EL DISEÑO HUMANIZA

Por Lcdo. Alejandro de Althaus

Licenciado en Diseño Gráfico y Comunicación Visual de la Facultad de Comunicación Mónica Herrera de la Universidad Casa Grande. Diseñador freelance. Uno de los ganadores de las universidades latinoamericanas participantes en la Trienal de Posters de Lahti organizado por la UNICEF 2014. Su marca personal es VonKaas.

Uno de los órganos de los que más dependen las personas diariamente son los ojos, que permiten ver imágenes. El día empieza cuando se los abre: Salimos del mundo imaginario de los sueños (que también es visual, si es recordado) para volver a adentrarnos en el mundo real-visual cotidiano y termina cuando los cerramos para dormir; es decir, cuando el ojo deja de receptar ondas de luz.

Durante toda la jornada diaria se utilizan los ojos para una infinidad de acciones, ya sean de carácter utilitario o de placer: para ver una película, detener el carro al ver una señal de Pare, leer un artículo de una revista, o simplemente contemplar cómo se mueven las hojas de los árboles con el viento. Este tipo de actividades relacionadas con los ojos simplemente suceden durante el día y se las da por sentado pero, después de todo, ¿por qué no sería así?

Lo que no se toma en cuenta es de qué manera impacta en el ser humano toda esta diversidad de información, que es receptada constantemente. Una persona recibe infinidades de estímulos, señales, colores, textos, formas que aparecen por donde quiera que se mire, y esto tiene varios efectos: como influir en el estado de ánimo o en una toma de decisión al comprar un producto, por ejemplo. Es justamente aquí donde el diseño juega un papel importante, ya que puede ser utilizado para contribuir a la calidad de vida de la gente, aprovechando los espacios cotidianos en los que se pueda introducir. Sirve así también como una plataforma para desconcertar al “vidente común”, al llamar su atención por medio del juego de las imágenes, removiendo su inconsciente para que éste se haga preguntas. Entonces, si existen tantas situaciones en las cuales inevitablemente nos vamos a encontrar con algún objeto del cual dependemos o tenemos que interactuar visualmente, ¿por qué no hacer que ese objeto sea lo más agradable y útil posible?

Por supuesto, no siempre es de esta manera. En el ámbito del consumo (presente en cada rincón de la vida diaria), el diseño es utilizado para persuadir por medio de la publicidad, pero no siempre el resultado final de esta persuasión es beneficiosa. Es por eso que, en su mayoría, la publicidad es tan efectiva, porque los creativos detrás de ella conocen el poder de la imagen, cómo manipularla y obtener el máximo provecho del color, los efectos, la forma, el texto, la composición, etc. La diferencia es que aquí, el diseño se utiliza para vender un producto o servicio específico, que no necesariamente busca el bienestar común de la gente. Joan Costa expone esto en su libro Diseñar para los ojos: “el diseño puede hacer también lo contrario: seducir a favor de las ideologías y los fundamentos; fomentar el consumismo salvaje y alienante; generar ruido y contaminar el entorno urbano; ser cómplice del desprecio de las identidades culturales y de la libertad individual y colectiva” (Costa, 2003. p. 11).

Cabe recalcar, que la calidad estética se puede encontrar, tanto en la publicidad como en cualquier otra rama en la que el diseño se emplee. En lo que beneficia es que le da placer al sujeto, aunque no se esté consciente de ello, y es por eso que también tiene suma importancia un producto visual bien definido y constituido: Educa la mirada silenciosamente. Claro que no todo receptor tiene la capacidad o el interés de apreciar algo bien diseñado, pero ésto también se debe a que el medio no siempre proporciona los conocimientos y los elementos necesarios para poder elevar la cultura visual en una ciudad o un país.

En Ecuador el diseño gráfico avanza lentamente. Todavía existen pocos espacios con el alcance y fuerza para que tenga un impacto significativo a nivel masivo, pero las intenciones y expectativas sí están ahí. Sin embargo, esto es algo que depende de muchos factores, entre ellos que los mismos diseñadores produzcan trabajos de calidad. Sea una simple invitación a un evento o el logo de una nueva empresa constructora, todo trabajo es relevante, ya que a fin de cuentas, estos diseños son los que el público va a encontrarse en la calle o en la Web, y en conjunto harán que el espectador se acostumbre a un buen nivel gráfico, sea más crítico y demandante al momento de recibir este tipo de información visual.

Al tomar en cuenta el conjunto de estas observaciones previas, hay que considerar la ventaja que posee el diseño en el tiempo actual, el uso global y constante del internet y las plataformas digitales en las que se despliega. Se ha llegado a un punto en el que prácticamente todas las esferas de la vida contemporánea se ven ligadas de alguna u otra manera al mundo digital, lo que da al diseño posibilidades infinitas de poder ser desarrollado, difundido y aplicado. Depende ya de la creatividad e ingenio de los diseñadores para aprovechar el alcance y la inmediatez de este fenómeno, no para resolver todos los problemas existentes de la humanidad, pero sí para contribuir a que el mundo valorice más el aporte cultural estético, técnico, visual y sofisticado del diseño, que provoca interrogantes y reflexiones en el ciudadano, y le abre las puertas al buen consumo de las imágenes.

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