PAP 2015: DETRÁS DE OPERACIÓN LEVIATÁN

Entregado: 06-04-2016 / Aprobado 11-04-2016



Por Jorge Hernández  

Lcdo. en Periodismo con mención en Ciencias Políticas de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Casa Grande (UCG).


Propuse como mi trabajo de graduación el Proyecto de Aplicación Profesional (PAP) Cómic de Derechos Humanos, a partir de la fascinación por las novelas gráficas underground como Persépolis o Maus, y del periodismo en viñetas de Joe Sacco. Al principio, en mi cabeza y la de nadie más, lo pensé como un medio para contar alguna historia de violación de derechos humanos, graduándome con un tema acorde a mi carrera –Periodismo con mención en Ciencias Políticas-; pero todo fue mutando fuera de lo que tenía proyectado.

 

Todo comienza con mi grupo de tesis. Además de mí, estábamos Denise Pesantes y Valeria Constante (Redacción Creativa); Guillermo Henriques y Gabriel Fernández (Comunicación Audiovisual); y Cristina Camposano (Marketing).

 

Al principio, ninguno llegó a un acuerdo. Además, durante la investigación se dieron a conocer factores sobre el grupo objetivo, que invalidaba la idea que yo tenía del cómic; pero, por otro lado, se destacó la ignorancia existente del grupo objetivo sobre los derechos humanos y su violación.

 

Todos nos inmiscuimos en el desarrollo del cómic. Como en un congreso, votábamos a favor y en contra. Primero se estableció que el tema sería sobre la pasividad ciudadana frente a la violación de derechos humanos, y que la intención sería que el lector se indigne ante los hechos presentados en el texto.

 

Segundo, se decidió que sería una novela gráfica digital de ficción –anulando mis ansias de hacer periodismo-, y después, estableciendo el género, del cual quedó descartado el de superhéroes, tomando en cuenta los datos que arrojó la investigación previa.

Se desechó la primera historia y se empezó desde cero. Ya con el argumento, todos alzando la mano, encontramos el nombre de la novela gráfica: Operación Leviatán.

 

Pensando en la historia y en la teoría política, hallamos el recurso de Leviatán, del filósofo político Thomas Hobbes, quien comparaba al Estado con este monstruo de poder descomunal que oprime a los subyugados: totalitarismo.

 

Así, cada uno ayudó en la producción del proyecto editorial: con Valeria Constante escribimos el guión –que todos leían y aprobaban cada semana–; Denise Pesantes y Cristina Camposano, junto a José Miguel Campi (guía) e Ilona Vallarino (asesora), editaron el guión. Por otro lado, Guillermo Henriques se enfocó en el desarrollo de la portada, y ayudó a Gabriel Fernández en el desarrollo de las artes para redes sociales, stickers y demás.

 

En medio de la búsqueda de un ilustrador, como si fuera el santo grial, Denise llegó con la tarjeta de nuestro salvador, Pedro Benalcázar, que envió un dibujo demostrando que dominaba el pulp –estilo gráfico elegido durante la investigación previa–, y pasó a ser parte del grupo. La segunda búsqueda, pero nunca concluida, fue la de los auspicios, que nunca movió las finanzas de las empresas. Así, Operación Leviatán solo sería digital, ya que superaba el presupuesto disponible obtenido por nuestros medios y de recaudaciones informales, como pulgueros, venta de pizzas y emparedados.

 

A diferencia de las empresas, Operación Leviatán obtuvo muchas críticas positivas y negativas –al ser primerizos en este ámbito-, y logró entretener e indignar a los lectores,  y cumplir los objetivos del proyecto. Los visitantes pudieron sentir lo desarmado que está un ciudadano (el personaje principal) frente un estado absolutista que lo devoró, excluyó y ni se inmutó.

 

Operación Leviatán fue una gran experiencia. Creo que aprendimos del oficio de cada uno, y acerca de las dificultades del mundo editorial, sobre todo el de los cómics. En este proyecto colaboró cada miembro del equipo, y si ya estábamos, quedamos más enamorados de los cómics.

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