¿REDISTRIBUCIÓN O CRECIMIENTO?

Por José Véliz Torresano  
 
Economista con mención en Gestión Empresarial, especializado en Finanzas. Máster en Economía (Atlantic International University). Máster en Internacionalización (c), Universidad de Barcelona. Gerente de Sucursal, Corporación El Rosado (2002 a 2003). Analista de Planificación, Secretaría Nacional de Aduanas (2004 a la fecha). Distinciones: Beca ERASMUS MUNDUS de la Comisión Europea. 

 

Más desigualdad en el mundo ¿por qué? Más oportunidades ¿para quién?

En este momento se discuten algunas teorías y ensayos empíricos, que datan de hace casi dos décadas, sobre la influencia de la liberalización comercial y financiera (globalización) sobre el crecimiento de la desigualdad en los ingresos de las personas de todas las regiones del mundo, y que, como muchos creen, afecta directamente sobre los más pobres, tornando la expresión globalización en algo semejante a un monstruo de siete cabezas cuyo apetito voraz es capaz de devorar a los países y sus habitantes como simples bocados. Este monstruo, sin duda, a las órdenes de un amo predador: El capitalismo.

A manera de introducción, es necesario indicar que la dinámica actual de globalización,  expresada en el flujo de comercio de bienes y servicios, unido a los flujos financieros entre los países del mundo, se intensificó desde hace algo más de veinte años como consecuencia del fin de la guerra fría y el triunfo del capitalismo sobre el modelo antagónico, el comunismo.

Desde fines de la década de los 80 e inicios de los 90, una vez disuelta la Unión Soviética, el mundo se encaminó hacia una era de liberalización comercial, financiera y de explosión tecnológica nunca antes vista, equiparable con la registrada a inicios del siglo XX, cuyo punto más alto tuvo lugar pocos años antes de estallar la Gran Depresión. Esta liberalización de comercio y flujos financieros ha tenido la magnitud que ha tenido, debido a que los países, antes socialistas, como los de Europa del Este, incluida Rusia, los países sudamericanos y asiáticos abrazaron el libre comercio como herramienta de desarrollo económico.

Sin embargo, han existido altos y bajos en la liberalización comercial y financiera, así como cambios estratégicos en la evolución comercial. De la misma forma, ha existido una actualización de las teorías comerciales en función de las nuevas formas de producción, comercialización y venta de bienes y servicios.

Las empresas de los países desarrollados,  empeñadas en producir más eficientemente con un costo más bajo, cerraron sus fábricas en sus respectivos orígenes y se mudaron al sudeste asiático, donde la mano de obra barata garantizaba las denominadas “economías de escala”. De esta etapa se desprenden dos consideraciones: pérdida (¿temporal?) de empleos en el país de origen (desarrollado) y aumento del empleo e ingresos en el país asiático. En este punto se supone que la liberalización del comercio ha beneficiado al más pobre en forma de empleo e ingresos, en primera instancia, y en forma de mejores precios a la colectividad del mundo.

Por otro lado, el costo del cierre de la empresa en el país desarrollado, en forma de pérdida de empleos, lo podríamos entender como temporal, dado que el trabajador se verá empeñado en conseguir otro empleo, que bien podría estar relacionado con el antiguo, o en otro sector, cuya mayor productividad le garantizará, en base a su experiencia o especialización, una mayor remuneración1. Este sector de mayor productividad y eficiencia casi siempre está vinculado con la exportación de bienes y servicios. [Dibujo] Ejemplo: USA y China, la primera con ingresos per cápita que bordean los USD$ 45000 donde se produce muy poca manufactura, mientras que la segunda es la fábrica del mundo, pero con un ingreso per cápita de alrededor USD$ 5000.

La productividad generada por el trasvase de conocimientos y el desarrollo tecnológico ha producido el efecto negativo de la liberalización comercial, debido a que las empresas más productivas, más competitivas, prevalecen; mientras que las que no logran competir en eficiencia y productividad, se ven condenadas al fracaso.

Este incremento de la productividad ha conseguido, de manera sostenida, incrementos en los salarios en los países desarrollados empujados por el desarrollo tecnológico (capital) a diferencia de lo que ha ocurrido en los países en vías de desarrollo, cuya única actividad en el comercio es producir más barato en función de su factor mano de obra barata. En consecuencia, los países desarrollados traducen el diferencial de productividad con respecto a los países en vías de desarrollo en función del incremento de sus ingresos.

¿Quiénes han ganado?

Los ganadores han sido y serán las empresas exportadoras, consideradas más productivas y competitivas, ricas en recursos tecnológicos y capital humano, con mayores ingresos para los que componen el sector y de la sociedad en general. Los países que posean la mayor cantidad de empresas orientadas a la exportación, verán incrementados sus ingresos en base al incremento de la productividad general.

El problema interno

Los incrementos sostenidos del ingreso han beneficiado, como se ha mencionado, a las empresas más productivas y competitivas, en detrimento de las menos productivas dentro de un país, lo que aumenta la brecha de ingresos. Existe un vínculo fundamental entre la capacitación y especialización dentro de un sector productivo con el nivel de ingresos que goza dicho sector. De esta forma las empresas con mayor capacidad tecnológica y capital humano tenderán a poseer ingresos muy superiores a los que muestran las empresas con baja incidencia de la tecnología2

  1. 2.     ¿Cómo se ha originado la desigualdad?

A inicios de la primera década del siglo XXI, se produjo una contracción económica en los Estados Unidos producto de la crisis en las empresas Punto com. Muchas de las empresas que cotizaban en bolsa de valores (NASDAQ) provenientes del sector tecnológico sufrieron una caída impresionante en el valor de las mismas. La burbuja de las Punto com., estuvo ligada con la sobreestimación de su valor y no poseían una estructura productiva que pueda solventar el flujo de efectivo de una empresa normal. En consecuencia, las Punto com., eran empresas de papel y como tal no tenían el valor que sus promotores indicaban.2

Como consecuencia de la crisis de inicios del siglo XXI, la Reserva Federal con el afán de dinamizar la economía, planteó una política monetaria expansiva, redujo los tipos de interés a niveles cercanos a cero en forma nominal y en forma efectiva representaban tipos negativos. Como consecuencia de esto las entidades financieras comenzaron a prestar dinero de forma indiscriminada, en la mayoría de casos, sin un sustento claro de que el préstamo podría ser devuelto. La crisis de las Punto com. produjo recelo en los inversionistas sobre dónde invertir. Consideraron que la inversión en un activo tangible podría brindarles mayor seguridad y rentabilidad, de esta forma se inició el proceso de expansión crediticia dirigido hacia el sector inmobiliario.

El apetito desmesurado e inescrupuloso de ciertas entidades financieras, sumado a la nula visión de la Reserva Federal acerca de la vigencia de tipos de interés artificialmente bajos, produjo la creación de activos financieros sofisticados que se vendían en el mercado como medios de cubrir el riesgo asociado de la inversión principal (títulos inmobiliarios), que no eran más que basura.

La suma de todos los errores produjo a fines de 2008 la mayor crisis en más de 80 años. Pero lo más importante de la crisis, o quizás, la repercusión asociada a la misma, data de muchos años atrás. El incremento del ingreso de forma sostenida de las clases más altas3 produjo mayor desigualdad con respecto a las clases media y baja de los países4. El motor de dicho crecimiento desigual en los ingresos ha constituido, según algunos estudios realizados, la tecnología.

Ahora bien, el crecimiento de los ingresos por parte de los más ricos ha producido desde inicios de los años 80 que estos reduzcan cada vez más su apalancamiento y destinen mayor cantidad de sus ingresos a inversiones que rindan mayor rentabilidad de lo que a inicios del siglo XXI representaban los títulos inmobiliarios.

En consecuencia, las clases más pudientes canalizaron parte de sus ingresos a préstamos a las clases menos protegidas. Estas últimas prestaban dinero para conservar el nivel de consumo observado de fines de los 70, con lo que el apalancamiento de estos crecía de forma sostenida, en cocientes muy superiores a los niveles de producción (Deuda/PIB)5.

El incremento de deuda por parte de las clases media y baja vuelven más susceptibles a estos sectores a una potencial crisis económica, es decir, en cuanto se produce una recesión son los primeros que experimentan el paro, con el aditamento que deben solventar las deudas contraídas, y dado que no poseen ingresos por la pérdida del empleo, se origina una espiral de morosidad que deriva en crisis económica financiera. Esta crisis, en definitiva afecta en mayor medida a los más pobres que a los dueños del capital, quienes en términos absolutos pierden parte del capital, que es dinero producto de una parte de la rentabilidad obtenida del capital inicial invertido. Este suceso redunda en un incremento de la desigualdad.

 

FUENTE: Inequality, Leverage and Crisis. Kumhof 2010; FMI

A medida que la clase alta incrementa sus ingresos se incrementa la razón deuda/PIB (Kumhof 2010). Lo curioso del caso es que la misma tendencia se puede observar en el desempeño previo a la Gran Depresión de los años 30.

FUENTE: Inequality, Leverage and Crisis. Kumhof 2010; FMI

Los trabajadores se han endeudado más cuanto más se incrementa el ingreso disponible de las clases adineradas (Kumhof 2010).

 

Adicionalmente, existen algunos autores, entre ellos J. Buchanan, quien en su trabajo La Deuda Pública y la Formación de Capital menciona sobre los problemas de la deuda para la formación de capital que origina obstáculos a largo plazo para el crecimiento de los países.

En realidad, la deuda ocasiona una hipoteca del desarrollo económico futuro en función de los flujos futuros de los pagos a realizar. Ejemplos de esto lo podemos ver en toda Latinoamérica, con los altos niveles de endeudamiento con respecto al PIB observados en la década de los 70 y 80  como resultado de la ilusión del petróleo. Las crisis de deuda de los 80 evidenciaron la incapacidad de pago por parte de estas economías, que en lo posterior han tenido que realizar dolorosos y largos ajustes que no permiten, aún en la actualidad, poder desarrollarse efectivamente.

Países europeos como Grecia, Portugal, Irlanda y España tienen un problema serio en sus economías con deudas públicas y privadas abultadas y excesivos intereses que no permiten desarrollar adecuadamente sus economías, en el presente y el futuro. Esto se debe a que los capitales que deberían ser empleados para fomentar el desarrollo mediante la inversión en educación e investigación y desarrollo, es utilizado para solventar el pesado pago de la deuda. Lo que se avecina para estos países es, sin duda, una reestructuración de su deuda a mediano plazo (Growth in Time of Debt. Reinhart y Rogoff. 2010).

El Dr. Rajan menciona que los fuertes desequilibrios económicos (balanza de pagos), el crecimiento de la desigualdad en ingresos y las políticas monetarias erradas son causas de las crisis. Advierte que existen evidencias claras que los problemas que originaron la crisis del 2008 se han reactivado, con lo que es muy probable que aparezca una nueva crisis en un futuro no muy lejano, sino se corrigen a tiempo los errores (The Fault Lines: How Hidden Fractures Still Threaten the World Economy. RAJAN, R. 2010).

En algunos estudios realizados con respecto al impacto de la liberalización comercial con respecto al aumento de la desigualdad en China6 muestran que a medida que el país se insertaba en el comercio mundial, la desigualdad global en ingresos crecía. El índice de Gini mostró un crecimiento de 0,28 en 1981 a 0,42 en 2003. Sin embargo, el estudio da cuenta que la desigualdad entre la zona rural y la zona urbana se redujo como consecuencia de la liberalización comercial, lo cual contrasta con la afirmación que la desigualdad entre zonas crecía. Así las zonas más pobres (rurales) veían como sus ingresos comparados con los de zonas urbanas no crecían (o se estancaban) en la misma magnitud. El estudio destaca que la mayor desigualdad se da entre los hogares de la zona urbana, caracterizada por tener ingresos superiores. En síntesis, la investigación muestra que de forma global la desigualdad en ingresos se ha reducido, lo cual significa que los ingresos por habitante han crecido a lo largo del periodo 1981 – 2003.

Por otro lado, según Kuznets, el impacto de la liberalización comercial lo que muestra a corto plazo, es un incremento de la desigualdad que se va reduciendo poco a poco en el mediano y largo plazo, con lo que podemos inferir que la liberalización comercial beneficia a los países que la adoptan con mayores ingresos y empleo, a lo largo del tiempo (Economic Growth and Income Inequality; KUZNETS, S (1955)

 

  1. ¿Genera pobreza la desigualdad?

Mucho se ha hablado sobre la desigualdad como creador de pobreza, lo cierto es que no existen datos concluyentes ni evidencia empírica respecto a una relación exacta de la desigualdad con la pobreza. Más bien, existe evidencia sobre sociedades donde existe “igualdad” en el ingreso y son justamente las sociedades más pobres. Los datos de la CEPAL respecto a la distribución del ingreso en Latinoamérica nos muestra algunos datos reveladores acerca del tema.

Bolivia, Nicaragua, Guatemala, Honduras muestran una repartición desigual de la riqueza, es decir, el 10% más rico tiene una participación de entre el 35 y el 40%, mientras el 40% más pobre tiene una participación de la riqueza entre el 10 y 15%. Por otro lado, en el análisis de la pobreza multidimensional, con indicadores más reales sobre la situación de las capacidades (A. Sen) de la población, se puede encontrar que dichas sociedades son aquellas donde más sufren carencias en las necesidades básicas. Por ejemplo: Nicaragua, Perú, Guatemala y Bolivia muestran los mayores índices de pisos de vivienda de tierra; el acceso al agua potable en Honduras, Perú, Paraguay, El Salvador y Bolivia sigue siendo precaria. Es decir, la mayor parte de la población no tiene acceso a agua potable

En cuanto al hacinamiento, Guatemala, Nicaragua, Honduras y Bolivia, son los países donde más personas viven en condiciones precarias dentro de un piso. El acceso a educación, considerada la principal herramienta de desarrollo de los países, nos muestra que Guatemala, Honduras, Nicaragua y El Salvador son los países donde mayor dificultad existe para acceder a la educación por parte de la población.

Hasta aquí los datos podrían ser concluyentes, en el sentido que la desigualdad ha producido inevitablemente pobreza, la misma que ha sido medida a partir de indicadores multidimensionales que no observan tan solo el ingreso monetario. Sin embargo, el dato curioso es que Chile, Brasil y Colombia, países con concentración de riqueza, es decir, el 40% más pobre participa de entre el 12 y 14% de la riqueza y el 10% más rico participa entre el 35 y 37% de la riqueza total, son países en donde menos pobreza multidimensional se observa, es decir, mayor acceso a agua potable, educación, no hacinamiento, pisos adecentados, luz eléctrica, etc7

Como conclusión podemos mencionar que no son las pautas de distribución del ingreso lo que incide de forma concluyente sobre la pobreza. Si observamos los datos sobre el crecimiento económico de los países con mayor o menor desigualdad de ingreso comparada con la evolución de la pobreza, podremos encontrar información más concluyente y esclarecedora sobre la realidad. Podemos citar como ejemplo el caso de China una vez más: A inicios de la década de los 80 el índice de Gini mostraba una sociedad muy igualitaria en ingresos, con un valor de 0,28; mientras que a inicios del siglo XXI el índice mostró un incremento a 0,47, lo que indica un claro incremento de la desigualdad.

A pesar de este incremento de la desigualdad, en varios estudios realizados se ha concluido que la pobreza se ha reducido de forma constante a los largo de las últimas dos décadas como consecuencia del crecimiento sostenido, que está correlacionado fuertemente con liberalización comercial8

 

  1. ¿Genera desigualdad la pobreza?

Como hemos podido observar en el punto 3, no existe una relación directa entre la desigualdad y la pobreza en el sentido que todos los países con desigualdad son pobres (entendiendo la pobreza no solo monetaria sino multidimensional). Si nos concentramos en analizar el dato de los países igualitarios en ingreso, podríamos concluir que existe una relación directa entre la igualdad de ingresos y la pobreza.

Pero una vez más, no es un dato concluyente, puesto que muchos países con una distribución del ingreso exitoso, no tienen incidencia sobre la pobreza multidimensional. Así mismo, muchos países, en especial la ex-Unión Soviética, algunos países de corte totalitario como Korea del Norte y otros de África y Asia, poseen una distribución igualitaria de ingresos y al mismo tiempo mantienen tasas de pobreza humana alarmante. La evidencia empírica demuestra que no es la desigualdad del ingreso la causa principal de la pobreza, es más, desde el punto de vista de apertura comercial, son aquellos países que han logrado insertarse en el panorama global mediante la liberalización de su economía los que han logrado mayores e importantes progresos en cuanto a la reducción del desempleo, aumento de los ingresos de manera general, reducción de la pobreza en todas las dimensiones posibles y en definitiva mayores niveles de bienestar. Así podemos observar los casos en Latinoamérica de: Brasil, Chile, Uruguay, Colombia y Perú, recientemente. Por el lado asiático: Singapur, Korea del Sur, Malasia, Hong Kong. Recientemente podemos ver como en Europa del Este, los países ex-soviéticos los que han respondido de mejor manera la crisis económica y han liberalizado su economía: Polonia y Estonia.

El reto de estos países consiste en volcar sus esfuerzos en tornar sus economías lo suficientemente productivas como para competir y ganar en el comercio. La globalización presenta una serie de oportunidades y amenazas a las empresas. Oportunidades para aquellas que afrontan el reto de manera decidida y capitalizan la tecnología y el capital humano en productividad. Amenazas para aquellas que no logran transformar su esquema productivo.

 

  1. ¿Qué es más exitoso o preferible para un país? ¿combatir la pobreza o redistribuir el ingreso?

No es posible construir una sociedad más justa, que brinde igualdad de oportunidades, no de resultados, si nos empeñamos en creer que para que eso se haga realidad debemos desalentar la producción mediante impuestos que, en teoría, servirán para redistribuir el ingreso. En realidad, lo que hace que los países se desarrollen es el apoyo al libre emprendimiento, el respeto a la libertad de empresa. Los países más desarrollados son aquellos que han respetado ese principio y los que en la actualidad se encuentran en esa senda son los que han reconocido como medio de desarrollo el fomento de la libre empresa, del libre intercambio, del libre comercio, de la no injerencia del Estado en la vida de los habitantes, salvo para preservar los derechos y obligaciones derivados del convivir cotidiano.

Podemos citar una serie de países exitosos que en el pasado han tenido tasas de crecimiento de hasta dos dígitos y en la actualidad son sociedades en las cuales no existe una “desigualdad” marcada. Japón, Korea del Sur, Hong Kong, Chile, Brasil y China, son ejemplos de países que en el pasado y ahora en el presente han comprendido que es necesario, por no decir imprescindible, que para que exista un crecimiento económico importante es necesario considerar a la redistribución como una condición derivada del crecimiento económico.

 

FUENTE: www.indexmundi.com Valores del crecimiento del PIB deflactados

 

De la tabla anterior podemos ratificar el hecho de que los países con mayores, estables, crecientes y sostenidas tasas de crecimiento económico, como Chile, China, Brasil, Perú y Singapur son aquellos en los que, a pesar de que existe desigualdad en ingresos, se han reducido los niveles de pobreza en todas sus magnitudes de forma importante.

En el siguiente gráfico podremos apreciar de mejor manera cómo el crecimiento económico repercute directamente en los ingresos per cápita, en consecuencia, incide de forma clara en la reducción de la pobreza en todas sus dimensiones. Casualmente, los países con ingresos per cápita más reducidos y cuyo crecimiento en dicho rubro se encuentra estancado o es escaso, son aquellos que muestran niveles de pobreza multidimensional más acuciante: Nicaragua, Guatemala, Bolivia, Honduras (como se indicó en el punto 3). Mientras que los que muestran niveles de PIB per cápita crecientes son aquellos con niveles de reducción de pobreza multidimensional importantes: Chile, Uruguay, Brasil, Perú, Colombia.

Además, el gráfico muestra los PIB per cápita de países desarrollados como Korea del Sur y Singapur cuyos niveles de ingreso a inicios de los 70 se asemejaba a los niveles de países sudamericanos en la actualidad, y que debido a la política orientada a la liberalización comercial se ha incidido directamente sobre el crecimiento sostenido en los ingresos, aumentando el empleo y reduciéndose la pobreza.

FUENTE: www.unstat.un.org

  1. Conclusiones

 

  • La desigualdad del ingreso es un problema que, según algunos autores, entre ellos R. Rajan, podría desembocar en crisis económicas como la vivida hace algo más de tres años. Claro que a esto se suman otros problemas como los desequilibrios macroeconómicos y las políticas monetarias expansivas (R. Rajan 2010).
  • Por otro lado, la desigualdad en ingresos a lo largo de los últimos veinte años ha estado vinculada con la globalización y en forma más directa con la liberalización comercial. Sin embargo, según estudios realizados (Goldberg, Kuznets, OMC, FMI, OCDE) recientemente se atribuye la desigualdad de ingresos a la liberalización financiera, más no a la comercial.
  • La desigualdad de ingresos, procedente de la liberalización comercial, se debe fundamentalmente a la heterogeneidad productiva de las empresas y países (Melitz, 2003).
  • La proporción de la sociedad de mayores ingresos prestan el diferencial de ingresos obtenidos producto del incremento de la desigualdad a las proporciones de sociedad de menos ingresos. El apalancamiento de las clases media y pobre se incrementa produciendo una espiral de endeudamiento que produciría crisis a mediano y largo plazo (Kumhof 2010).
  • Adicionalmente, como menciona Kuznets, la liberalización comercial podría incidir en el incremento de la desigualdad a corto, mediano y largo plazo. La desigualdad tiende a reducirse paulatinamente.
  • No existe evidencia empírica sobre una relación directa entre incremento de la desigualdad y aumento de la pobreza.
  • Países con desigualdad de ingresos marcada con niveles de pobreza multidimensional a la baja (Chile, Uruguay, Brasil y Perú).
  • Países con desigualdad de ingresos reducida con niveles de pobreza multidimensional importantes (Guatemala, Bolivia, Honduras, Nicaragua).
  • El crecimiento económico sostenido incide directamente en el crecimiento del PIB per cápita que incide sobre la reducción de la pobreza, no solo monetaria sino multidimensional (Brasil, Chile, Singapur, Korea del Sur, Perú, Colombia).
  • El crecimiento económico de los países ha sido consecuencia de la liberalización comercial.
  • En consecuencia, la liberalización comercial incide sobre el crecimiento económico, la reducción de la pobreza, no solo monetaria sino multidimensional y en la reducción de la desigualdad de ingresos en la sociedad.

 

  1. Recomendaciones
  • Los países con altos niveles de desigualdad de ingresos producidos por endeudamiento masivo debido a malas prácticas de política monetaria (Kumhof 2010, R. Rajan 2010) deberían reestructurar sus deudas, puesto que obstaculizan el crecimiento y desarrollo económico a largo plazo (Reinhart 2011, Buchanan).
  • La desigualdad de ingresos producida por heterogeneidad productiva debe ser corregida mediante políticas de I+D, educación y especialización.
  • No solo debe liberarse el comercio para crecer, sino que además deben, mejorarse instituciones (gobernanza), fomentar el ahorro, desarrollo del capital humano (D. Rodrik).
  • El crecimiento sostenido es la mejor herramienta para reducir la desigualdad y la pobreza a largo plazo, además de fomentar el desarrollo económico.

Notas

 

1 The Impact of Trade on Intra-Industry Reallocations and Aggregate Industry Productivity. MELITZ, M (2003).

2 Ibid

3 “Inequality, Leverage, and Crises”; Michael Kumhof y Roman Ranciere

4 “Resumen del Comercio Mundial”; OMC 2008

5 “Inequality, Leverage, and Crises”; Michael Kumhof y Roman Ranciere

6 “Globalization and Inequality”; Cap. 4; Pág. 165; World Economic Outlook

7 “Panorama Social de América Latina 2010” ; CEPAL; Cap. 1; Págs. 51-57

8 “Globalization and Inequality”; Cap. 4; Pág. 165; World Economic Outlook

 

Bibliografía

 

  • · Melitz, M. (2003).The Impact of Trade on Intra-Industry Reallocations and Aggregate Industry Productivity.
  • · Kumhof M. & Ranciere R. (2010). Inequality, Leverage, and Crises. IMF Working Paper
  • · OMC (2008). Resumen del Comercio Mundial 2008.

WEO – IMF (2007). Globalization and Inequality. Cap. 4.

  • · CEPAL (2010). Panorama Social de América Latina 2010.
  • · Rajan, R. (2010). The Fault Lines: How Hidden Fractures Still Threaten the World Economy.
  • · OCDE (2008) Growing Unequal?
  • · Goldberg, P.K & Pavcnik, N. (2007) Distributional Effects of Globalization in Developing Countries.
  • · Reinhart, C y Rogoff, K. (2010). Growth in time of Debt.
  • · Buchanan, J. La Deuda Pública y la formación de capital.
  • · Kuznets, S. (1955). Economic Growth and Income Inequality.
  • · www.unstat.un.org
  • · www.indexmundi.com

 

 

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