TESTIMONIOS DE DEPORTISTAS PARALÍMPICOS DE QUADRUGBY

Por Juan Francisco Marín García de Leonardo

Licenciado en Ciencias Económicas en la Universidad de Valencia, España. Educator Coach por la International Rugby Board. Diplomado en Gestión de Organizaciones Deportivas Olímpicas, por Solidaridad Olímpica y el Comité Olímpico Internacional (Lausana). Concejal del Ayuntamiento de Naquera (Valencia) por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), legislatura 2008-2011. Exsecretario y expresidente de la Federación de Rugby de la Comunidad Valenciana y exsecretario y expresidente de la Federación Ecuatoriana de Rugby. Profesor y coordinador de Deportes de la Universidad Casa Grande.

En esta oportunidad se ha entrevistado a tres deportistas de Quadrugby, que se entrenan con la colaboración de directores técnicos y el voluntariado de los jugadores de Yaguares Rugby Club de la Universidad Casa Grande. Además se cuenta con el apoyo de la Federación Deportiva del Guayas y de la Dirección de Acción Social y Educación de la M.I. Municipalidad de Guayaquil.

Heriberto Navarrete:

Hago lo que más me gusta

J.M: ¿Cómo entró a este deporte?

H.N: Hace dos meses empecé a practicar rugby de una manera accidental, por la actividad social que realizo aquí en Guayaquil. Yo siempre demando para que se ofrezca transporte a las personas que tienen severas dificultades para tomar un taxi.

El club Yaguares me solicitó coordinar el transporte para personas que quieran practicar rugby. Vine al coliseo para conversar sobre tema y me invitaron a sentarme en una de las sillas de ruedas para este deporte. La verdad, yo no estaba muy optimista para involucrarme. Tengo 32 años de vida en silla de ruedas y conocía por internet que existía este deporte en países desarrollados, donde hay más inversión para que las personas cuadripléjicas sean incluidas y es el único deporte que conozco para este tipo de lesiones medulares.

El día que me senté en esta silla, me sentí muy bien. En la actualidad utilizo una silla automática y siento que he vuelto a ese tipo de silla tratando de hacer las mismas experiencias que hace 30 años.

El quadrugby es muy motivante y es una realidad. Transforma la forma de vivir de las personas y en apenas dos meses yo he logrado recuperar el movimiento que me hace falta en la competencia, porque al llegar a más edad, he notado que se hace un poco más difícil, cada vez el cuerpo pesa más. Recuperamos mucho con este deporte, tenemos más optimismo y hemos descubierto que aquí en Sudamérica se ha formado una familia muy grande de quadrugby.

Queremos proyectarnos hacia el futuro, que esta familia crezca, ya que este deporte no es solo para las personas que ya estamos involucradas, sino que llamamos a otras que no han tenido la oportunidad de lograr esta rehabilitación integral con esta actividad deportiva en una condición tan extrema.

J.M: En cuanto a las exigencias como deporte de contacto y alto rendimiento, y de juego colectivo ¿Crees que estimula un mayor esfuerzo?

H.N: Hay que explicarlo claramente al público: este deporte es por calificaciones desde el 0.5 hasta el 3, de acuerdo al nivel de discapacidad o de impedimento que se tenga. Se evalúa muy profesionalmente a cada persona y todos jugamos, el de menos capacidades y el de más capacidades. Yo también me preocupaba un poco, porque si es de 0.5 uno no se puede mover mucho, pero en este campeonato se ha desarrollado el saber que se puede más.

Estoy tratando de hacer lo que más me gusta: mover la silla y desbloquear, porque el más hábil del equipo no puede hacer nada si los que tienen menos movilidad no lo ayudan. En cierto momento se trata como si fuera ajedrez, tienes que aplicar las jugadas adecuadas, y lo hemos visto en videos de campeonatos paraolímpicos y a extremo desarrollo, donde se ven las tácticas como en todo deporte. Es el equipo el que hace todo, no una estrella.

J.M: En relación a la parte anímica, ¿qué puede contar sobre el entusiasmo con el que se va a su casa y la ansiedad con la que regresa a la cancha al día siguiente?

H.N: Le cuento que no fue fácil, los primeros días eran dolores extremos en los músculos. Después de más dos meses de entrenamiento, ya no me duelen los brazos, ya desarrollo con facilidad y creo que sí podemos. Mi objetivo ahora es remar un 50% más y creo que si lo estoy logrando. Pienso que es motivante y al final los dolores se van porque esos músculos no habían hecho nada en años.

 

Emilio Thome:

Yo les diría que tienen que luchar

J.M: ¿Cómo llegaste a este deporte?

E.T: Yo llegué en mi silla de ruedas y los vi a ellos en sus sillas que eran distintas, me sentía un poco tímido porque no conocía a nadie. Pero ellos me subieron a la silla y ahí despegué, vi que corría y era mucho más rápida y llegaba a más distancia. Luego comenzaron a entrenarnos y me gustó, yo llegué a mi casa y le conté a mi familia, y desde ese momento me desespero para que llegue el jueves, día de entrenamiento.

Me emocioné. Nos recogen a las ocho y yo a las seis ya estaba levantado. Tenía ansiedad de volver a subirme a la silla y en el expreso fui conociendo a los compañeros e hice amigos.

El quadrugby para mí era algo nuevo. Veo a los muchachos como se han independizado, como se cruzan de silla a silla; eso para mí era imposible, yo no movía mi silla más allá del espacio de mi casa. Esto era algo que no pensaba que iba a vivir y he asistido a varias terapias. Muchas veces tuve ganas de independizarme, pero al final nunca lo hice; sin embargo, ahora viendo a los compañeros me he dado cuenta que sí es posible.

J.M: A alguien que recién entra a este mundo de la discapacidad ¿Qué le dirías para que salga de esa depresión en la que puede estar?

E.T: Para las personas que de un momento a otro sufren esta discapacidad, su vida da un giro de 360 grados. De poder caminar, correr, bañarte o hacer tus cosas, de un momento a otro todo eso se acaba; sientes depresión, piensas que todo en tu vida se acabó y te da vergüenza que te vean en la silla.

Yo les diría a esas personas que ha llegado un problema y que tienen que luchar con ese problema, porque yo conozco gente que se ha dejado y se ha acabado. Yo dejé de llorar. Cuando mi familia una vez me llevó donde un psicólogo y él me dijo que los que más sufrían eran mis familiares porque ellos te quieren y te ven sufrir y no pueden hacer nada para ayudarte. Después de eso me quedé meditando sobre esas palabras y dejé de llorar y lamentarme, poco a poco fui haciendo cosas que no podía, porque no solo te cambia la vida a ti, sino a toda la familia. Yo le diría que luche, que no piense que la vida se acabó, sino que luche con el problema que tiene porque la familia sufre más.

El quadrugby es una deporte bien bacán para los cuadripléjicos, sentir la velocidad en la silla, sentir esa adrenalina cuando llegas al balón, cuando te quitan el balón y tu corres.

 

Dennis Córdova:

D.C: Antes de jugar rugby yo estaba incluido laboralmente, incluido socialmente, salía, paseaba, tendía una vida casi normal. Yo conocí el rugby por medio de unos compañeros que vinieron del trabajo, un día tomé la decisión de venir para ver cómo era el deporte y desde el primer momento en que me senté en la silla de ruedas para el rugby, me sentí cómodo, y la adrenalina, el choque, todas esas cosas me llamaron mucho la atención.

Yo estaba haciendo una terapia física independiente y esto es más que una terapia, porque aquí tienes todo un conjunto de cosas: te rehabilitas físicamente, te distraes con compañeros, cuentas tus experiencias, se pasan tips sobre nuestras lesiones de uno a otro. Yo tengo seis años con esta lesión pero tenemos un compañero que tiene casi 30 años, entonces, hay mucho que aprender de él, te puede enseñar muchas cosas.

Esto es más que una terapia física. Yo tengo seis años del accidente y nunca había movido una silla de ruedas, primero porque me faltaba fuerza en los brazos, segundo porque no me había animado; yo llegué aquí en cero. El entrenador me dijo que con el pasar de los días iba a recuperar movimiento y realmente yo lo veía muy complicado. A las dos o tres semanas comencé a mover un poco más la silla, ahora la muevo bastante y ya estoy viendo el crecimiento. Estoy seguro que en unos seis meses más voy “a volar”. El rugby me ha ayudado a tener disciplina y distraerme. Te permite salir de un ambiente de hospital, porque la terapia física se hace en hospital y esto no se parece nada. Aquí te tratan como cualquier persona, como si no estuvieras enfermo.

J.M: ¿Podrías decir que más que una terapia física, es una terapia espiritual…?

D.C: Es un conjunto de cosas, porque si bien tocamos el tema espiritual y el tema físico, se preocupan por nosotros en lo psicológico y en lo personal, pasamos seis horas a la semana con compañeros, hemos hecho un grupo muy bonito, salimos, hacemos una mañana de piscina, nos reunimos en las casas de los compañeros, nada parecido a un hospital, hay mucha camaradería y mucho compañerismo. Ha sido muy complicado, muy difícil, cuentan que antes de nosotros hubo mucha gente pero han ido abandonando el proyecto por diversos motivos personales de cada uno, pero nosotros hemos mantenido el grupo y el objetivo de nosotros es que se haga inmenso, si en algún momento nosotros tenemos que irnos queremos que quede otro grupo y que continúe esto de largo.

 

El evento tuvo lugar en las instalaciones del Centro de Entrenamiento Vocacional y Empleo  CEVE de FASINARM. En el mismo participaron los alumnos del CEVE demostrando las destrezas adquiridas  como producto de sus entrenamientos  en rugby touch y del beneficio personal  obtenido con la práctica de este deporte.

Por otro lado, poner a su conocimiento que desde el próximo martes 26 hasta el 2 de Septiembre, el equipo de Yaguares de Quad Rugby, modalidad de este deporte que se juega en silla de ruedas reglamentaria, compuesto por 7 jugadores con discapacidad física más 2 directores deportivos y un médico, viajarán a Rio de Janeiro, Brasil para participar en el CAMPEONATO BIG MAXIMUS PROJECT DE RUGBY EN SILLA DE RUEDAS – SUDAMERICANO DE QUAD RUGBY. 

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