ENSEÑANZA ÚTIL PARA LA VIDA

Entrevista a Karenina Troncoso
 
Por Juan de Althaus
 
Académica y Profesional, Doctora en Educación, PUCCH. Licenciada en Letras, mención lingüística, PUCCH. Licenciatura en Educación, PUCCH. Amplia experiencia en generación e implementación de Proyectos de formación en Educación Superior, Habilitación y Asesoría en los ámbitos de Currículum, Evaluación y Gestión Educativa. Especialista en Diseño, construcción e implementación Modelo curricular por competencias, con particular énfasis en la educación superior universitaria. Profesora de Lenguaje.

 

Durante la segunda semana de junio 2011 nos visitó la Dra. Karenina Troncoso, de Chile, especialista en Educación Superior, quien realizó una serie de asesorías a la UCG cumpliendo una agenda con los directivos y diferentes equipos de la universidad, con el fin de mejorar la formación docente. Su charla sobre los Procesos de Enseñanza-Aprendizaje, Planificación, Diseño Curricular, Evaluación y Acreditación de la Educación Superior de Chile motivó una productiva conversación. Aprovechamos la ocasión para entrevistarla sobre temas relevantes que preocupan a la comunidad universitaria de la UCG.

 ¿Cómo se puede enseñar creatividad en la universidad?

En las facultades de arte y del mundo de la arquitectura. No obstante hay algunas experiencias que se están desarrollando, por que hay algunas investigaciones en términos de que la creatividad, la percepción y la intuición son aspectos fundamentales para el aprendizaje.

Hay algunas investigaciones norteamericanas sobre el aprendizaje de la Matemática, que estaría mas potenciada incentivando y cultivando la percepción y la intuición, antes que la operatoria misma o el entrenamiento en fórmulas matemáticas. En eso ustedes podrían ser sumamente innovadores y además cómo lo ponen en circulación, lo sistematizan y lo transforman en un conocimiento válido para que no se diluyan, por que ustedes tienen un conjunto de experiencias maravillosas.

Hay que pasar del tránsito por un espacio de aprendizaje narrativo como la leyenda, la tradición oral, al conocimiento sistematizado, si se quiere tener estatus de universidad.

¿A que te referías con percepción, intuición?

Lo que pasa es que nosotros hemos sobrevalorado lo que es la memoria, el análisis, la verdad y las habilidades cognitivas que son para la comprensión y la abstracción, pero no hemos modelado, ni intencionado experiencias de aprendizaje que fortalezcan los aspectos que tienen que ver con las dimensiones más sensoriales. La representación simbólica que yo hago de un objeto también produce cierta emoción o sentimiento. Lo percibo de una manera particular por que me gatilla experiencias previas. Además la intuición tiene que ver con la posibilidad de especular. Por ejemplo, si un estudiante hace muchos ejercicios de matemáticas, va a cometer muchos errores. Como el error se trasforma en una experiencia de aprendizaje, emocional y cognitiva, él ve desarrollar una intuición con lo cual poder especular y enfrentar una decisión.

Hay toda una tradición que dice que la universidad es el lugar iluminado, donde el profesor entrega su saber experto, pero no se preocupa si el sujeto aprende. Entonces, cuando tú le dices al profesor: ¿cómo lo ayudo a usted en su docencia? Ellos te empiezan hablar de lo malo que son los estudiantes de hoy día. ¿Me puedes asegurar que el pasar la materia garantiza que los estudiantes aprenden? Eso es problema de ellos, responden. Entonces yo les hago un curso de capacitación abordando las creencias del docente.

¿Y cómo piensa cambiar esas creencias?

Trabajamos mucho lo que es la narrativa del docente mediante el diálogo, desestabilizando esa estructura de creencia. Y cuando el docente tensiona su propia creencia, se entrega, y al hacerlo yo puedo decirle: hagamos algo distinto juntos.

Es decir, cuando logran que se interrogue sobre sus propios supuestos…

Si, Exacto. Yo no voy a decirle, oiga profesor, usted hace mal sus clases o mire profesor, usted no está actualizado. Eso es violento, porque además la institución no ha hecho nada por mejorar la docencia. Nunca nos preguntaban queremos formación pedagógica. El que un académico esté altamente certificado en una disciplina, no significa que es un buen docente. Las investigaciones así lo demuestran.

¿Los profesores tienen que dejarse amar un poco por los estudiantes? Si los estudiantes no quieren al profesor, no les va a interesar. ¿Es así?

Hay un libro maravilloso de un académico de la Universidad de Ginebra, Suiza, Philippe Perrenoud que habla un poco de esto, y hay otro que se titula Qué hacen los mejores docentes universitarios. Es una investigación muy buena que rompe con todos estos esquemas de  lo que significa ser un buen docente. Señalan que cuando los estudiantes dicen del docente “me marcó”, se refieren que lo que él decía les servía para la vida…Hay un discurso internacional que está estimulando la profesionalización de la docencia universitaria. Entonces, hay que sistematizar estas propuestas. No creas, ustedes también tienen creencias.

Claro, ¿quién no?

Este mismo autor, Philippe Perrenoud y también Roland Barnet, dicen que hoy día se trabaja mucho con los desempeños, que el sujeto produzca algo. Este es un producto de aprendizaje. Eso está muy bien, pero que lo importante es sacarle al alumno esa zona opaca por la cual el sujeto hace lo que hace. Es decir, esto significa adentrarse en el pensamiento y las emociones del estudiante. Él le llama a esto el diálogo meta-cognitivo, que es generar un espacio de diálogo con el estudiante para indagar sobre las razones, las estrategias, los problemas, las tensiones y las emociones que él enfrentó en el proceso investigativo y eso para nosotros ha sido súper importante, por lo que hemos llevado a los profesores a generar un conjunto de dispositivos evaluativos que no son una cosa que se queda en el aire. Sino, ¿cómo transformas esto en unos dispositivos evaluativos que permitan sacar a la luz la meta-cognición del sujeto?

Yo he trabajado mucho con la gente de salud en diferentes carreras y cuando los chicos van a las prácticas clínicas y atienden un paciente, le ponen una inyección, lo estimulan, lo reaniman, atienden una urgencia y todo es contra el tiempo. Entonces los profesores lo evalúan casi como un check list, “lo hace, no lo hace”. Cuando los chicos cometían errores los profesores se enojaban y yo les decía: A ver, si tú te instalas en el sujeto que aprende, no en el sujeto que entrena, el chico debe saber por que cometió ese error, y tú, como profesor, instalado en el sujeto que aprende, debes preguntarte, ¿qué pasa en su estructura mental que está cometiendo esos errores?

Entonces, estos estudiantes lo que hacían era ir narrando, mientras hacían el ejercicio, lo que estaban pensando…Generalmente, lo que la Academia ha hecho es castigar el error.

Y lo peor de todo es que los mejores estudiantes son los que piensan más parecido a los académicos. Lo que pasa (entre risas) es que en la universidad tradicional es así.

Cuando yo tuve un profesor… que quiero mucho…

Hay algo de identificación personal ahí.

Sí, pero es terrible porque yo estudié a los 18 años en una universidad muy tradicional, que es la Católica, no estudié en la de Chile. Estudié Literatura, después Pedagogía. Entonces, mi profesor me encontró brillante por que me parecía a él y yo lo admiraba, por lo cual me hizo su ayudante. Y yo fui su ayudante hasta después de graduarme y trabajar. Luego me dijo que tenía que hacer un doctorado y yo lo hice por que él me lo dijo. Y entonces de repente viene que el hijo rompe con el padre. Le dije: Sabes Rolando, yo no quiero esta tesis, no me gusta, esto no es mío. Y entonces me odió, y me dijo que le había decepcionado. Fue terrible. Yo caí en una crisis y lloraba, me embaracé de mi segundo hijo y me dijo: ¡Pero como se te ocurre embarazarte irresponsable! Y yo dije: ¡hasta el Rolando se apropió de mi útero! Yo estaba muy triste. Después de unos tres años que me distancié mucho, empecé a trabajar la tesis de nuevo de cero, en temas que para mí eran importantes, y entonces nos volvimos a encontrar y ahora nos queremos mucho.

Lo que te quiero decir es que en la universidad tradicional pasa eso de que el profesor quiere que tú seas como él. Así no tienes mucha capacidad de cambiar prácticas docentes porque las investigaciones dicen que nosotros enseñamos como nos enseñaron a nosotros.

Cuando el estudiante se pega demasiado al profesor como a un padre puede aprender, pero por otro lado el padre también tiene que soltar al hijo para que vaya aprendiendo a hacer sus propias cosas.

Claro, y cuando me empieza a interpelar e interrogar, no enojarme. Yo trabajé en el departamento de Educación en Salud de una universidad tradicional, donde todos tenían más de sesenta años. O sea, yo era la Lola del departamento, pero eso fue terrible para mí por que yo era casi la que les tenía que servir café por que ellos no me valoraban como una académica par. El director del departamento tenia 86 años y decía: yo me quiero retirar. Y todos decían: ¡No!, no se puede retirar, por que aquí no hay nadie que sepa lo que usted sabe. Entonces yo afirmé: ¡Que mal lo han hecho! El doctor Rosendo, una eminencia en mi país, me replicó: Pero ¿cómo se te ocurre niñita insolente decirme eso? Yo le respondí: Es terrible porque quiere decir que usted fue un pésimo docente, por que usted no instaló generación de recambio y esa es la tarea de un docente. Entonces él se enojo mucho. Hay una cuestión de poder. Me agarró del brazo en una reunión y me apretó tanto que me dejo los dedos marcados con morados.

¿Hasta eso llega la situación?

Yo conté las cosas lindas, pero siempre digo que tu trabajo es acoger y contener. ¡Hay unas discusiones! Las universidades tradicionales tienen sus cosas maravillosas, pero tienen su herencia de anquilosamiento. Para mí, ésta es una universidad bebé, porque tiene muy pocos años. ¡Esto es una maravilla!

 

 

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