EL DEPORTE PARALÍMPICO COMO HERRAMIENTA DE INCLUSIÓN SOCIAL

Entregado: 05/05/2014 Aprobado: 30/05/2014

Por Juan Francisco Marín García de Leonardo

Licenciado en Ciencias Económicas en la Universidad de Valencia, España. Educator Coach por la International Rugby Board. Diplomado en Gestión de Organizaciones Deportivas Olímpicas, por Solidaridad Olímpica y el Comité Olímpico Internacional (Lausana). Concejal del  Ayuntamiento de Naquera (Valencia) por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), legislatura 2008-2011. Exsecretario y expresidente de la Federación de Rugby de la Comunidad Valenciana y exsecretario y expresidente de la Federación Ecuatoriana de Rugby. Profesor y coordinador de Deportes de la Universidad Casa Grande.

Los Juegos Paralímpicos se desarrollaron entre 1960 y 1972 con la denominación de Stoke Mandeville y en 1976 como Toronto Olimpics (Briskin, 2010); sobre 1984 empezaron a llamarse oficialmente Juegos Paralímpicos y a partir de 1988, se vienen realizando con la misma estructura, los mismos rituales, el mismo esquema de competencia y en los mismos escenarios que los Juegos Olímpicos (Matveev et al. 2006). Al igual que en el deporte olímpico, su crecimiento ha sido desbordante pasando de 400 deportistas de 23 países que compitieron en Roma en el año 1960 a 3.951 procedentes de 146 países que compitieron en Beijing en el año 2008.

La celebración de los Juegos Paralímpicos, una adaptación de los deportes propiamente olímpicos, en los mismos escenarios y con la misma estructura logística y técnica de los Juegos Olímpicos, representa un reconocimiento de igualdad de derechos y de logros. La medalla que obtiene un deportista para su país, tiene la misma valoración en ambos eventos. La bandera que se exhibe durante la ceremonia de premiación es del país de origen del atleta, y como consecuencia, en ese momento, se realiza una representación de una nación, no de un sector de la población.

 

Una de las particularidades del deporte contemporáneo es una clara tendencia a la integración (asimilación) del deporte paralímpico con las federaciones convencionales. Este fenómeno elimina la brecha deportiva entre los dos sectores y abre la puerta para la participación de atletas con discapacidad en los diferentes eventos. Actualmente, son nueve las federaciones internacionales que han vinculado sus programas a la modalidad paralímpica: arquería, ciclismo, deportes ecuestres, canotaje, remo, tenis de mesa, triatlón, curling y tenis de campo. Adicionalmente, son cuatro, (vela, voleibol sentado, baloncesto en silla de ruedas y rugby en silla de ruedas) las federaciones autónomas que gobiernan estos deportes dentro del sistema paralímpico internacional. Esta asimilación, no sólo ha correspondido a aspectos administrativos, sino también a aspectos técnicos.

Es relevante aquí considerar que más allá de las especificidades de la discapacidad, ambos sectores deportivos presentan actualmente características similares. Entre las más importantes tenemos:

 

  • Alto carácter científico: Hace mucho tiempo que el deporte de rendimiento dejó de ser una actividad romántica, y sus procesos de entrenamiento son cada vez más complejos y con un alto carácter científico.
  • Formas organizativas: El deporte paralímpico ha nacido y se ha desarrollado de manera más acelerada que el denominado deporte convencional, debido a la adaptación de su estructura funcional a sus necesidades. El sistema presenta una estructura autónoma que rige el deporte a nivel internacional.
  • Procesos de entrenamiento: La dinámica de entrenamiento del deporte paralímpico presenta una estructura similar a la de los deportes del sector convencional. Los elementos que conforman el proceso son similares, tanto en duración sesiones, densidad, volúmenes relativos (acordes a la discapacidad), equipo de apoyo médico, competencias y logística. Es bien sabido que muchos deportistas del sector paralímpico desarrollan sus procesos de entrenamiento con deportistas convencionales. Esto ocurre principalmente en natación, y en deportes de clasificaciones altas: atletismo, ciclismo, tiro con arco, tiro deportivo y tenis de mesa; incluso algunos los deportistas compiten en su ciclo regular con deportistas sin discapacidad.

 

Una mirada hacia el futuro

 

El deporte es una fuente de admiración, y para el caso del paralimpismo, éste concepto adquiere un valor aún mayor, pues cambia los paradigmas sociales de incapacidad por los de poder. El deportista paralímpico que logra resultados de alto nivel deja de ser objeto de lástima para convertirse en sujeto de admiración.

 

Las historias de vida de los atletas del sector paralímpico implican, por un lado, sobrellevar la dificultad propia de la discapacidad, y extensivamente, el desarrollo de un proceso de entrenamiento con miras al resultado deportivo. Este tema, aunque novedoso, ya tiene bastante desarrollo, pues se ha evidenciado que existe en este campo una gran oportunidad de inversión ante la imposibilidad de las empresas de acceder a los eventos de carácter olímpico y mundial, que ya han sido colmados por las organizaciones tradicionales.

 

Algunos atletas del sector ya pertenecen a la selecta nómina de deportistas patrocinados por empresas, que anteriormente no tenían dentro de sus estrategias de mercado al deporte paralímpico. En este caso, el tema de la discapacidad se convierte en un valor agregado al logro deportivo, consolidándose así una mejor oportunidad de comunicación comercial hacia el público objetivo.

 

La participación de dos deportistas del sector paralímpico en los recientes Juegos Olímpicos de Beijing 2008, los cuales lograron su clasificación al evento en igualdad de condiciones que sus rivales no discapacitados, significa un nuevo hito en este proceso. La nadadora surafricana Natalie DuToit y la tenimesista polaca Natalia Partika, demostraron que la discapacidad no es la limitante para el logro de metas de alto nivel. Es probable que en los próximos juegos y en otros eventos de alto nivel, haya un número mayor de deportistas paralímpicos. Por último, la cercana participación del corredor surafricano Oscar Pistorius en las pruebas clasificatorias para los Juegos Olímpicos de Londres 2012, convierte este hecho deportivo en un poderoso mensaje de integración, consolidándose así, desde la práctica, una cercanía cada vez mayor entre ambos campos. Tal circunstancia permite imaginar que, en un futuro cercano, tendremos más eventos deportivos donde el tema discapacidad se considere como una categoría dentro del programa competitivo, acercándonos más al cumplimiento del objetivo principal del deporte, la inclusión.

 

  

Yaguares Rugby Club apuesta por la inclusión social a través del Quad Rugby (Rugby en silla de ruedas).

Desde hace seis meses el equipo de rugby formado en la Universidad Casa Grande, viene trabajando en el proyecto de fomentar la práctica del Quad Rugby en el Ecuador.

Este proyecto que se está realizando en toda Sudamérica, es promovido por la Agencia Norteamericana USAID y tiene como fin primordial promover la inclusión social de los discapacitados (cuadripléjicos) a través de la práctica del Quad Rugby (rugby en silla de ruedas).

Así mismo se trata de formar la primera selección del Ecuador que participará en un Campeonato Sudamericano de este deporte, en septiembre del 2014, en Rio de Janeiro (Brasil).

Para este trabajo se cuenta con entrenadores y con el voluntariado de los jugadores de rugby de Yaguares Rugby Club y de los alumnos de la Universidad Casa Grande. También se cuenta con la colaboración de la Federacion Deportiva del Guayas y de la Dirección de Acción Social y Educación de la M.I. Municipalidad de Guayaquil.

 

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