EL DISEÑO Y LA CULTURA ESTÉTICA

Apuntes a vuelo de pájaro

Por Lcdo. Armando Busquets

Licenciado en Artes Visuales, Magíster (en curso) en Artes en la Universidad de Cuenca. Artista visual profesional. Profesor de Historia del Arte, Comunicación Visual, Dibujo e Ilustración Gráfica en la Universidad Casa Grande y de Dibujo Avanzado en el Instituto Tecnológico Superior de Artes del Ecuador (ITAE). Director de la carrera de Artes visuales en el ITAE. Ha sido jurado en varios eventos artísticos y colabora en varias publicaciones. Ha presentado obras en exhibiciones artísticas

 La estructura económica del capitalismo moderno introdujo la necesidad de un nuevo campo especializado del saber. Este campo es precisamente el diseño que se afirma como una disciplina autónoma, asociada a la producción masiva de bienes de uso y de servicios. Es en este contexto que el diseño responde a nuevas necesidades técnicas y utilitarias, pero también simbólicas y estéticas. El diseño se convierte en un nuevo sistema estético-cultural[1]

A continuación, algunos apuntes en torno al lugar del diseño en el actual sistema de la cultura estética:

El diseño es asumido como estética de la cultura industrial:

La mayoría de las definiciones coinciden en afirmar que el diseño es una actividad proyectual donde intervienen aspectos técnicos y creativos. En cualquier campo de la creación, perder u otorgar la condición de lo artístico se constituye en uno de los atributos de legitimación más valorados. Ese es el caso de otras tantas disciplinas nacidas de la cultura técnica como la fotografía, el cine o el video. Incluso ni aquellas definiciones de corte más científico-técnico se atreven a negar que la actividad proyectual del diseño tiene una importantísima componente estética[2].

En las sociedades modernas, el diseño, en complicidad con la máquina y las nuevas tecnologías, ha puesto al servicio de millones de consumidores un número ilimitado de productos de altísima calidad estética, liberando y expandiendo el campo de la valoración estética, otrora restringido a los límites del arte y su estrecha elite de usuarios[3].

Para Isabel Muñiz, directora de marketing de Pyrex, la correspondencia entre diseño y estética está muy clara: “Un producto tiene dos cualidades: un valor de utilidad, producto de la ciencia, y un valor de satisfacción creado por el arte y el diseño”. Muchos profesionales del diseño han apuntado siempre, desde la teoría o la práctica profesional, que el rol fundamental del diseño es crear productos de una síntesis única de correspondencia entre los valores de uso y los valores simbólicos. Técnicos de la empresa alemana Rosenthal vienen diciéndolo desde hace mucho tiempo: “Para nosotros el arte es el aspecto estético de lo que producimos[4]“.

En el marco de la sociedad de consumo y de la cultura de masas, el diseño ha terminado por convertirse en una actividad que opera casi exclusivamente en el terreno de lo simbólico. Esta condición lo emparenta definitivamente con la cultura estética y artística.

Espacios de hibridación. El diseño y sus conexiones-relaciones históricas con el arte:

La historia de muchos actores del diseño ,sobre todo en el momento fundacional de la disciplina, da fe de estas conexiones. El prólogo de semejante conexión se registró en la célebre escuela alemana de diseño conocida como BAUHAUS, fundada en 1919. En este temprano proyecto de modernización de la enseñanza y la experimentación artística, figuras emblemáticas como las de Walter Gropius, Johannes Itten, Vassily Kandinsky, Paul Klee, Oskar Schlemmer, Theo van Doesburg, El Lissitzky y László Moholy-Nagy, forjaron los indiscutibles presupuestos del diseño industrial bajo criterios estéticos.

Por otro lado, diseñadores como Henry van de Velde, Peter Behrens y Charles y Ray Eames, se dedicaron a múltiples actividades en varias direcciones. Van De Velde empezó como pintor y trabajó como arquitecto, luego como especialista en diseño gráfico y posteriormente como diseñador de productos y muebles, también como educador dentro del campo del diseño.

Peter Behrens empezó como pintor y diseñó muebles antes de convertirse en director de diseño del AEG en Berlín, manejando desde entonces la identidad corporativa de la firma, ello incluía el diseño de productos y la arquitectura. En otro lugar, Charles y Ray Eames combinaron sus talentos en el diseño arquitectónico con la pintura y la escultura y, como es sabido, posteriormente se convirtieron en importantes diseñadores de muebles, también hicieron cine y destacaron en el diseño de exhibiciones.

Paradigmático es el caso de los históricos ready-mades creados por Marcel Duchamp (Francia, 1887-1968), que acusan una doble condiciónde objetos diseñados previamente, devenidos en obra de arte por el gesto del artista. En 1914, el artista declaraba que el único arte que había producido América era sus puentes y sus objetos de fontanería[5].

En Historia de las seis ideas, Wladislaw Tatarkiewicz, introduce una definición de arte que es perfectamente válida para el diseño, en ella fija la capacidad del arte para construir formas que pueden deleitar o emocionar:

“El arte es una actividad humana consciente capaz de reproducir cosas, construir formas o expresar una experiencia si el producto de esta reproducción, construcción o expresión puede deleitar, emocionar o producir un choque[6]“.

Por otro lado, desde la segunda mitad del siglo XX hasta hoy, los procesos de hibridación que acusan ambas disciplinas han ido increscendo, dibujando un escenario en el que las prácticas del diseño contemporáneo cada vez se parecen más a las que tiene lugar en los territorios del arte. Ingrid Fugellie sitúa al diseño y el arte como productos del campo de la cultura, al tiempo que reflexiona en torno a los múltiples procesos de hibridación que se establecen hoy entre ambas disciplinas:

“Así, el mismo aparato o marco institucional que el arte ha desarrollado en su trayectoria desde el Renacimiento: muestras, concursos, bienales, simposios y congresos locales y foráneos, coleccionismo y mercado, publicaciones y revistas especializadas sobre historia, teoría y crítica, noción de estilo y referentes icónico formales provenientes de las artes visuales, entre otros, operan de manera ostensible en el campo del diseño. Las ya tradicionales exposiciones temáticas, las deconstrucciones a partir de obra artística en la publicidad y la moda, las marcas de diseñadores famosos y las cada vez más numerosas publicaciones en torno a la disciplina, son algunas de las prácticas contemporáneas que dan cuenta de este fenómeno[7]”.

Sin embargo, a pesar de estos flujos de diálogos intertextuales y prácticas interdisciplinarias, el entramado contemporáneode la cultura y sobre todo del mundo institucional del arte, se resiste a aceptar al diseño como actividad enteramente artística. Resistencia que se origina en la propia naturaleza del diseño, es decir, en su orientación determinante hacia el cumplimiento de funciones prácticas que, de acuerdo a viejos paradigmas, tienden a apartarle del “arte puro”. Según Isabel Campi, la definitiva asunción del diseño a la condición de lo artístico, llegará de la mano de la “jurisprudencia cultural” de los académicos y críticos del mundo del arte, una vez diluidas aquellas viejas relaciones ideológicas que definían lo artístico por oposición al producto industrial:

“El diseño no solamente es una actividad históricamente reciente sino que además deberá abrirse camino en un contexto muy adverso en la medida que en el siglo XIX, durante la apoteosis de la Revolución Industrial el producto artístico se define por oposición al producto industrial. Según Moulin los artistas demostrarán que sus obras son arte despojándolas del elemento básico del objeto artesano o industrial: La funcionalidad. Consecuentemente el arte se definirá por su falta de utilidad.“Recuperar la dimensión artística de la funcionalidad será el caballo de batalla del diseño en el siglo XX.[8]

Sin embargo, sobre finales de la segunda mitad del siglo XX, los nuevos diseñadores postmodernos, a contrapelo de los fundamentos ideológicos del diseño moderno (racionalista, signado por lo impersonal,antidecorativo y seriado), pusieron el énfasis en la expresión personal, en la marca de autor y en la comunicación afectiva con el usuario, con un diseño marcado por la intuición y la vuelta a procesos de producción semiartesanales, recuperando para el diseño elvalor de la expresión individual. Adicionalmente, los grupos más representativos de esta nueva actitud (Alchimia y Memphis en Italia, Mobel Perdu y Strand en Alemania o Transatlantic en España), exponían en galerías de arte, a menudo producían una obra limitada, editaban lujosos catálogos de su trabajo, implementando así típicasestrategias de exhibición y circulación instaladas en el mundo del arte.

Referencias bibliográficas:

– Sobre la condición artística del diseño industrial: una perspectiva sociológica. Isabel Campi Valls. Tomado de http://www.arteamerica.cu/6/dossier/campi.htm.

– Arte y diseño, negociar la diferencia, de Ingrid Fugellie. Publicado en Arte y Diseño. Nuevos capítulos para una polémica que viene de lejos. Anna Calvera. Gustavo Gili. España, 2003.

– WLADISLAW TATARKIEWICZ: Historia de seis ideas, Ed. Tecnos, Madrid 1987.

– Arte aplicada o técnica de la comunicación: dos vertientes en la práctica del diseño gráfico. Norberto Chaves. Paidós, Buenos Aires 1999.

editorial de la revista TheBlindMan. Tomado de https://laimagenfija.wordpress.com/2008/03/19/el-momento-en-que-el-arte-cambio-para-siempre/

[1]Ver Arte aplicada o técnica de la comunicación: dos vertientes en la práctica del diseño gráfico. Norberto Chaves. Paidós, Buenos Aires 1999

[2] Ver Sobre la condición artística del diseño industrial: una perspectiva sociológica. Isabel Campi Valls. Tomado de http://www.arteamerica.cu/6/dossier/campi.htm

[3]Ver Arte y diseño, negociar la diferencia, de Ingrid Fugellie. Publicado en Arte y Diseño. Nuevos capítulos para una polémica que viene de lejos. Anna Calvera. Gustavo Gili. España, 2003

[4]Ver Arte y Diseño. Nuevos capítulos para una polémica que viene de lejos. Anna Calvera. Gustavo Gili. España, 2003

[5]Ver editorial de la revista TheBlindMan. Tomado de https://laimagenfija.wordpress.com/2008/03/19/el-momento-en-que-el-arte-cambio-para-siempre/

[6]Ver WLADISLAW TATARKIEWICZ: Historia de seis ideas, Ed. Tecnos, Madrid 1987

[7]Ver Arte y diseño, negociar la diferencia, de Ingrid Fugellie. Publicado en Arte y Diseño. Nuevos capítulos para una polémica que viene de lejos. Anna Calvera. Gustavo Gili. España, 2003

[8]Ver Sobre la condición artística del diseño industrial: una perspectiva sociológica. Isabel Campi Valls. Tomado de http://www.arteamerica.cu/6/dossier/campi.htm

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