EL AVANCE DE LA MUJER LATINOAMERICA COMO CIUDADANA POLÍTICA

Entregado: 05-10-2015 / Aprobado: 10-10-2015

Por Natasha Álava Arteaga

Estudiante de la carrera de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Facultad de Administración y Ciencias Políticas de la Universidad Casa Grande (UCG).

Resumen

A finales del siglo XIX e inicios del siglo XX se desencadenó en el entorno sociopolítico la aparición de las denominadas feministas, quienes exigían el reconocimiento de la mujer como ciudadanas, tener derechos y participación política.

El presente trabajo hace un recuento breve del proceso que dio apertura al nuevo rol de la mujer en la esfera sociopolítica.

Palabras claves:

Equidad de género- ciudadanía- derechos- democracia- participación política

 

Abstract

In the late XIX century and early XX century unfolded in the sociopolitical environment the so-called feminists who demanded the recognition of women as citizens, have rights and political participation.

This paper makes an account of the process, which opened up the new role of women in the socio-political sphere.

Key Words

Gender equality- citizenship- rights- democracy- political participation

 

La reflexión acerca de la incorporación de la equidad de género ha sido la causa de grandes cambios sociales desde ya,hace algunos años, siendo el resultado de un largo proceso sociopolítico que discurre en variados contextos y es producto fundamentalmente del esfuerzo de las propias mujeres. Entre ellas Olympe de Gouges, en el marco de la Revolución Francesa, con los inicios del moderno feminismo.

El género femenino ocupó una posición subordinada respecto al hombre y fue sujeto de opresiones. Basta con mirar algunos de los documentos históricos para apreciar la posición diferencial. En Colombia, las mujeres tenían total dependencia de los hombres, sea su padre o su esposo, ya que legitimamente las leyes del Código Civil colombiano aprobado en 1858 les concedía el derecho de obligar a su mujer a que viva con él, le obedezca, prohibirle amistades, seguirla a donde fuera y sobre todo la potestad de la totalidad de sus bienes y transacciones (Bonilla, 2007). Mientras tanto, en Ecuador, desde el reconocimiento del voto como derecho en 1830 se les concedió únicamente a los hombres el poder ejercer el voto; sin embargo, más tarde se permitió el voto de la primera mujer, y el derecho a ser elegidas en 1924 y legitimamente en 1928 bajo la nueva Constitución.

A partir del siglo XX se comenzó a solidificar un nuevo tipo de estructura social que protestaba por la inclusión de la mujer en la esfera global: las feministas. En América Latina: Paulina Luisi de Uruguay, Matilde Hidalgo de Ecuador, Bertha Lutz en Brasil, Elvia Carillo de México, Eva Duarte de Perón y Alicia Moureau de Argentina, fueron las principales representantes. Posteriormente, la conquista de la igualdad de derechos y ciudadanía política, fue lo que dio surgimiento de la nueva mujer que reconsideraba otros retos en su participación política. Respecto a esto, se dieron tres oleajes sufragistas en el mundo, de los cuales en Latinoamérica sólo se concibieron dos. En el segundo oleaje, antes de 1944, Ecuador, Chile, Cuba, Brasil y Panamá aceptaron la participación política de la mujer; mientras que por otro lado, Colombia, México, Guatemala, Argentina y Venezuela se ubicaron en el final del tercer oleaje después de la Segunda Guerra Mundial (1945-1955).

Entre 1993 y 1996, posterior a la Guerra Fría, los países latinoamericanos incursionaron en un proceso de democratización que transcurrió de la mano con los procesos de reivindicación femenina. Si bien es cierto, los países durante estos años ya reconocían la igualdad entre género y los derechos pertinentes, la presencia y participación en espacios políticos y ejercicio del poder no era equitativo. Luego se establecieron las cuotas de género que surgieron en el siglo XXI, no exactamente como un factor decisivo para garantizar equidad, pero sí para fomentar y difundir los valores y principios igualitarios para la construcción de la cultura democrática. Hasta 2013, se logró que la participación política femenina en el mundo sea del 19,6% según datos de la Unión Interparlamentaria (UI). En América Latina, por su parte, se han observado avances significativos en la representación de las mujeres en parlamentos, pero los cargos de representación popular continúan siendo bajos. Entre los países latinoamericanos que tienen mayor representación política según el ranking mundial que establece la UI están Cuba en el tercer puesto con 45, 2%, Nicaragua en noveno puesto con 40, 2%, Costa Rica en el décimo quinto con 38,6%, Argentina en décimo octavo con 37,4%, México en el décimo noveno con 36,8% y Ecuador en el puesto 26 con 32, 2% (Unión Interparlamentaria, 2013, Mujeres en los parlamentos nacionales citado por Rodríguez, Arriaga & Ángeles, 2013).

Es así como en Latinoamérica se ha dado progresivamente la evolución sociopolítica de la mujer. Ante esto, se infiere que a lo largo del tiempo su voz ha tomado mayor importancia y valor. Aunque el proceso ha sido tormentoso, se conquistaron roles no pensados, y ahora, sólo queda aspirar a la igualdad en su plena expresión ya que no se ha logrado todo, pero se ha obtenido mucho, y se podrá llegar a mucho más.

Referencias

Bonilla, G. (2007). La lucha de las mujeres en América Latina: feminismo, ciudadanía y derechos. 42-59 .

Rodríguez, M. Arriaga, E. & Ángeles, M. (2013). Cultura democrática de género: discriminación, cuotas de género y simulación. Obtenido de Espacios Públicos Vol. 16. 40-63. Universidad Autónoma del Estado de México. Toluca

 

 

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