SER ATEO, SIENDO UN BUEN CRISTIANO

Entregado: 28-05-2015 / Aprobado: 05-06-2015

 

Por Mgtr. Sandra Guerrero Martínez

Magister en Gerencia y Liderazgo Educativo. Catedrática a tiempo completo en la Universidad Casa Grande de materias vinculadas con habilidades de lectoescritura de textos académicos y materias propias de pedagogía. También consultora freelance en temas vinculados a lo anterior y al desarrollo de habilidades del pensamiento. 

La conciencia, la espiritualidad, la religiosidad, siempre ha sido un asunto peliagudo de tratar.Crecí con mi madrepeleada con la Iglesia Católica porque no reconocía su matrimonio, ya que era de segundas nupcias. Ella decía: cura y completaba con una mala palabra (esto hace cincuenta años, cuando el colectivo GLBTI no se hacía presente aún); igual cuando decía: monja, completaba con otra palabra insultante (medio siglo atrás no se consideraba a la trabajadora sexual de forma productiva sino peyorativa). A esto sumarle que también fui criada por mi padre católico, apostólico y riobambeño, dolido hasta el tuétano por no poder comulgar; tan curuchupa él que era amigo de cuanto sacerdote se le cruzara por la vida, de los que se encomendaba siempre a `Mamita, Virgen`.

Papá siempre me inculcó la responsabilidad con las personas, animales, situaciones. Mamá, la solidaridad, empatía, sincronía con todo lo existente, latente o inerte. Este par eran medio panteístas, ecologistas, humanistas. Con eso sí me identifiqué.

Crecí, viví, experimenté, maduré… Mi postura ecologista, no me terminaba de satisfacer. Y así comencé mi periplo por iglesias varias. Soy tres veces bautizada: En la Iglesia Católica por decisión de mi padre (yo era bebé, no tuve nada que ver con eso, fue un acto folklórico). En la Iglesia de los Mormones. Y en la Iglesia Adventista. Salí corriendo de todas ellas, asumiendo que las iglesias son grupos sociales necesarios para ciertos humanos y que estamos otros (no mejores o peores), que no necesitamos de una.

Así es como concluyo que…¡aún no lo tengo resuelto! Sé y siento que siendo un ser humano solidario, respetuoso, abierto a lo diferente, a lo extraño y hasta inusual, puedo disfrutar de la plenitud de mi existencia, siendo un “buen cristiano”, o como se dice: Amando al otro, como a ti mismo(y añado) te gustaría ser amado.

Hasta aquí y ahora eso es lo único resuelto en mi rollo religioso existencialista…

Escrito por

Comentarios cerrados.