LLEGABUENA 2015: PUEBLO CHICO

Entregado: 10-10-2015 / Aprobado: 15-10-2015

Por Giancarlo Castro

Como todos los años, la Universidad Casa Grande le dio la bienvenida a sus nuevos alumnos y docentes que se incorporaron este año, con el Llegabuena 2015. El evento se realizó el sábado 3 de octubre, con la temática de “fiesta de pueblo”. Tanto docentes como alumnos tuvieron la oportunidad de compartir una tarde de integración y convivencia que estuvo acompañada de juegos y competencias típicas de los barrios populares de la ciudad. La organización del Llegabuena de este año fue diferente a la de años anteriores, con la intención de que este proceso sea compartido con estudiantes de todas las facultades.

Jimena Babra, organizadora general del evento señaló: “Este año se regresó a las raíces, que son las fiestas de pueblo, cambiando un poco la organización en relación a los años anteriores. En otras ocasiones estuvo a cargo principalmente la Facultad de Comunicación, pero este año se prefirió que sea una actividad de la Universidad y del Departamento de Gestión Estudiantil, porque la intención es que te relaciones con gente más allá de tu carrera”.

Entre las actividades que se realizaron, hubo juegos como: tiro al blanco, la ruleta de la suerte, palo encebado, el baile de la naranja y futbolín humano. Todas estas actividades nos remontan a las raíces de un Guayaquil antiguo y popular. Además, este año se incorporó el Merca Buena, un pequeño mercado donde alumnos, graduados y personal de la UCG pudieron dar a conocer sus emprendimientos y vender productos producidos por ellos. Sofía Obando, estudiante que fue parte del staff organizador, comentó que: “El Llegabuena rompe el hielo. Creo que es como un tiempo para darse a conocer. Los nuevos estudiantes y docentes se sientan bienvenidos, más que todo”.

Mientras la tarde se consumía y el viento golpeaba cada vez más fresco, los premios que estuvieron colgados en lo más alto del palo encebado fueron terminándose a medida que los estudiantes, unos más arriesgados que otros, subían y caían, pero retomaban el ascenso. De igual forma las parejas se juntaron y unidos por la complicidad de una naranja, bailaron hasta que solo quedó una pareja ganadora. De esta forma, los juegos y las voces se fueron apagando en este pueblo chico, Casa Grande.

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