SE REQUIERE DE UNA EDUCACIÓN HECHA A LA MEDIDA DEL INDIVIDUO

Entrevista a Marcia Gilbert de Babra, Rectora de la Universidad Casa Grande 
 
Por Vicenta de las Mercedes Elizalde Puga                                            
 

¿Qué elementos de la sociedad contemporánea están teniendo o deberán tener incidencia en los sistemas educativos y los enfoques pedagógicos?

 Los cambios en la sociedad, en la cultura, en la economía, las nuevas corrientes del pensamiento, los avances en las ciencias y las tecnologías están produciendo una verdadera revolución en las formas de comprender la educación, de implementarla, evaluarla e investigarla. Este panorama de mutaciones a ritmo vertiginoso escapa a mi capacidad de síntesis para responder una entrevista. Creo que más modestamente escogeré algunos ejemplos conspicuos de transformaciones en marcha.

Comenzaré por los aportes de las teorías del caos y de la complejidad que se están incorporando a múltiples ámbitos de la sociedad contemporánea: las ciencias, las prácticas de investigación, la innovación, la gestión…, en fin. La educación no escapa a esta desafiante perspectiva. Veamos la  propuesta de Edgar Morin orientada a una reforma del pensamiento mediante una reforma de la educación. El observa, en muy breves palabras, que a los niños desde la escuela les enseñan a separar todo mediante el estudio de disciplinas, las cuales se presentan de manera independiente entre sí, cuando lo pertinente sería enseñar a vincular, a mirar los objetos y los fenómenos en sus contextos. Esto supone resistirse a las perspectivas unilaterales que conducen a verdades parciales. Morin, además, incorpora con mucha fuerza lo transdisciplinario, que ayuda a acceder a comprensiones holísticas potenciando la esfera cognitiva en niños y jóvenes.

Morin propone una manera más compleja de conocer y una manera más compleja de pensar. Esto tiene sustento, considerando que muchos pensadores plantean que la vida hoy, en este planeta, está transida de lo no anticipable, lo ambiguo, lo incierto, el desorden y la subjetividad individual. Estás preocupaciones están incitando un incremento de estudios en las ciencias sociales así como en las ciencias naturales.

Morin, además,  hace un llamado para no tomar partido por el orden o el desorden, no polarizar, no dicotomizar (lo bueno y lo malo; lo blanco y lo negro). Estas miradas no solo nos privarían de matices, sino que tienen efectos patologizantes, según Maslow. La polarización entre el orden y el desorden se refleja en las posturas fundamentalistas, en las llamadas “meta narrativas”, incluyendo el materialismo dialéctico. Sin embargo, este antagonismo entre el orden y el desorden no debería visualizarse como una oposición radical, ya que ambos elementos formarían parte de una lógica más compleja, en la que estarían involucrados el uno con el otro, en constante interacción, generativa y destructiva a la vez. Como consecuencia, estas nuevas posturas, desde la complejidad, revalorizan la improvisación y cuestionan la pertinencia del orden excesivo, las normativas rígidas, el “programa” que sobre define metas y caminos para lograrlas, por sobre la visión estratégica flexible, adaptable y cambiante. La metáfora, que no es mía, sería establecer  metas y escoger  rutas, pero no auto imponerse rieles. Me encanta el corto relato metafórico de Borges Del rigor en la ciencia, que te ilumina y te conmueve. ¡Hay que leerlo!

¡Sé que no hago justicia a Morin con esta tan reducida descripción, pues su pensamiento es rico, complejo y abarcativo! ¡Su producción es enciclopédica! La propuesta de Morin está generando repercusiones interesantes sobre todo en América Latina: Brasil, México, Colombia… ¡Nadie es profeta en su tierra (Francia)!

¿Y qué más visualiza?

Bueno…, hay tantos factores contemporáneos que están revolucionando la educación, que resulta arriesgado elegir. Dos son bastante obvios, saltándome al chileno Maturana, pues en esta revista ya se lo entrevista personalmente. Me refiero a las neurociencias y las Tics.

Los espectaculares avances de la neurociencia cognitiva, que generan entusiasmo y a la vez temor, están destinados a cambiar radicalmente nuestra comprensión de los pensamientos, de las emociones y los distintos fenómenos conscientes, considerando sus bases neuronales. La rapidísima evolución de la imaginología forma parte de este notable aporte. Se están desentrañando los mecanismos neurológicos del aprendizaje con obvias repercusiones en las pedagogías emergentes. Se están desmontando mitos sobre las limitaciones de la plasticidad cerebral, superando las nociones de períodos críticos, demasiado categóricos (como por ejemplo, aquel que dramatiza los tres o cinco primeros años de vida a partir de los cuales el potencial cognitivo se anularía). Hoy se puede demostrar que el aprendizaje es posible durante toda la vida, naturalmente a distintos ritmos y modalidades. Este hallazgo no invalida el conocimiento previo sobre las dramáticas secuelas cerebrales –y por lo tanto, las limitaciones en la capacidad de aprender- por privaciones severas en nutrición, afecto, estímulos, etc. Lo que se está cuestionando es la irreversibilidad de tales limitaciones. Además, se están haciendo aportes a la comprensión e intervención en las dificultades de aprendizaje. La plasticidad del cerebro es muy interesante. Los investigadores en neurociencia cognitiva han encontrado que cierto sector del cerebro de los taxistas de Londres es diferente debido a que su trabajo cotidiano desarrolla grandes competencias en percepción espacial y orientación.

¡Para nosotros los educadores, es un imperativo que entusiasma el seguir de cerca la evolución de las investigaciones en neurociencia cognitiva en correspondencia con el concepto de las inteligencias múltiples y distintas formas de aprender que postuló Gardner! ¡Van a salir nuevos derroteros pedagógicos fantásticos!

La neurociencia cognitiva es un ejemplo privilegiado para demostrar la importancia de los enfoques transdisciplinarios (neurológicos, psicológicos, imaginológicos, educacionales, entre otros).

¿Y cómo las nuevas tecnologías de la información y la comunicación van a cambiar la educación?

 Bueno, ya la está cambiando. Hay una verdadera explosión de experiencias propuestas e investigaciones al respecto, muy difíciles de resumir. Veamos, según Kenneth Green, en cada década la aparición de una nueva tecnología, que a su vez ha impulsado más innovaciones, ha implicado un avance importante. Señaló en su análisis la llegada de los micro computadores en los 80. En los 90 se dio un gran crecimiento de la WEB con aplicaciones que parecen de ciencia ficción y…. ¡La mundialización de la educación virtual! La década pasada nos trajo la Web 2.0 y la conexión en nube para trabajar en red. Se anticipan otras innovaciones cada vez más sofisticadas ¡Green admite no poder hacer predicciones ni a tres años plazo, porque los cambios son vertiginosos!

También quiero señalar brevemente lo que Clayton M. Christensen de Harvard propone como innovación disruptiva, pero constructiva, para la educación en general, incluyendo a los sistemas públicos masivos. Por cierto, este es solo un camino a considerar dentro de una enorme diversidad de alternativas, que gracias a las nuevas tecnologías de la información se están explorando. ¡Sí explorando es la palabra y esto implica no normar en exceso los sistemas educativos de acuerdo a modelos que están quedando caducos! Mientras más masivos y centralizados son estos sistemas, resulta más complejo cambiarlos al veloz ritmo con que surgen nuevos caminos para optimizar los aprendizajes y hacerlos accesibles a todos…, verdaderamente.

El foco de esta disrupción está en la posible apertura de la educación masiva y monolítica para centrarse en el aprendizaje del alumno, gracias a la tecnología. Este cambio, hoy factible, tiene muchas implicaciones en su aplicación y enormes proyecciones para el futuro. La propuesta de Christensen se fundamenta en varias reflexiones:

1)    Pocas reformas educativas apuntan a la raíz del problema, es decir, las disparidades en la capacidad y en las formas de aprender por parte de los alumnos, en la mayoría de los países del mundo. Esto arroja índices de deserción y abandono escolar más o menos altos que implican una pérdida del potencial humano. ¡Estas situaciones son inaceptables!

2)    Si comprendemos que todos los niños aprenden de forma diferente, podemos concluir que con los andamiajes y las lógicas educativas actuales, monolíticas, con divisiones rígidas, que están enseñando a todos los niños las mismas cosas, al mismo tiempo, de la misma manera, el mismo día, nunca podrán aprender de forma personalizada. Se requiere un sistema hecho a medida del individuo y… ¡Modular! ¡Modular! ¡Modular!

3)    Hoy la tecnología centrada en el alumno existe, consiste en una computadora con software configurado para cada estudiante, lo cual contempla los distintos tipos de inteligencia y de aprendizaje para cada asignatura. ¡Atención!: La computadora que enseña a todos lo mismo, no es innovación. Poner computadoras en aulas, acceso a internet y proyección en power point con pantallas gigantes, tampoco es innovación educativa. Es una seudo innovación anulada por el efecto “muñeca porfiada”, esto es, vuelve a lo mismo. Los maestros siguen enseñando de la misma forma. (El rol del docente, gracias a las nuevas tecnologías, se perfila como aquél de facilitador, creativo y gran coordinador de la diversidad de estilos de aprendizaje de sus alumnos) Equipar de computadoras a los centros educativos sí es una gran cosa e implica un adelanto, pero no va a asegurar el aprendizaje de todos los niños. Según Christensen, quien se basa en resultados de varias investigaciones, la inversión billonaria de EE.UU. de América para dotar de computadoras  a todas las escuelas, no ha dado el resultado esperado en el mejoramiento y generalización del aprendizaje a más tipos de niños.

4)    Este nuevo enfoque, hecho a medida, modular, centrado en el aprendizaje del alumno, es lo mismo que tener un tutor individual o aplicar prácticas similares a la de ¡educación especial!¡Yo no lo dejo de mencionar, cuando vuelvo a constatar que la educación especial (o terapéutica, o diferencial…, en fin) siempre está a la vanguardia de la enseñanza-aprendizaje! Casi todas las pedagogías especiales primero se desarrollan para aplicarlas a personas con perfiles atípicos de aprendizaje y luego se extienden a los niños “normales”, concepto estadístico, a veces confuso, discriminador y poco incluyente.

¿Y los tutores? siempre han existido. Recordemos que Alejandro Magno tuvo como tutor a Aristóteles, Simón Bolívar a Simón Rodríguez y Hellen Keller a Anne Sullivan. Hoy los niños con posibilidades económicas tienen un maestro en casa para apoyarlos o asisten al psicopedagogo. ¿Y los otros? pues a ellos el sistema les exige que se amolden al programa, que se amolden a la forma de enseñar, que se amolden al grado, al horario y no al revés, esto es, hacer adecuaciones en función de cada niño o niña. Esto constituiría la verdadera innovación. No es un sueño, con la tecnología se podría alcanzar esta meta.

Ahora que hemos dado un vuelo de pájaro sobre varias tendencias interesantes, ¿Cómo ve los cambios que se están proponiendo en Ecuador en materia de educación, en varios niveles?

Esta pregunta es muy amplia y requeriría varias entrevistas para responderla. En términos generales, destaco la voluntad política de generar cambios para mejorar la calidad en la educación primaria, media y universitaria. El aumento en la asignación de recursos es parte de esta voluntad. En las altas esferas de los organismos educativos públicos, hay gente muy solvente y comprometida en estos procesos de mejoramiento. No obstante, hay muchos elementos preocupantes en estas propuestas. A saber: un cierto vértigo que los impulsa a partir de cero desconociendo experiencias existentes valiosas y buenas prácticas. Demuele y va de nuevo porque “por primera vez en la historia”, etc., etc. Hay generalizaciones y filtros estereotípicos en las “evaluaciones” -aquí me refiero al nivel universitario- que han impedido una verdadera participación en la gestación de las nuevas políticas. Sin la participación de los actores, los cambios son frágiles y epidérmicos.

Hay un exceso de normativa, de estandarización, de verticalidad. Falta oxígeno ¡Así no se dan para nada las condiciones para innovar y crear! No veo enfoques  transdisciplinarios, no veo avances hacia la modularidad en la oferta curricular –es más, en las universidades lo han eliminado- no veo mucha sintonía con lo que está pasando en el resto del mundo como India, Corea del Sur y Finlandia, entre otros. Veo mucha certeza, que no contempla la complejidad de los procesos y de los distintos entornos. No existen las condiciones infraestructurales suficientes para un gran despegue en tecnologías de información y comunicación. En un comparativo global regional en acceso a internet llegamos tan solo al 9.0% (ocupamos el último puesto luego de Bolivia: 10.2% y bastante lejos de Colombia con un 39.2%).

Entre paréntesis, veo en la dirección correcta el Proyecto del Municipio de Guayaquil Más Tecnología, pues no solo va dotando a las escuelas de computadores, sino que las complementa con el Sistema APSI, desarrollado por la Fundación Edúcate, que permite el seguimiento individual de los niños, en las distintas materias. Probablemente hay otros en el país, pero no los conozco.

De todas maneras se van a dar muchos cambios bajo presión, tanto por las nuevas normativas que vienen del sector público, sino también por los avances alrededor del mundo ¿Cómo reacciona usted ante el cambio?

Depende de los objetivos del cambio, de las circunstancias, de los entornos y de otros factores. Pero en todo caso hago clic con los aforismos de Jorge Wagensberg:

El pulmón necesita aire, el corazón sangre, la boca saliva, el cerebro cambio.

El cerebro ante la falta de incertidumbre, se ofende.

El cerebro, ante el exceso de incertidumbre se frustra.

Bueno, gracias Marcia.

 De nada. La última observación. Lo dije hace pocos días en otra entrevista. Como mi pasión es la educación, creo con igual vehemencia que nuestros países avanzarán verdaderamente en todas las dimensiones de lo humano cuando se erijan más estatuas de Simón Rodríguez que de Simón Bolívar.

 

 

 

 

 

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