OTRA PERSPECTIVA DE CIVILIZACIÓN

 

Entregado: 08-04-2015 / Aprobado: 30-05-2015

Por Irina Patiño

Estudiante del cuarto año de la carrera de Diseño Gráfico y Comunicación Visual de la Facultad de Comunicación de la Universidad Casa Grande. Ha participado en concursos ganadores: Gran Cóndor de Oro 2011 (grupal), Cuento Ilustrado de la Fundación Casa Ronald McDonald Guayaquil 2014(grupal). Laboró en la Agencia Norlop JWT (2014-2015).

Todos hemos escuchado de la civilización alguna vez en la vida.Si tuvimos “suerte” pudimos haber estudiado un poco de ella en el colegio. Escribo “suerte” entre comillas porque, aunque hayamos tenido la oportunidad de estudiar las culturas prehispánicas, lo hicimos mal. ¿A qué me refiero? Nos enseñan en el colegiodesde las ideologías de la civilizaciónoccidental, sin un análisis más crítico desde nuestras verdaderas raíces. Apenas podremos reconocer nombres como Tahuantinsuyo, Atahualpa y las conchas Spondylus. Los incas, guancavilcas, manteños y muchos otros, no se manejaban bajo las mismas reglas que hoy conocemos desde la conquista de América del Sur por la civilización occidental.

 

Antes que nada, hay que dejar muy en claro que los Incas y las autoridades étnicas (caciques, curacas), no eran reyes,más bien, se manejaban por un sistema de alianzas de parentesco.No eran una, sino dos autoridades a la vez, con diferentes responsabilidades. Existían vínculos de corta y larga distancia entre las etnias hace más de dos mil años, y el Tahuantinsuyo las generalizó marcando como base al Cusco. La excepción del Cusco fue que se constituyó como el únicoque logró vincularse con todas las etnias. El resto de etnias solo lo hicieron parcialmente entre ellas. Las alianzas de parentesco se realizaron como un sistema de reciprocidad, complementariedad y redistribución, y el control vertical de pisos ecológicos, planteada por el antropólogo John Murra en el año 1950 del siglo pasado.

 

Esto significaba que la población étnica no se manejaba por divisiones territoriales sino por líneas de parentesco, no teníanpropiedad privada ni colectiva, sino que utilizaban organizadamente los pisos ecológicos, es decir, distintas elevaciones sobre el nivel del mar, donde cultivaban diferentes productos, o realizaban diversas actividades ganaderas y de pesca, y la obtención de minerales y metales. Como no todos los productos se sembraban y cosechaban al mismo tiempo, las etnias intercambiaban de manera recíproca fuerza de trabajo, para producir productos complementarios y que luego eran redistribuidos entre los partícipes del acuerdo, siempre voluntario. Los acuerdos de reciprocidad, se establecían mediante rituales sagrados que eran seriamente respetados.

 

Lo que se daba era un intercambio de fuerzas de trabajo, más no un intercambio de productos. Una vez entendido este sistema,surge la pregunta ¿dónde queda lo que nos enseñaron en nuestros colegios del uso delSpondylus como moneda?

 

La concha Spondylus o también conocida como mullu(en quechua), no tenía un valor comercial para la civilización andina-costeña-oriental, sino que tenía un valor ritual muy sagrado:El Spondylus proviene del mar (desde la actual costa ecuatoriana hasta la californiana) y el mar es símbolo femenino de la reproducción de la vida (cuando un niño está dentro del vientre de su madre, está rodeado del líquido amniótico hasta el momento de nacer). Otro factor importante es el color naranja del Spondylus Princeps, que alude al sol, el cual en el atardecer cae en el horizonte sobre el mar, momento en el que los mundos se unen. Más aún, estas conchas aparecían durante la intensificación de la corriente del niñoen el mes de diciembre, siendo el marcador climático para la temporada de lluvias y de pesca, como un movimiento cíclico vital del mundo. Desde hace más de 5,000 años las etnias de la costa de lo que hoy día es Santa Elena y Manabí, construían balsas que transportaban el Spondylus, y otros objetos rituales a lo largo del Pacífico Sur hasta el Norte (hoy Perú y México) que eran considerablemente apreciados para los rituales de renovación de la vida anual.

 

En Occidente, desde la geometría euclidiana que todos conocemos, el punto no tiene dimensión. En cambio, en la concepción pre-colombina, el punto es tridimensional y encierra un espacio vacío.Se lo puede comparar y analizar con los famosos kipus, que era el sistema de escritura mediante cuerdas y nudos: el nudo contiene el punto (el vacío dentro del nudo).Poniéndolo desde una metáfora inca, el nudo abarca todas sus creencias, los tres mundos (Hanan Pacha, el mundo de arriba; Cay Pacha, el mundo de la superficie y el Urin Pacha, el mundo del subsuelo). La cuerda que pasa por arriba del nudo es el Hanan Pacha, la cuerda que pasa por debajo es el Urin Pacha y el punto, el vacío dentro del nudo es el Cay Pacha, lugar donde viven los runas (humanos).

 

Desde sistemas de alianzas, valores rituales, hasta la concepción de lo más simple, las culturas prehispánicas tenían otra perspectiva comocivilización. Es increíble lo desarrollados que llegaron a ser bajo sus propias condiciones. Tomo postura ante la enseñanza de lo que fueron nuestros antepasados hoy en día. No podemos dejar que se siga enseñando sin considerar los avances de las ciencias humanas en este campo, lo que permite una apreciación distinta de una realidad tan grande y majestuosa como fue la de la civilizaciónandino-costeña-oriental.Hay que darle la importancia que se merece,ya que sus restos y los vacíos abiertos por la conquista y la colonia están presentes, y su aparición imprevista nos sorprende.

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