier Medranda, Andrea Itúrburu, Karen Vargas, María Gioconda Peña, Andrea Rodas, Paulina Hidalgo y Ginnette Wong.

Anita Von Buchwald es talvez la titiritera más famosa de Guayaquil. La artista lleva más de 60 años de experiencia en esta rama teatral, y aún opina que el oficio del titiritero no es lo suficientemente valorado. Ese problema fue el punto de partida para el desarrollo de Titirivon, un juego para Android, sistema operativo de teléfonos inteligentes y tablets.

Titirivon, que puede descargarse en Google Play, es un juego que está basado en el universo que durante décadas ha creado Von Buchwald: sus personajes y sus historias. La aplicación ofrece una serie de juegos que enfatizan el desarrollo de habilidades cognitivas como la memoria, la resolución de laberintos, problemas matemáticos y desafíos en otras áreas como las ciencias naturales y la literatura. Es la esencia del trabajo de toda la vida de Anita.

La aplicación fue creada para aprender jugando, pero también para fortalecer los vínculos entre padres e hijos: “Las familias que juegan juntas, permanecen juntas”, dice un post de la página de Facebook de Titirivon, un proyecto que ha sido muy activo en redes sociales, promoviendo ideas como: “Un padre Titirivon no lleva a su hijo al museo, sino a un planeta desconocido”, haciendo siempre énfasis en la importancia de estimular la imaginación y la creatividad de los pequeños. “Los niños de hoy están más interesados en lo digital”, dice Andrea Itúrburu, directora creativa de este PAP. Por ello, la app aprovecha las nuevas tecnologías pensando en preservar ese oficio “analógico” del titiritero.

 

 

Festival audiovisual Ojo Loco

Mucho que ver, no parpadear    

Edwin Cadena, Silvia Cedeño, Joseph Córdova, Natasha Enríquez, Verónica Huayamave, Mercedes Huerta, María de Lourdes Klaere, Laura Medina, Cristina Quiroz, Solange Romo, Andrea Santos.

Organizado por primera vez en 2010, el Festival audiovisual Ojo Loco es un espacio que invita a directores, actores, productores y otros personajes del mundo del audiovisual. En medio de diversos concursos y exposiciones, una de sus mayores contribuciones es el espacio de acercamiento que ofrece a estudiantes de colegios y universidades con las historias, experiencias y técnicas de profesionales reconocidos del medio.

Cada año, los invitados dirigen talleres, charlas y conversatorios sobre todos los aspectos del audiovisual: dirección, producción, actuación, vestuario, efectos especiales y diseño para películas, cortometrajes, video clips, stopmotions, afiches y animaciónes. Así, en 2014, los asistentes tuvieron la oportunidad de ver al italiano Roberto Frisone en charlas sobre dirección de arte; a Rodolfo Cuadros en un taller de maquillaje de ciencia ficción, o a Sebastián Cordero, director ecuatoriano que participó en 2009 en el Festival de Cine de Venecia, hablando sobre su amplia trayectoria y exhibiendo algunos de sus trabajos.

Más de 6.200 llegaron al festival, que además proyectó los trabajos de Filma tu calle, un programa de Acnur y el Comité de Derechos Humanos (CDH) del Guayas que impulsa la realización de documentales por parte de niños y adolescentes hijos de refugiados en Ecuador. Ojo Loco es un festival que no para: Hay algo que hacer o algo que ver todo el día, haciendo honor a su eslogan: “No parpadees”.

Los PAP, que originalmente funcionaban como propuestas en papel, empezaron a ejecutarse en 2013 en la carrera de Comunicación Social. Ese año, 80 estudiantes conformaron 10 grupos. Para el segundo año, eran 140 alumnos de varias carreras distribuidos en 21 proyectos, y ahora, en 2015, un número similar desarrolla 18 PAP.

 

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