GRACIAS GUAYAQUIL, DE TODO CORAZÓN

 

Entregado: 27-05-2015 / Aprobado: 05-06-2015

 

Por Ignacio Garay Fernández

Procedente de Bilbao, España. Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad del País Vasco, se encuentra finalizando la Maestría en Sostenibilidad y Responsabilidad Social Corporativa en la UNED. Actual miembro del Departamento de Responsabilidad Social y Vinculación con la Comunidad y profesor de la Universidad Casa Grande.

Por aquel entonces, siendolas primeras fechas del invierno de 2013 de mi Bilbao querido, en las que abunda el frío, la lluvia, los días cortos y las noches largas, aterricé al invierno guayaquileño del calor, la humedad y las fuertes lluvias. Misma palabra, invierno, una realidad tan diferente.

Medio desorientado tras doce horas de vuelo, un par de películas, un libro devoradoy unas horas de sueño no muy profundo, me encontré en la parte exterior del aeropuerto José Joaquín de Olmedo observando la colección de peces, los cuales guiados por su instinto animal, se amontonaban cerca de la máquina de comida con cara de pena a la espera de que algún transeúnte aeroportuariocaritativoles comprara algo de alimento y se los arrojara.

Entre esas emociones ya nombradas,tenían cabida otras como la duda ante lodesconocido y la impaciencia por conocer. Recuerdo y aun puedo sentir aquel cosquilleo en el estómago cual actriz antes de la subida del telón, acción quela desnudaante un público, dejándola sin un lugar donde esconderse, pero siendo ese el momento que tanto había esperado y por el cuál tanto había luchado, siendo ese el lugar donde quiere estar… Así es como llegué yo, con dudas, nervios, pero feliz por la oportunidad de vivir una nueva experiencia y deseoso de aprovecharla.

De esa manerapisé Guayaquil por primera vez un cuatro de enero. Ahora, mientras escribo estas líneas, han transcurridocasi dos años y medio desde aquel aterrizaje.La velocidad a la que ha pasado el tiempo es inexplicable, pero eso es señal de que he disfrutado, o eso dicen, que si el tiempo pasa rápido es que uno lo disfruta.Sin embargo,creo que en ocasiones en la vida es bueno pisar el freno y no tanto el acelerador, lo que me lleva a reflexionarsi también sería bueno pisar el freno del crecimiento descontrolado y darle un respiro al planeta tierra, pero mejor me centro en lo mío, que esa es otra carrera.

Con el fin de reducir velocidades quisiera hacer uso de estas líneas para realizar un balance de situación y de esta manera analizarme a mí mismo, ver si existen deudas pendientes que saldar y si así fuera, pagar como corresponde.

A mi llegada no fui capaz de entender muchas cosas.Nunca podré olvidar las primeras veces que alguien me dijo, “no seas malito”, por más que intenté buscar que había hecho mal, no fui capaz de entenderlo, o cuando me alarmaban con un “ponte pilas”. Pero no todo fue desconcierto, recuerdo lo feliz que fui al darme cuenta que levantando una sola mano era capaz de parar un autobús en cualquier lugar, creí tener súper poderes, aunque confieso que la alegría duró poco ya que minutos después me percaté que todo el mundo tenía esa habilidad y la verdad, ser superhéroe con un poder al alcance de todos me desilusionó bastante.

Si al principio anduve perdido, hoy es el día quepuedo afirmar, desde el respeto a los ciudadanos y ciudadanas de esta hermosa ciudad, que el sabor guayaquileño corre por mis venas y tengo pruebas que lo refutan, presten atención: Mi persona, que no yo, ya no tiene tíos como amigos, ahora tiene “panas”, “ñaños y ñañas” y“hermanos y hermanas”; no bebe cerveza, “chupa biela”; vive en “caleta” y no en casa; no dice por supuesto, si no que afirma con un contundente “de ley”, incluso acentúa con un “belleza”, “bacán” y “chévere” o discrimina con un “lámpara”. Es capaz de echar por tierra cualquier argumento, por muy fuerte que éste sea, con un simple y conciso “habla serio” y lo más importante, come encebollado, caldo de salchicha, arroz con cocolón, menestra y chuleta, verde y maduro (sí, son dos cosas diferentes) y es capaz de martillear un cangrejo, aunque he de admitir que esta última técnica necesita de entrenamiento.

Sinembargo, es necesario aceptar que existenciertas cosas que me alejan de la guayaquileñización de mi ser. Todavía no he podido conocer a Simón, debe ser alguien muy importante en el país ya que mucha gente usa su nombre. Al mismo tiempo, no he sido capaz de descifrar el significado de “ahorita” y lo que éste abarca. Ese concepto debería ser analizado por científicos del más alto nivel. Lo mismo me sucede con las habilidades de los conductores y conductoras guayaquileños quienes desafían las leyes de toda física, al ser capaces de pasar con su carro por lugares imposibles.

Antes de enviar al auditor mis informes y dejando de lado esas salvedades, ya que todo balance puede tener las suyas, debo saldar una deuda que me permitirá obtener una opinión favorable. Tengo que dar las gracias a todas y cada una de las personas que han coincidido conmigo en esta aventura y que han compartido conmigo un momento de sus vidas. Sin ellas el valor de mi experiencia no hubiera sido tan enriquecedor y soy consciente de la deuda contraída. Solo espero, o quiero creer, que el aprendizaje ha sido recíproco y que, de alguna u otra manera, he sido capaz de dejar huella en cada una de estas personas.

La ayuda memoria afirmaría que si en estos dos años y algún que otro mes he podido llegar a sentirme tan guayaco es porque amo esta ciudad y amo su gente. Los beneficios obtenidos durante esta experiencia son incalculables y el saldo final es realmente positivo. La pregunta que me planteo ahora es: ¿Reinvierto los beneficios en la sociedado salgo corriendo con el billete de lo aprendido? Independientemente de lo que haga, siempre diré allá donde vaya que Guayaquil es una gran ciudad para crear una empresa, la empresa de la vida y la experiencia. Gracias, de todo corazón.

 

“He podido llegar a sentirme tan guayaco es porque amo esta ciudad y amo su gente. Los beneficios obtenidos durante esta experiencia son incalculables”.

 

 

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