PUERTO NARANJA 2015: STAR WARS

Entregado: 13-06-2016 / Aprobado: 00-00-2016



Entrevista a Eduardo Muñoa

Aprendiendo de la fuerza y el trabajo en equipo

Por Giancarlo Castro

Desde el 19 hasta el 21 de noviembre del 2015, se desarrolló la actividad pedagógica de Puerto Naranja, la cual tuvo como temática la saga de películas de ficción Star Wars, que trata sobre el conflicto bélico entre varios sistemas solares, donde se pueden encontrar significativas referencias a la política contemporánea. Durante los tres días del Puerto, se realizaron varios ejercicios pedagógicos bajo la temática del universo creado por George Lucas, integrando la narrativa de esa historia con las actividades requeridas.

El concepto de Puerto Naranja

Puerto Naranja es un juego pedagógico que tiene la estructura de una materia con un componente lúdico que presenta una simulación, en la que el estudiante tiene que enfrentarse tareas o condiciones similares a las que tendría en su vida profesional. Lo que diferencia a Puerto Naranja de otros juegos pedagógicos, es que hay una narrativa inmersa en el ejercicio. Es decir, hay un país que se llama Puerto Naranja y la Universidad se transforma en ese país. Cada año se plantea un tema central que articula todo el ejercicio lúdico.

La temática del 2015: Star Wars

Eduardo Muñoa señaló que:

“En términos de un contexto universal, el año pasado nos pareció que la continuación de la saga Star Wars volvió a estar en el tintero de la opinión pública. Entonces, nos pareció relevante vincular Puerto Naranja a este acontecimiento cinematográfico, cuya trascendencia se medirá cuando se escriban los libros de la historia del cine. De esta manera nos pareció que el tema vinculaba mucho a los estudiantes a sus referentes culturales inmediatos. Lo que está pasando en el entorno es algo que tenemos que aprovechar para que los estudiantes puedan vincularse y desarrollar narrativas que se articulen junto con los ejercicios pedagógicos de Puerto Naranja”.

Actividades

En relación a este punto, Muñoa aclaró:

“Esencialmente, Puerto Naranja tiene dos tipos de actividades. Unas actividades más lúdicas que tienen que ver con la integración y los juegos, que van desde concursos de baile hasta eventos en la piscina. Las otras son específicas para cada carrera, que en realidad le dan el cuerpo al ejercicio educativo. Lo interesante de esto es que el conjunto de acciones se diseñan para tres grandes propósitos: Lo primero, aprender a trabajar bajo presión; lo segundo, es aprender a lidiar con la crítica y el fracaso, porque hay un personaje omnipresente en Puerto Naranja que está en todas partes y todo el tiempo está cuestionando el trabajo de los alumnos. Este componente prepara a los alumnos para la vida profesional, porque es lo que pasa en el mundo real. Lo tercero, es transversal, no solo al puerto, sino a todo el modelo de enseñanza de la Universidad: se trata del aprendizaje colaborativo.

Aprender a trabajar con otros no solo te lleva a entender que tienes que lidiar con ese otro ser humano ajeno a ti que de alguna forma tiene otra vida, otras experiencias y sobre todo, otras opiniones que resultan tan válidas como las tuyas—, sino también te conduce a esa forma de aprender de los demás. Es un aprendizaje de entender que el otro, desde el momento en que reconoces su legitimidad y su capacidad, puede producir elementos que también son útiles para ti mismo.

Creo que lo que le da valor al Puerto Naranja es el asunto de preparar a los estudiantes para relacionarse con los otros, de formar al individuo para poder producir y trabajar con el otro”.

 

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