HIP HOP ¿UNA CIUDADANÍA CULTURAL EMERGENTE?

Carla Félix, Andrea Soto y Elba Sánchez-Piñol

Resumen de Tesis para la obtención del título de Licenciadas en Comunicación social con Mención en Marketing y Gestión Empresarial (2007).

Si me preguntan del hip-hop en Guayaquil, no quiero ser verdugo, pero es un vaso a medio llenar

MC Matista
Hip hopero, dueño de la Barbería Varios Estilos
(Guayaquil -2007)

 

El propósito de esta investigación cualitativa es describir y explicar, a través de un enfoque etnográfico, si los jóvenes del movimiento hip-hop en Guayaquil están configurando una ciudadanía cultural emergente. La investigación parte de interrogantes como: ¿Puede entenderse a la cultura hip hop como una ciudadanía cultural emergente?, ¿de dónde surgen las nuevas forma de ciudadanía?, ¿buscan visibilidad, reconocimiento, aceptación e incluso promover un futuro de convivencia ciudadana a través de la esfera pública y las decisiones políticas?, ¿está el hip-hop emergiendo como una subjetividad política diferente?, ¿a través de qué situaciones?

El entendimiento de las culturas juveniles parte de la teoría de que son los consumos de los objetos culturales (música/baile, el arte, la moda, las marcas, las películas, los tatuajes…) los que definen en buena medida los vínculos sociales entre los jóvenes, influyen en sus identidades, valoraciones, significaciones y códigos de reconocimiento entre sí y el otro; pero éstos, a su vez, también generan exclusión y rechazo (Cerbino, Tutivén, Chiriboga, 2000). De ellos hacia la sociedad y de la sociedad hacia ellos, e incluso entre ellos mismos.

El hip-hop tiene una larga historia mundial, enriquecida por un sinnúmero de variables que lo fortalecen como movimiento cultural, pero al mismo tiempo es vulnerable a su confusión con otros movimientos. A pesar de su nacimiento híbrido, el hip-hop se puede delimitar en cuatro expresiones características: Rap, breakdance, DJ y grafiti. Y en Guayaquil, específicamente, se puede añadir una quinta modalidad: las peluquerías.

El propósito del presente estudio es comprender la dinámica de las prácticas culturales en la cultura del hip hop, y analizar si éstas pueden ser leídas como un nuevo accionar político cultural o no. La selección de sujetos de estudio no está segmentada por edad, género, ni nivel socio económico.  Aunque existe una constatación evidente al estar frente a un grupo de Nivel Socio Económico (NSE) medio-bajo donde la mayoría son del género masculino. 

Historia

El hip hop incluye un discurso social, donde predominan las vivencias urbanas y el rechazo a la discriminación racial. Su origen está en la música afroamericana, pero es en la década del 70 donde se populariza desde Inglaterra, impulsado por migrantes jamaiquinos que empezaron a mezclar ritmos, acción que después se conocería como sampligg (extraer muestras y combinarlas aleatoriamente). Una situación muy similar ocurría casi al mismo tiempo en América, en el sur de South Bronx, New York. (Pillai, 1999).

Como toda nueva corriente tiene un padre,  en el hip-hop se destaca a Ai Kool Herc, a quien se le atribuye, junto a otros DJs el surgimiento de dos ahora características base del movimiento: el maestro de ceremonias y el break dance. Le sigue la inclusión de los grafitis, y con esto la división del movimiento en dos campos: uno tomaba como base la música disco, concentrándose en el baile y la excitación del público; mientras el otro se caracterizaba por las rimas rápidas y una compleja combinación de ritmos. A mediados de los 70 se vivió la época de oro del hip-hop, cuando esta explosiva creatividad desarrolló fanatismo y grupos norteamericanos empezaron a llegar a Canadá e Israel (Toner, 1998).

Sin embargo, como el hip-hop lo hacían personas con pocos medios económicos, no podían tener los recursos para editar discos, y fue recién en 1979 cuando el grupo Fatback grabó la primera canción rap. Pero la verdadera historia comienza con el grupo Rapper`s Delight, que vendió seis millones de copias en Estados Unidos y otros seis millones en el resto del mundo (“Universo hip-hop”, Puerto Rico, 08.04.2000 11.05.2007).

En Latinoamérica, estas rimas llegan a finales de los 80 e inicios de los 90. Empiezan a marcar el ritmo en Puerto Rico, Cuba, República Dominicana, Brasil y México, produciéndose variaciones como Merenrap, en República Dominicana; o Reggaeton en Puerto Rico o Panamá (Universo hip-hop, Puerto Rico, 08.04.2000 11.05.2007). En Sudamérica, específicamente, su desarrollo apenas se inicia en los primeros años del 90, siendo Chile uno de los países pioneros, donde hoy se identifican más de 100 grupos de rap como La Mala Rodríguez, Juaninacka, Nach, entre otros; y seguidos por Argentina y Brasil (Universo hip-hop, Puerto Rico, 08.04.2000 11.05.2007).

En los últimos 30 años los soundtrack de Estados Unidos son una fuerza global. Fueron impulsados por marcas como Tommy Hilfiger, que empezaron a contratar a diseñadores negros, antes desconocidos, con el fin de adaptar los estilos para llegar a las geografías de mercado dominadas por las rimas raperas (Pillai, 1999).

Hip hop como ciudadanía cultural emergente

Marshall identifica básicamente tres dimensiones de ciudadanía: la civil, la política y la social. La ciudadanía civil garantiza los derechos civiles y las libertades personales para los miembros de un territorio delimitado (tribunales, leyes, justicia); la política garantiza el derecho al sufragio (democracia) y a la participación ciudadana; y la social se refiere a los derechos de bienestar (seguridad social, educación, salud, trabajo) (Reguillo, 2000).

El término ciudadano es, entonces, entendido como el sujeto perteneciente a una sociedad política organizada en el Estado, el cual le reconoce derechos. Pero las culturas juveniles no son reconocidas por estos tipos de ciudadanía moderna, ni incorporan el reconocimiento a sus identidades forjadas desde ellas. Por esta razón, varios analistas socioculturales debaten sobre una cuarta dimensión de ciudadanía, “la cultural”, que hace alusión al derecho a la ciudadanía desde la diferencia, que se hace visible en las luchas políticas de minorías y excluidos de los circuitos dominantes, en las que el reconocimiento social no se agota en la pertenencia a un territorio, en el derecho al voto y a la seguridad social, sino que articula la reivindicación de la diferencia cultural para impulsar la igualdad (Reguillo, 2000).

De esta manera, una acción será política en tanto construya un vínculo social, un “nosotros”, desde cualquier práctica social o cultural: la música, el arte, los bailes, el cuerpo y otros. Es la acción para conectarse con el otro que permita afectividad, que permita reconstruir lo público desde los escenarios culturales. Pero no es una política válida universal, sino acciones sociales con distintas significaciones que buscan introducir en las personas el sentido de lo público por medio de debates, la música, la imagen, el arte y otras manifestaciones culturales.

Diseño metodológico 

El objetivo general es explorar y describir los significados de la cultura hip-hop en Guayaquil, para saber si se manifiesta cómo una ciudadanía cultural, y si a partir de ella está emergiendo una política cultural. Como objetivos específicos está el explorar los significados de los elementos característicos del movimiento; determinar el número y las formas de agrupación; establecer los tipos de consumos culturales que presentan; conocer sus formas de relacionarse con otros grupos sociales y culturales; indagar en sus percepciones políticas, además de temas.

La unidad de análisis son hombres y mujeres integrantes del movimiento hip- hop que habiten en Guayaquil y sus zonas periféricas, que se consideren hip-hoperos y practiquen uno o varios de los cuatro elementos que éste compone. La muestra de este estudio cualitativo es de tipo no probabilística. Se trabajó con sujetos tipo, elegidos bajo una serie de criterios que contribuyen a la heterogeneidad de los mismos.

También se realizó observación participante con el afán de describir los ambientes donde se desarrolla este movimiento y entrevistas a profundidad con los sujetos tipo, que permiten obtener información detallada y de primera mano. Los grupos focales (reuniones de 5 personas, aproximadamente), fueron de mucha utilidad para generar ambientes informales donde los participantes exponían su cotidianidad y realizaban otras técnicas investigativas dentro de la misma reunión, por ejemplo: siluetas de sí mismos, con las que se pueden reconocer, a través de lo simbólico e imaginario y las maneras como se visualizan y se representan ante otros.

El proceso de investigación se dividió básicamente en dos. En la primera etapa se probaron los formatos de las técnicas y se logró una orientación concreta, para en la segunda etapa averiguar detalles específicos.

El hip-hop llega a Guayaquil

La historia del surgimiento del hip hop en el mundo es un debate continuo. Ni los mismos participantes de esta expresión cultural la tienen clara, pues unos afirman enérgicamente que fue una creación de los latinos, mientras otros afirman que fueron los afroamericanos. También están los que tienen su propio relato vinculado más al mensaje de las letras, pero sosteniendo el mismo protagonismo de los afroamericanos con otra versión. La influencia extranjera es evidente en su discurso. Todas mis influencias vienen del mundo, no vienen del Ecuador, dice MC Mr, hip-hopero guayaquileño.

Si bien hay una llegada desde el exterior de la música hip-hopera, hay también una conexión con el nervio latino que, por otro lado, está tanto dentro como fuera del país. Es así como el hip-hop toma impulso en nuestra ciudad, y a principio de los años 90 empieza su mejor época. Entonces ya tenían sus beats con sus bases y lo que hacían es hacer música de protesta con rimas. Luego de esto vinieron la música, ya no sólo la música de protesta, sino la música comercial, la música bailable un poco. Estamos hablando de los 90, la época de Vanilla Ice, la época de Onyx. Luego de eso viene la música mucho más comercial, comenta B-Boy, hip hopero.

Y es desde entonces que se empezó a construirse una historia que marcó las calles de Guayaquil. Hasta el 2007, fecha en que se realiza la investigación, el grupo consta de aproximadamente 1500 miembros  que están en constante crecimiento.

Guayaquil de mis hip-hoperos

En busca de sus primeras experiencias con el hip-hop, encontramos que algunos empezaron escuchando discos de grupos extranjeros y así se fueron vinculando poco a poco. Otros se iniciaron como graffiteros, desconociendo inicialmente la cultura; y finalmente existe una tercera tendencia que conoció el hip-hop a través del break.

Definir el número exacto de hip-hoperos en Guayaquil resulta casi imposible si nos basamos en las percepciones de quienes forman este grupo, pues las opiniones son divididas y extremistas. El número va desde 8 hasta 2000. Sin embargo, podríamos determinar como universo aproximado a 1500 hip hoperos en la ciudad, siempre con la certeza que es un movimiento que está en constante crecimiento y que existen, entre sus miembros, discusiones en torno a quién es o no un hip-hopero y quién pertenece o no al movimiento.

De los 1500  hip-hoperos que hay en la ciudad, la mayor parte de ellos son Mcs o maestros de ceremonia. Un buen Mc es aquel que es capaz de improvisar con rimas ante cualquier tema o situación que se le presente. La fluidez se consigue con mucha práctica y cada uno impone su estilo al momento de rimar: así algunos buscan coincidir en todas las terminaciones de sus frases, otros lo hacen pasando dos oraciones, existiendo otras modalidades.

Los MCs constantemente se están preparando para el gran evento del año que se conoce como “La Batalla de los Gallos”, patrocinada por la marca “Red Bull” a nivel mundial. En Guayaquil y Quito se celebra una batalla en cada ciudad y los dos ganadores se enfrentan entre sí para elegir al representante de Ecuador en otro país (cambian de sede cada año) donde se busca un solo ganador en el ámbito de Latinoamérica. Este es el evento más grande que se realiza a nivel de Mcs en Guayaquil. Adicionalmente se hacen otras competencias, pero más pequeñas, organizadas en ocasiones por los mismos miembros y subsidiados en algunos casos por auspiciantes. Tal es el caso del “Día D” organizado por la agrupación “M.A.S Hip-hop” donde se buscó la participación en competencias de los cuatro elementos del hip-hop.

Además de los Mcs encontramos a los breakers o b-boys. Tienen diferentes lugares de reunión donde practican y se entrenan constantemente, pero sólo se reúnen los miembros de la misma crew. Con este término los hip-hoperos denominan a sus grupos de hip-hop o “familia” de hip-hoperos.  A veces la crew tiene diferentes perfiles de hip-hoperos, mientras que en otros casos, puede estar compuesta sólo de bailarines o breakers. Los b-boys compiten en competencias locales e incluso intervienen más en batallas de países vecinos como Colombia y Perú.  Los premios de estas competencias son más del orden del “reconocimiento” y “orgullo” que económicos. Por ejemplo, en una batalla en Cuenca el premio mayor es de $100, que entre los 4 miembros del grupo no lograba de cubrir los gastos del viaje. Sin embargo, eso hacía al grupo más reconocido en el medio de los breakers. Muchos de ellos sienten que no son valorados, ni que su arte es reconocido aquí en Ecuador, por lo que colocan sus expectativas en llegar algún día a participar y brillar en el extranjero.

Por otro lado encontramos a los grafiteros y Djs que son los menos reconocidos en el hip-hop guayaquileño. Ellos se desempeñan solos, en parejas, o en algunos casos extraordinarios, pertenecen a crews que mezclan entre sus miembros practicantes a distintos elementos. En Guayaquil se conocen dos de este tipo: Viudas Negras y Clan Sur. El caso de los Djs en Guayaquil es muy particular, porque la mayor parte de ellos andan solos y no son hip-hoperos “comprometidos al 100%”, es decir, desempeñan generalmente otras actividades o incluso son Djs de otros géneros musicales como reggaetón, lo que dentro de los otros miembros se considera una “traición”.

El quinto elemento

Una de las cosas más relevantes e interesantes encontradas en esta investigación, es que en Guayaquil existe un número considerable de practicantes de un “quinto elemento” en el hip-hop: las peluquerías. Estas peluquerías son espacios que tienen la particularidad de estar dirigidos específicamente a los hip-hoperos locales, aunque también ofrecen sus servicios a cualquier persona externa que lo solicite, pero con cortes de pelo que sigan la estética del grupo. Este quinto elemento es una novedad que no existe en otros países.

En el ambiente se destacan recortes de periódicos o revistas que mencionen a su cultura y la decoración y música predominante depende del elemento que practique el dueño. Un ejemplo es MC Z, quien tenía en el centro de su peluquería un televisor con DVD donde constantemente se pasaban videos o música rap, además de una vitrina de exhibición y venta de productos y accesorios para complementar la estética hip-hop. Los productos que vende MC Z son un excelente ejemplo para describir el tipo de vestimenta que en algunos casos los caracteriza: ropa ancha, zapatos grandes generalmente de tipo botines y de colores llamativos con la marca perfectamente diferenciada entre las que destacan Reebok y Nike, gorras y boinas de colores llamativos y oscuros. También hay billeteras de tela de marcas como Nike, Billabong, Quicksilver y cadenas gruesas, conocidas en su medio como bling bling. Todo respondiendo, indiscutiblemente, a una fuerte influencia extranjera.

Expresiones

En rima. Esa es su forma básica para expresarse como género musical. Es por ello que los MCs toman mayor protagonismo, pues son los encargados de interpretar canciones, un proceso complejo que requiere mucha práctica.

Sus discos tienen entre 3 a 5 canciones máximo. Los diseños de las carátulas las realizan “conocidos” que tienen conocimientos al respecto, y que estén también vinculados de alguna forma con el hip-hop. Para reproducirlos, en algunos casos, sacan fotocopias en blanco y negro por falta de recursos. El paso siguiente es el más complejo: buscar que la gente escuche sus temas. Muchos de ellos han conseguido grabar discos de una forma artesanal, es decir, en pequeños y medianos estudios de grabación donde el precio oscila entre $10 a $15 la hora aproximadamente. Realmente no se conocen casos en Guayaquil que hayan podido grabar bajo una marca o en estudios reconocidos, ni tampoco que hayan obtenido representantes famosos que los respalden, aunque no descartan por completo esa idea, pero claramente sería una minoría.

Su inspiración viene de la calle, de lo vivido, de lo que observan a su alrededor, pero sobre todo, de ese deseo de ser reconocido y valorado en esta sociedad que sienten que los rechaza. Pasar a otro nivel es dejar de cantar en parques y en barrios, y que te reconozcan en televisión, expresa MC Maesa. Este deseo de reconocimiento es para los hip-hoperos en Guayaquil sinónimo de respeto. Un reconocimiento que en ocasiones llega más allá de un interés particular. Ellos desean que la sociedad valore la cultura hip-hop tanto como ellos.

Pero otros sólo afirman que buscan un espacio en donde poder practicar sus habilidades sin necesidad de esconderse.  Creo que todo el mundo que empieza a hacer hip-hop quiere estar algún día en la tele, ser famoso, tener dinero, y quizá lo ve como un trabajo también. Yo sólo quiero que me dejen en paz y me den un espacio para practicar lo que me gusta, asegura MC Maesa. Esta declaración muestra que el objetivo simplemente se reduce a ser respetado sin importar admiración ni reconocimiento.

Relaciones familiares, de género y sociales

Dentro de esta investigación se ha encontrado que muchos de los hip-hoperos provienen de hogares de padres divorciados. Fue a  mi punto de salvamento porque en mi hogar, mi padrastro y mi mamá discutían demasiado, o sea, había muchos problemas familiares.  No sé si me entiendes: violencia, y esa violencia te repercute tanto que llega un momento que explotas y a la calle ¿me entiendes?, comentó MC Matista.

La mayoría de los familiares de los entrevistados están en desacuerdo con que sus jóvenes se  vinculen a la cultura hip-hop.  Mi familia no lo acepta, es más, nunca me han ido a ver a una presentación durante mis siete años de hacer breakdance; pero yo ya los entiendo, o sea, yo entiendo, porque ellos viven en otro mundo, relata B Boy Peter.  Algún día, la familia de todos los músicos, te dicen: búscate un trabajo que de la música no vas a vivir, añade MC Nash.

En el caso de los matrimonios (es decir, hip-hoperos que ya se han casado y forman nuevas familias) encontramos dos posturas opuestas: una esposa hip-hopera que apoyaba al 100% y una esposa totalmente desvinculada de la cultura e indiferente a esta práctica.  Y, ¿qué papel representan las mujeres en el hip-hop? Son una minoría notable. Es curioso que haya llegado al país la primera b-girl de Venezuela, pero radicada en la ciudad. Esta B-girl tiene sólo 15 años. Aunque no pudimos contactarla, de varias fuentes recibimos excelentes referencias de esta nueva figura, que por el momento sólo genera expectativa.

El tema de la calle provoca cierto miedo en las mujeres de vincularse en un circuito donde todos son hombres, donde tal vez van como espectadores a un evento grande, pero no se las ve y también porque está asociado un poco con la rudeza, explicaba Ariel García, quien está estudiando la cultura hip-hop desde hace ya algunos años sobre el tema de la minoría de mujeres dentro de esta forma de expresión.

En cuanto a las relaciones de los hip-hoperos con la gente de su barrio tenemos dos posturas radicalmente marcadas: los que tienen buenas relaciones con sus vecinos y los que son indiferentes y prefieren mantenerse lo más alejados posible: (Mis vecinos) me tienen como un músico excelente, por haber estado en La Colección y en otros grupos.Han escuchado, y les he regalado temas”, dice Ariel García, fundador del Movimiento Más Hip Hop. Mientras el grafitero Noby, expresa: Con mis vecinos, sabes que yo te voy a decir, son como todos los vecinos del barrio, siempre hay un chismoso o una chismosa, pero yo mejor para no tener problemas con nadie, yo no me hablo casi con todos, sólo saludo y paso… 

Relación con los poderes: espacio público y medios de comunicación

Predomina entre los hip hoperos un resentimiento por sentirse juzgados como pandilleros. A veces yo he caído preso, pero no preso de cárcel, sino que me cogían así no más y después de 15 minutos me soltaban. Incluso una vez, que ya pues, yo había pedido permiso de una pared y todo, ¡igual me treparon!, relata MCZ.

El uso del espacio público es muy limitado para muchos de los integrantes de la cultura hip-hop, es por eso que sus lugares de práctica han dejado de ser los parques, por la regeneración urbana principalmente, donde incluso se les indica que ese es un espacio de administración privada (por ejemplo el Malecón 2000). Actualmente se reúnen en sus casas o lugares por los que pagan para estar.  Sus recorridos son diferentes a los que antes realizaban y no existe una apropiación determinada de los espacios públicos.

En esta investigación se consideró relevante relacionar el uso del espacio público con la discriminación, y además la confusión general que identifica a los hip-hoperos con los pandilleros. No somos personas estúpidas, ni para que venga un policía y se te esté haciendo el tipo gil porque estás ahí reunido. Antes sí pasaba, antes se reunían. Antes, por ejemplo, practicaban break por el Banco Central, en la Portete y la 26, antes los veías en el Parque Forestal, ya nada; porque hay mucha presión, hay mucho babilón (tonto, bobo…)”, asegura MC Matista.

Los hip-hoperos ven a los medios de comunicación como una vía fundamental para la certificar la práctica del hip-hop hacia la sociedad en general. Es importante destacar que todos ellos piensan que no les dan la cobertura esperada. Maesa se fue a Panamá y grabó ‘¿Quién quita?’ y su canción estuvo número uno allí, nunca lo hablaron, ni lo supieron o si Maesa fue invitada en el 2005 –que esto no es historia, que lo que te estoy diciendo es vivido–. En el 2005 la invitaron al Madison Square Garden en Nueva York a representar a Ecuador, invitada por Radio La Mega y me negaron la visa. ¿Quién me respaldó? Nadie. Entonces, no tenemos respaldo de nadie. Un día escuché a un comunicador en una radio diciendo ¿Cuándo será el día que una artista ecuatoriana nos traiga un Grammy? y yo en mi mente me respondí: el día que dejen de creer en las apariencias.

Relación con las ONGs: Uno de los comentarios más concretos sobre la relación de los hip hoperos con las ONGs (Organizaciones No Gubernamentales) la dio MC Matista. Él relata que conoce el caso de un miembro del movimiento que recibió ayuda económica de la Fundación Ser Paz para instalar un estudio de grabación, pero se la dieron a cambio de que figurara, para la prensa, como un pandillero regenerado; pero él no era pandillero.

Aquí se nota claramente que el objetivo de relacionarse con las ONGs es beneficiarse para poder emprender proyectos que ellos tienen en sus mentes. Cabe recalcar que existen otros integrantes de la cultura que tienen un pensamiento radical con respecto a estas organizaciones.

Cuestiones de grupo, lenguaje y modos de ingreso

*   Posturas frente al dinero. El vil metal:

Muero como rapero, así no me lucre, dice MC Z, frente a: Si a mí algún día viene un productor y me dice aquí hay $ 1.500 y graba, pero quiero que me grabe un reggaeton, pero yo por estar hecho el estúpido diciendo: no, yo canto hip-hop, y me estoy muriendo de hambre, yo tengo que coger esos $ 1.500 y grabar un reggaeton, porque así voy a mantener a mi familia, reflexiona MC Nash.

* Valores que consideran fundamentales para la convivencia de grupo y que sorprendentemente coinciden en un principio unánime: No faltar el respeto, dice MC Maesa.

* ¿Reunirse? Eso de reunirnos, ya esa nota se acabó. Porque nosotros tenemos una visión muy abierta de que nosotros no somos pandilleros, ni tampoco nos andamos reuniendo. Eso quedó muy atrás, ¿me entiendes?, relata MC Matista.

La pronunciación de las palabras adaptadas del inglés es impecable y en muchos casos, hasta exagerada. Un claro ejemplo es que absolutamente todos los sujetos entrevistados  pronunciaban hip-hop como jip-jap. Otra particularidad es que muchos se identifican como hip-hoper, y repitiendo la frase you-you, que significa “oye-oye”, rechazando la adopción de palabras en español. También, como parte de la investigación, se les pidió que escriban las palabras que más utilizan (especificando que escriban en español); sin embargo, se destacaron: Whatever, casette y desgüaraningada.

Muchos de los entrevistados han hecho del hip-hop su modo de ingreso económico. MC Maesa, por ejemplo, hace dos meses montó un bar de hip-hop, pero lamentablemente, por la poca afluencia de gente, tuvo que cerrar y ahora realiza presentaciones artísticas. B-boy Peter suele organizar eventos o participar en ellos.  MC Nash trabaja por contratación para diseñar gorras en Ser Paz. MC Don Javi trabaja en el propio estudio que fue montado por Ser Paz, entre otros.  Cabe recalcar que el apoyo de los medios de comunicación en este punto es clave, ya que proveerían más consumidores del hip-hop, pero actualmente ellos afirman que dichos medios no difunden esta clase de artistas. Según lo observado, esta “militancia” con respecto a ganar dinero practicando otros géneros puede acabar, cuando la situación económica de ellos cambie. 

Discriminación: una cultura señalada

De la sociedad hacia ellos: A lo largo de la investigación se descubrió que el polémico look del hip–hop es el mayor causante de la discriminación que viven los hip-hoperos en su día a día. ¿Sabes cuál fue el problema? Que los pandilleros hurtaron la ropa ancha, se la pusieron y se pusieron a hacer canalladas y bandaladas y lo jodieron todo, explica MC Matista. Pero las mujeres corren la misma suerte.  Fizz. Si voy vestida, obviamente ya ahorita porque me conocen, saben ‘Oe, esa es Maesa’. Pero si va otra pelada vestida como yo empiezan con la criticadera, dice MC Maesa.

Es evidente que esta cultura juvenil sufre un alto grado de discriminación. En repetidas ocasiones han sido desalojados de espacios públicos y el hecho de no poder disfrutar en grupo en diversos lugares, que sobretodo son públicos, empieza a crear en ellos algunas reacciones. Nadie que no haya sido pobre puede ser un hip-hopero, expresa Taz, porque según él, el hip-hop nació en los barrios suburbanos, entonces se estaría desligando al hip-hop de sus raíces suburbanas.

Política 

Política tradicional: Para los hip-hoperos, el concepto de política está vinculado al gobierno, por lo que se generaba cierto rechazo cuando tocábamos el tema en las entrevistas; incluso sus respuestas eran cortantes. Sus definiciones de política son una muestra clara de la resistencia que tienen hacia el gobierno.

Todos coincidieron en que no existía una inclinación del hip-hop hacia la política tradicional, incluso afirmaban: No sería una buena estrategia, sustentados en el hecho que el “sistema”, es decir, el gobierno, está fuera de nosotros.

La Otra Política – Política No Institucionalizada: Hemos prestado atención a todas las dinámicas que pueden constituir o no un ejercicio de politicidad en la cultura hip-hop, tanto desde su visualización en la esfera pública como en las limitaciones o discriminación que los hip-hoperos dicen sufrir en el espacio público. Entendemos como nuevas formas de hacer política a todas las acciones, prácticas y manifestaciones de la cultura hip-hop, cuyo mensaje o significado tienen el objetivo de construir un vínculo social, un Nosotros, y que buscan introducir un sentido de pertenencia en lo público.

En el caso del hip-hop en Guayaquil, esta cultura empezó dotando a los espacios públicos de un fuerte significado cultural y político cuando, desde sus inicios, los hip-hoperos se reunían a rapear y a practicar breakdance en la Av. 9 de Octubre, en el Parque Forestal, en el Banco Central y en los parques; pero debido a la negación y prohibición de las autoridades a que practiquen en lugares públicos, hoy los hip-hoperos no se reúnen más en este tipo de espacios.

El hip-hop en Guayaquil es hoy una cultura en la que sus miembros no se encuentran  tan unidos ni organizados entre ellos: Cada uno tira para su lado, afirman la mayoría de nuestros entrevistados. Los hip-hoperos reclaman un espacio para poder expresar su arte urbano y que éste sea entendido y aceptado por la sociedad, y así trabajan aisladamente en conseguir pequeños contratos donde puedan mostrar su arte.

Es por esta razón que Ariel García, periodista argentino, quien dirige la productora In-house de la Universidad Casa Grande, al producir un trabajo documental sobre el hip-hop de Guayaquil, se vio motivado a crear un movimiento de acción social que ayude a los hip-hoperos de Guayaquil a organizarse y lograr el reconocimiento que ellos buscan. M.A.S. Hip-Hop (Movimiento de Acción Social por el Hip-Hop), es una agrupación independiente que busca promover el desarrollo de los cuatro elementos de esta expresión urbana: el rap, el djing, el breakdance y el grafiti. A través de la organización de foros, eventos, talleres educativos y otras actividades afines, M.A.S. Hip-Hop intenta fortalecer y difundir estas manifestaciones artísticas, brindando espacios de expresión y debate. El comité organizador de este movimiento está integrado por Ariel García, Alysa Handelsman, antropóloga, e Ismael Viteri (MC Matista).

El fuerte vínculo que asocia a los hip-hoperos con pandilleros resulta muy preocupante para ellos. Los hip-hoperos sienten que nadie reconoce su música, su arte, su talento, que nadie cree en ellos ni los respalda, sienten que los medios de comunicación nunca dicen nada positivo de ellos, por el contrario, refuerzan el vínculo hip-hop – pandilla.

Una forma evidente de nuevas políticas está en el hip-hop cristiano, en donde se reúnen varios hip-hoperos, forman un “movimiento” y tienen presentaciones en distintos lugares de Guayaquil, llevando un mensaje de arrepentimiento a todos sus oyentes; ¿para ganar qué?: nuevos creyentes. Esta agrupación busca dar a conocer un nuevo estilo de vida a través del hip-hop con el objetivo de integrar a otros sujetos a su ideología de vida. A pesar de que no estamos evidenciando un estilo de política tradicional, podemos darnos cuenta que ello funciona como la creación de un vínculo social.

 

Sufrió por la calle que le dio su propia ley (…) /
donde vivimos no existe balaceras entre raperos.

No existe piedad con la ingenuidad /

de algunos necios invadidos por la desgracia /

ya que pagaran un alto precio, calles peligrosas (…) /

porque si vas a la calle no es cuestión de suerte o muerte /

con esto voy al grano, /

porque entre mis hermanos siempre estará el primer estatuto que hay que respetarlo, /

eso es estar unidos, eso es de ley.


Muchos ponen su presencia en la calle /

pero no pueden estar tranquilos ya que su vida corre peligro, /

por un cuchillo o un arma que se dispara.  /

Antes que salgas ileso en un pleito, te salvas. /

Cuidado te topas con los cerdos uniformados /

dicen que vigilan pero nada solo sirven para /

abusan de su poder, ahora como te vas a poner a joder, /

el peón en el juego avanza no puede retroceder.

 

Respaldado por los vecinos que vengo a diario, /

las cosas son un poco más tranquilas, /

La Florida, mi barrio.

Gracias a Dios no tengo un historial delictivo, /

me dedico al verso con esfuerzo para poder transmitir un sentimiento.

Canción: La ley de la calle – Rapero: Jake

 

Industrias culturales

Hallamos también que los hip-hoperos tienen ciertos representantes internacionales que son muy admirados en su medio: Puff Daddy: La mayoría (de los hip-hoperos) se visten baggies anchos, aunque hoy en día ha cambiado mucho la moda, gracias a Puff Daddy… Te digo gracias a quien, gracias a Puff Daddy, que fue quien empezó a inculcar el glamour y clase a la gente del hip-hop en América, en Estados Unidos. Declara Run DMC: Yo admiro a Run DMC, que es un icono del rap. Dice Biggy-Biggy: Él fue el rey de Nueva York en cuanto al hip-hop. Muy respetado y hasta el día de hoy. Siempre le hacen honors a Biggy; y Biggy era de la calle.

Todos estos referentes confirman la fuerte influencia extranjera y mediática que predomina en el hip-hop en Guayaquil. Nos damos cuenta de que personajes como Puff Daddy son considerados, por algunos hip-hoperos, líderes de opinión por su imagen. Pero también existen líderes de inspiración política. En nuestra visita a la peluquería “Varios Estilos” de Fabricio Jiménez, MC Z, encontramos fotografías de personajes políticos como el Che Guevara, lo cual nos da a entender que dentro de la cultura hip-hop existe una contradicción en este sentido, pues por un lado hay una admiración hacia personajes del mundo del entretenimiento, y por otro lado, hacia personajes políticos que encarnan valores que para ellos son importantes.

Globalmente, la cultura hip-hop es una nueva forma de hacer política, es una nueva forma de actuar, de agenciar posiciones subjetivas y sociales en el espacio de lo político, dándole significados a cada parte de su vida y transmitiéndolo a los otros que les ayudan para llegar a su objetivo que es ser reconocidos mediante un mensaje “real”.

 

* Resumen elaborado por Gabriela Jiménez, estudiante de Periodismo de la UCG.

 

 

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