HACEMOS DISEÑO, SOMOS DISEÑADORES Y SEGUIMOS APRENDIENDO

Entregado: 30-05-2015 / Aprobado 05-06-2015

 Por Pamela Villavicencio Romero

Magister en Dirección en Comunicación Institucional. Diploma Superior en Comunicación Aplicado a la Publicidad. Grado Académico de Licenciada en Comunicación Social con mención en Comunicación Visual y Diseño Gráfico de la Universidad Casa Grande UCG). Técnico Superior, especialización Publicidad, de la UCG. Docente de la UCG desde el 2006. Coordinadora de la Carrera de Diseño Gráfico y Comunicación Visual desde el 2009. Docente investigadora desde el 2012. Posee más de 15 años de experiencia en el área del diseño y la comunicación estratégica.

En el 2004, la Universidad Casa Grande (UCG) fue una de las primeras instituciones de Educación Superior que ofertóla carrera de Diseño Gráfico y Comunicación Visual a nivel de licenciatura, adscrita a la Facultad de Comunicación Mónica Herrera, luego que ésta fuera por mucho años una mención, como parte de la licenciatura en Comunicación Social.

 

La propuesta de la carrera pretende que el estudiante se traslade por un amplio campo del diseño gráfico, desde los fundamentos, pasando por el diseño publicitario y sus diferentes medios, hasta llegar al diseño más puro como el de empaques y etiquetas, diseño editorial, diseño de interfaces, diseño de exhibiciones, escaparates, islas, etc., diseño de marcas y sus respectivos manuales, diseño de sistemas de señalética, diseño tipográfico, diseño de la información o infografía, y la gestión misma del diseño; delineando un amplio campo de acción profesional y una buena base para escoger una maestría o especialidad. Pero esto puede sonar como una disciplina meramente técnica y no es así.

 

El diseño y la comunicación visual basan su proceso en la investigación, que aunque ingenuamente y para decirlo más claro, erróneamente, se ha creído que este enfoque de investigación en diseño es algo parecido a “sondear la marca o democratizar la cromática” y la tipografía, sin embargo, ya que estamos hablando de fenómenos complejos de comunicación que requieren ser investigados desde las percepciones, actitudes, hábitos y consumos, para tomar decisiones, entre ellas, decisiones con soluciones en lenguaje visual, decisiones que, al final, las va a tomar el profesional o el equipo de profesionales.

 

Es aquí donde nos detenemos a profundizar, porque consideramos que la investigación en diseño es el siguiente nivel que debemos fortalecer desde la academia, ya que para poder hablar de interdisciplinariedad, debemos entender los enfoques de las disciplinas que se involucran, y el diseñador, así como el productor audiovisual, no puede quedar reducido a un facilitador que hace tangibles las ideas de otros, o de una sola disciplina hegemónica, sino que, además, es un generador de contenidos, contenidos visuales o audiovisualesy, ¿por qué no?, un emprendedor y gestor de proyectos visuales.

 

Según Press y Cooper (2009), la labor del diseño es, por tanto, poner un mayor empeño en la comprensión de los procesos de consumo, y entender como utiliza la gente los productos de diseño y se basa en ellos para diseñar su propia vida cotidiana y sus significados culturales.

 

La investigación en el proceso de diseño está inmerso en tres esferas: la búsqueda de información, la búsqueda de ideas y la búsqueda de soluciones, por lo que el diseñador es eminentemente un curioso observador de la sociedad, de lo que se ha hecho, y de lo que se hace, para reinventar lo existente y convertirlo en una estratégica solución visual, que funcione, que de resultados, que sea medible, es decir, el diseñador aprende el negocio del cliente como un intermediador leal y eficaz.

 

Los límites invisibles de los referentes y de los referentes

 

También es común y muy acertado, que dentro de lo que se ha comprendido como investigación en diseño se identifiquen referentes pertinentes en una búsqueda de información e ideas, con el objetivo de realizar un análisis de casos exitosamente resueltos que aporten recursos relevantes, además de conocer los públicos y sus percepciones, actitudes y consumos pero, ¿qué tan delineado está el límite entre comprender un referente o imitar al referente? La respuesta no es tan difícil, pero poco obvia, y es que ese límite estará remarcado por los años de experiencia del profesional del diseño, los casos a los que se ha enfrentado, que van desarrollando su capacidad de análisis y discriminación de caminos creativos, pues una de las metas del diseñador, como lo indica Press y Cooper (2009), es comprender intuitivamente el mundo para el que va a diseñar, hacer posible la generación de ideas y poner en marcha el proceso creativo (buscando, por lo tanto, la comprensión de las ideas).

 

Al descubrir el amplio campo del diseño, viene la pregunta, ¿por dónde empezar?

 

Al terminar los estudios universitarios, es común que los graduados sientan angustia por encontrar un trabajo, si es que no lo encontraron durante la etapa universitaria al hacer sus pasantías. Muchas veces con expectativas elevadas que incluyen, además, un muy buen sueldo a pesar de la inexperiencia, libertad de diseñar sus propias propuestas, a veces pensadas como únicas, hasta que el mercado en poco tiempo muestra su verdadero rostro y descubren que no es tan fácil, que existe la competencia en muchos niveles, o aliados, dependiendo como se los mire, que son las agencias, los estudios de diseño, diseñadores freelance, y las imprentas que, aunque es duro de aceptar, por sus servicios de impresión muchas veces ofrecen el diseño como un adicional gratuito, sin ser este su eje de negocio y desvirtuando el campo de acción de la profesión.

 

Soñar con el trabajo ideal debe ser la visión, y una muy lícita, pero pretender empezar con ese ideal es muchas veces una frustración, pues no hay camino que se construya a base del sacrificio propio, invirtiendo en un recorrido profesional naciente, con esmero, ánimo de aprender, deseos de aportar, y anhelos de dejar una huella de un esfuerzo genuino.

 

Como lo dice Shaughnessy (2008, p.32):

 

No hay ningún primer trabajo que sea un mal trabajo () Esto no es decir, aceptaré el                 primer trabajo que se me presente. Más bien es como decir: necesito construir una                filosofía personal de la vida profesional, necesito experiencia y necesito trabajar; y todo lo            que vea y toque me convertirá en un mejor diseñador.

 

 

Referencias Bibliográficas

 

Press, M., Cooper, R. (2009). El Diseño como experiencia. Barcelona: Editorial Gustavo Gili

 

Shaughnessy, A. (2008). Cómo ser diseñador gráfico sin perder el alma. Barcelona: Index Book, S.L.

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