LA DESNUTRICIÓN INFANTIL COMO FACTOR DE RIESGO SOCIAL

Melissa Balda Santistevan
 
 Bachiller en Ciencias Biológicas, Centro Educativo Bilingüe Particular Nuevo Mundo. Estudiante que cursó el cuarto año de la carrera de Educación Inicial con mención en Educación Especial en la Universidad Casa Grande.
 

Coladas, vegetales hervidos, hasta perder su contenido nutritivo, leche de tarro con ciertos suplementos alimenticios, son algunos de los errores cometidos por los padres, que se guían por una buena intención de cuidar y atender a sus hijos, pero lo hacen a partir de estilos de crianza que deben ser revisados con un profesional y luego adaptados. Cuando se trata de nutrición, darle mayor cantidad de comida al niño es común, pero no por ello es correcto.

 

La desnutrición infantil se valora como un factor de riesgo social y la propician influencias externas al niño. Los padres no obtienen información por parte de los servicios de salud. Actúan más bien en relación a sus creencias y referencias culturales, proveyendo alimento y atención en la medida que sus hijos lo demanden. Así contribuyen al estancamiento del desarrollo del niño, dejándolo sin oportunidad de obtener nuevas habilidades.

 

Los niños con desnutrición desarrollan recursos para sobrellevar la situación, de manera que enmascaran la gravedad del problema. Al tener una escasa disponibilidad de nutrientes, su energía se reduce y demandan menos atención, incluyendo alimentos. Los padres disminuyen la oferta de oportunidades para que el niño continúe desarrollando sus habilidades y se estanca.

 

El informar sobre los riesgos de la desnutrición infantil y procurar una adecuada alimentación, es responsabilidad no solo de los profesionales de la salud, sino de quienes intervenimos con el niño y la familia desde otras profesiones. La UNICEF reconoce que la falta de conocimiento y educación por parte de los padres está asociada con la desnutrición, ya que los padres desconocen cuales son los signos de alerta para identificar este mal, al tiempo que desconocen los alimentos que aportan los nutrientes necesarios para su hijo.

A falta de información, los padres hacen uso de sus propios recursos culturales. La desnutrición infantil indica un problema estructural, acumulando las consecuencias de la falta de una alimentación y nutrición adecuada con inadecuadas prácticas de cuidado y falta de una buena atención de salud y un entorno saludable (Naciones Unidas).

Un niño que atraviesa por una desnutrición desarrolla la capacidad de enfrentar la amenaza, e incluso llega a aparentar que su estado de salud no está en peligro. Es una realidad que el ser humano puede adaptarse a situaciones de perjudiciales para no sucumbir ante ellas. En cuanto a este punto se conoce que, el niño desnutrido…está más capacitado para sobrevivir a un medio hostil…Sin embargo es menos hábil para desenvolverse en un ambiente dinámico en el que la competencia es más acentuada… (Vaccarisi, Echeverría).

Mientras el ambiente sea adverso, el niño mantendrá por cierto tiempo el equilibrio biológico dentro de su cuerpo. Puede sufrir de enfermedades transitorias como gripe debido a la depresión que sufre su sistema inmunológico por desnutrición. Estos son síntomas de la desnutrición, pero suelen no ser suficientemente alarmantes para los padres.

Los padres que no son capaces de identificar estos detalles, reaccionan cuando la desnutrición ha tenido un impacto más grave en el niño. Resulta difícil creer que un padre necesite comparar a su hijo con otros niños de su edad para identificar que sufre de desnutrición, pero es algo real.

Cuando la disponibilidad de nutriente disminuye, el niño pierde su energía para interactuar y demandar atenciones. Los padres, quienes esperan los reclamos del niño, ofrecen la cantidad de alimento y cuidados que el niño pida. La tranquilidad y quietud del niño pasa desapercibida, considerándose como cualidades tales como la obediencia, el autocontrol, y la autorregulación de sus necesidades.

Un niño sano se ve mejor que un niño desnutrido y demanda atención. Sus padres demuestran mayor disposición a alimentarlo, atender problemas de salud, con lo que se previene la desnutrición a futuro. Por otro lado, un niño con desnutrición más bien apunta a que permanezca en esta condición, si los padres no leen la falta de demanda como un problema.

Cuando un niño no recibe los nutrientes que necesita, está afectado su funcionamiento integral…su carácter (intolerante y agresivo a veces) y su capacidad de resolver situaciones…se adapta reduciendo su actividad y durmiendo más tiempo. En el juego es diferente, comienza a jugar a mayor edad y dedica menos tiempo a la actividad lúdica. También están afectadas otras áreas de la comunicación, como la extensión en el llanto, la sonrisa (Vaccarisi, G., Echeverría, M.). Mientras el niño se mantiene hipoactivo, los padres se acostumbran a esta actitud, no le brindan estímulos para que pueda aprender nuevos conceptos y nuevas destrezas y se afecta el desarrollo evolutivo del niño en su totalidad.

 Un niño con desnutrición es un niño que está creciendo en un entorno incapaz de responder a sus necesidades. Debemos reemplazar la mirada de la desnutrición como un problema médico, para observarla como un producto de carencias sociales. Solucionar el problema no es tan sencillo como administrar suplementos alimenticios. Recuperar a un niño de la desnutrición implica educar a los padres para que sepan identificar la situación y ante todo prevenirla. Ellos deben de contar con profesionales que los apoyen durante el desarrollo de su hijo para evitar este mal. Se debe analizar el entorno familiar y los servicios que recibe el niño, para determinar en qué medida satisfacen sus necesidades alimenticias y en qué aspectos se debe mejorar el aporte nutricional.

 

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