LO FUNDAMENTAL: LA IDEA ORIGINAL

Entregado: 13-06-2016 / Aprobado: 15-06-2016

PREMIACIONES

Por Giancarlo Castro

Ventanales tuvo la oportunidad de entrevistar a Álvaro Fernández Mendy, vicepresidente creativo de la agencia Publicitas Saatchi & Saatchi, quien fue parte del jurado del Cóndor de Oro estudiantil 2015.

G.C: ¿Cuáles son los criterios que se toman en cuenta para elegir a los finalistas del Cóndor de Oro estudiantil 2015?

 

A.F: Son tres: originalidad, simpleza y frescura de las ideas. Obviamente, con los estudiantes tomo en cuenta su falta de experiencia profesional y hago foco fundamentalmente en la idea madre: el pensamiento que originó la idea. Ubicar una idea original es lo más difícil de nuestra profesión, por eso la ejecución la dejo un poco de lado porque ya tendrán tiempo para aprenderlo bien.

 

G.C: ¿Podría detallar brevemente los aspectos que le llevaron a escoger a Digna Chamba y Jafana Jafana como finalistas?

 

A.F: En el caso de la Digna Chamba nos gustó mucho el pensamiento pragmático y funcional de la solución que encontraron. Era una solución fácil y posible, que resolvía paralelamente otro problema social. La ejecución no era tan buena, pero sí cómo pensaron la estrategia y la idea. Con respecto a Jafana Jafana nos gustó la idea, pero al ponerlo en práctica a gran escala podría presentar problemas de ejecución. No era del todo original, ya se había hecho afuera algo muy similar y eso le restó puntos.

G.C: ¿Qué tan importante es este tipo de evento dirigido a las universidades? 

 

A.F: Hay tres puntos importantes en este tipo de eventos:

  1. La posibilidad de mostrarse
  2. El trabajo evaluado por profesionales
  3. La competencia

 

La posibilidad de mostrarse es fundamental y diría que es parte de la columna vertebral de un creativo. Necesitamos que conozcan nuestro trabajo. De ello va a depender toda la carrera, sobre todo cuando lo hacemos ante personas que nos interesan profesionalmente. Así funciona el mercado creativo: nos conocen, nos valoran, nos contratan. Como decía un amigo “¡Hay que sonreír hasta cuando hacemos una fotocopia, porque podemos salir en ella!”.

 

Es muy valioso que seamos evaluados por nuestros profesores, porque ellos nos forman y nos conocen, pero que nos evalúe un profesional que no tiene ningún vínculo con nosotros, nos da una medida más real de dónde estamos parados. Del grado de cocción que tenemos y de cuánto nos falta. Es como un golpe de realidad del que algunos sobreviven y otros no.

 

Por el lado de la competencia, entiendo que ganar motiva, pero para mí es mucho más importante la devolución que como jurado podamos hacer a cada grupo, porque no quiero perder el foco de qué se trata de estudiantes que están todavía preparándose para esta profesión. Ganar no significa que son los mejores, pueden haber resuelto mejor el problema esta vez, que el resto, y punto.

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